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Feb 06, 2019 578 Carissa Douglas, Canada
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EL ROSTRO QUE ATERRA A LOS DEMONIOS

?No te metas con este rostro!

El a?o 2017 marca el centenario de las apariciones de la Sant?sima Virgen Mar?a a tres ni?os peque?os en F?tima. La m?s peque?a de las tres, Jacinta de seis a?os, muri? pocos a?os despu?s de las apariciones, pero pas? lo que le qued? de vida en la tierra ofreciendo sacrificios en reparaci?n de los pecados. El 13 de mayo del 2017, el Papa Francisco canoniz? a Jacinta y a su hermano Francisco en F?tima.

Santa Jacinta ten?a un esp?ritu determinado e indomable y un coraz?n abierto a los pecadores, especialmente para los m?s alejados del amor de Dios, los que estaban muy cerca de la condenaci?n. Se hab?a horrorizado cuando Nuestra Se?ora le concedi? -a ella y a los dem?s ni?os- tener una visi?n muy real del infierno que result? totalmente desgarradora, terror?fica y cruel.

Despu?s de esta visi?n del infierno, Jacinta se sentaba en una piedra o en alg?n hundimiento del suelo exclamando: ??Oh, infierno, infierno! ?Cu?nto lamento que esas almas vayan al infierno! ?Y la gente all? abajo, quem?ndose vivas como maderos en el fuego!?. Despu?s ca?a de rodillas y rezaba la oraci?n que Nuestra Se?ora les hab?a ense?ado: ??Oh, Jes?s m?o, perdona nuestros pecados, l?branos del fuego del infierno! Lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las m?s necesitadas de tu misericordia.?

Durante una aparici?n privada, Mar?a le dijo a Jacinta: ?la mayor?a de las almas que terminan en el infierno son por los pecados de impureza?si la gente supiera lo que es la eternidad, seguramente har?an todo lo que estuviera en su poder para cambiar sus vidas??

Por esa raz?n la peque?a Jacinta se decidi? a evitar que fueran al infierno tantas almas como fuera posible. Esa podr?a ser la raz?n por la cual su fotograf?a ha demostrado ser un freno para los demonios, como lo atestigu? un exorcista. Los demonios odian que se les recuerde las muchas almas que ella ha ayudado a liberar de su atadura. Me parece que la representaci?n del d?a que aparece en sus fotograf?as, ser?a una clara se?al para los demonios de que ella est? determinada a seguir trabajando.

Pienso que Jacinta nos exhorta a todos a tomar una postura seria a la hora de hacer nuestros ofrecimientos, a mostrarnos m?s agradecidos por el don de recibir a Cristo en la Eucarist?a, y a utilizar de mejor manera nuestro tiempo y nuestra vida; despu?s de todo, ella pudo ofrecer mucho en el corto tiempo que vivi? en la tierra. Por eso me encanta compartir con mis peque?itos, historias de esta querida Santa.

Una historia que me gusta mucho particularmente, es la relacionada con la Hermana Luc?a porque revela la belleza y sabidur?a de Santa Jacinta, la santa m?s peque?a que no sufri? el martirio.

Una ma?ana Jacinta le rog? a Luc?a que la dejara acompa?arla a la misa diaria. ?No vengas a misa,? le aconsej? Luc?a, porque Jacinta estaba muy enferma. ?Es demasiado para ti. Adem?s, hoy no es domingo.?

?Eso no importa. Quiero ir en lugar de los pecadores quienes ni siquiera van los domingos?Mira Luc?a, t? sabes que Nuestro Se?or est? muy triste, y Nuestra Se?ora nos pidi? que ya no sigui?ramos ofendi?ndolo porque ya estaba muy ofendido, pero nadie hace caso de eso y siguen cometiendo los mismos pecados.?

Pero a Jacinta se le hab?a dicho que no estaba lo suficientemente fuerte para asistir a misa, as? que Luc?a la visitaba casi a diario al salir de misa. Jacinta siempre se sent?a feliz de ver a su prima y le preguntaba: ?Luc?a, hoy recibiste la Comuni?n??

?S?, Jacinta.?

?Entonces ven junto a mi porque tienes al Se?or en tu coraz?n. No s? c?mo sucede, pero siento a Nuestro Se?or en ti y comprendo lo que ?l dice aunque no lo pueda ver o escuchar. ?Es tan hermoso estar con ?l!?

Me encanta el di?logo que tuvieron Jacinta y Luc?a, despu?s de que Jacinta hab?a recibido directamente de Nuestra Se?ora la noticia de su inminente muerte.

?Luc?a, Nuestra Se?ora me dijo que me voy a ir a otro hospital en Lisboa, y que no te volver? a ver a ti ni a mis padres, y que despu?s de sufrir mucho, voy a morir sola. Me dijo que no debo tener miedo porque ella vendr? por m? para llevarme al cielo.? Buscando consuelo en Luc?a, extendi? sus brazos llorando, ??no te volver? a ver! Reza mucho por m? porque voy a morir sola.?

Jacinta parec?a muy angustiada con la idea de encontrarse sola al final. Un d?a Luc?a la escuch? lament?ndose de su suerte mientras abrazaba una imagen de Nuestra Se?ora, ?Mi querida y hermosa Madre: entonces, ?voy a morir sola?

Luc?a le pregunt?: ??Por qu? te entristece la idea de morir sola? ?Qu? te preocupa si Nuestra Se?ora va a venir por ti??

Esa podr?a ser la raz?n por la cual

su fotograf?a ha demostrado ser

un freno para los demonios,

como lo atestigu? un exorcista.

?Es verdad, no me importa. No s? por qu?, pero a veces se me olvida que ella vendr? por m?.? El propio coraz?n de Luc?a estaba lleno de tristeza. ??nimo, Jacinta. S?lo tienes que esperar un poquito m?s antes de ir al cielo. En cuanto a m? Se sent?a muy triste al saber que vivir?a mucho tiempo en la tierra sin su peque?a prima.

?Pobre de ti. No llores, Luc?a. En el cielo rezar? mucho por ti. Vas a quedarte aqu?, pero eso es lo que quiere Nuestra Se?ora.?

?Jacinta, ?qu? vas a hacer en el cielo??

?Voy a amar mucho a Jes?s y al Coraz?n Inmaculado de Mar?a, y voy a rezar mucho por ti, por el Santo Padre, por mis pap?s, mis hermanos, por los pecadores y por todos los que me pidan oraci?n. Me encanta sufrir por amor a Nuestro Se?or y Nuestra Se?ora. Ellos aman a los que sufren por la conversi?n de los pecadores.?

?Qu? peque?a alma tan incre?ble! Al final de su vida, Jacinta tuvo que soportar mucho sufrimiento. Los m?dicos tuvieron que intervenirla para quitarle dos costillas, en un esfuerzo por salvarle la vida por una infecci?n que le hab?a causado una gran inflamaci?n. Jacinta abiertamente le hab?a dicho al doctor que ella morir?a pronto, y que la cirug?a no iba a hacer ninguna diferencia; sin embargo, la acept? porque estaba determinada a ofrecer todo el sufrimiento posible antes de morir. Cuando lleg? el momento de la intervenci?n, se encontraba muy d?bil para la anestesia con gas, por lo que le aplicaron s?lo anestesia local que result? ineficaz. Jacinta sinti? todo lo que le hicieron, lo cual le caus? una enorme agon?a que ella ofreci? por los pecadores.

Cuando pienso en sus ofrecimientos, me siento casi avergonzada de pensar en todas las ocasiones que me he quejado de peque?os inconvenientes, de tantas oportunidades perdidas de dar como ella dio, de amar como ella am?. Con todo, Dios es bueno y s? que puedo ofrecerlo ahora, y esperar los problemas del ma?ana con un esp?ritu determinado, con alegr?a y un celo renovado por las almas.

 

Al final, la profec?a de Jacinta de que morir?a sola se cumpli?. Mientras muchos doctores y familiares pensaban que su salud se iba mejorando, no estuvieron con ella la noche en que falleci?. Su cuerpo fue exhumado dos veces: en 1935 y en 1951, y encontraron que su cuerpo estaba incorrupto (una entre tantos otros que forman parte de nuestra incre?ble fe cat?lica). Jacinta est? enterrada en la Bas?lica de Nuestra Se?ora de F?tima en Portugal, en donde el Papa Francisco con una multitud de fieles que agotaron todas las peregrinaciones, celebraron el Centenario de las apariciones de Nuestra Se?ora, honrando la vida de los heroicos ni?os de F?tima.

 

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Carissa Douglas

Carissa Douglas is the author and illustrator of the Catholic children?s book series ?Little Douglings,? which promotes the sacraments and the culture of life. She is the mother of 14 children. Be sure to check out her site at littledouglings.com where she blogs about her adventurous life with her big Catholic family and shares the humor and joy in her comic series: Holy HappyMess.

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