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Feb 06, 2019 1710 James S.Anderson
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TODO SE RESUME EN AHAVAH

La vida es dura y muchas veces nos enfrentamos a situaciones dif?ciles. Cuando nos sentimos abrumados o confundidos y no sabemos c?mo proceder en un asunto particular, a veces necesitamos un mapa de rutas. Para los cristianos, los mapas se constituyen por la Biblia y las ense?anzas del Catecismo de la Iglesia Cat?lica. Sin embargo, ambos podr?an resultar desalentadores cuando nuestro tiempo es limitado, sin mencionar la complejidad y el tama?o de ambos, haci?ndose dif?cil utilizar estos grandes tesoros. La mayor?a necesitamos ir haciendo apuntes mientras para navegamos en ellos, especialmente cuando el tiempo es clave y tenemos que decidir de inmediato. Por lo general, nuestros asuntos tienen que ver con la modernidad, como los que surgen de la tecnolog?a, por lo que no siempre obtenemos respuestas claras y tajantes, sino que han de ser inferidas o investigadas, tarea enga?osa que normalmente requiere algo de entrenamiento en estas fuentes. Muchas veces las respuestas a las preguntas tienen que esperar resoluci?n del Magisterio, lo cual retarda a?n m?s una respuesta espec?fica. La buena noticia es que Jes?s nos proporciona una piedra angular o clave para poder tomar todo tipo de decisiones y juzgar cualquier acci?n.

Cuando Jes?s ejerc?a su ministerio, se le pregunt? cu?l era el primero de los mandamientos de la Ley (Marcos 12,28-34; Mateo 22,34-46; y Lucas 10,25-37). M?s tarde, el juda?smo rab?nico articular?a un total de 613 leyes de la Tora o Pentateuco. La respuesta que dio Jes?s no s?lo lo reafirm? como un verdadero Maestro y Doctor de la Ley, sino que tambi?n nos proporcion? un referente mediante el cual podemos juzgar todas las acciones y decisiones: nuestro mapa de rutas que destila la Tora hasta su esencia misma. Jes?s respondi? a la pregunta, citando el texto que probablemente era el m?s conocido por los jud?os del primer siglo ?y por los de la actualidad- pero le a?adi? un texto menos conocido de la Tor?, y los combin? de tal forma, que su autoridad y divinidad quedaron presupuestas.

Jes?s responde a la pregunta citando en primer lugar el ?Shema? del Deuteronomio 6, 4-5. Los estudiosos generalmente est?n de acuerdo en el Evangelio de Marcos 12,29, el m?s antiguo, en el que Jes?s responde: ??????El primero es: <<Escucha, Israel: El Se?or, nuestro Dios, es el ?nico Se?or>>«?y luego cita el resto del Shema: ????«y amar?s al Se?or, tu Dios, con todo tu coraz?n, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.»?(Deuteronomio 6,5 y Marcos 12,30). Jes?s explica que este es el mayor mandamiento, el m?s importante (Marcos 12,28-29 y Mateo 22,40). El ?Shema?, que en hebreo significa ??escucha!? y que se refiere a la primera palabra hebrea de la declaraci?n que ordena a Israel a escuchar, era -y sigue siendo actualmente- la cl?sica declaraci?n de fe monote?sta de los jud?os.

Despu?s de esto, Jes?s explica que hay un segundo mandamiento, y cita el Lev?tico 19,18: «No te vengar?s ni guardar?s rencor contra tus paisanos, sino que m?s bien amar?s a tu pr?jimo como a ti mismo, pues Yo soy Yav?.»?En Mateo 22,39-40 Jes?s dijo: «El segundo es semejante a ?ste: Amar?s a tu pr?jimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas».?Marcos 12,31 a?ade: «No hay ning?n mandamiento m?s importante que ?stos.»?

Simplificando toda la ley hasta su esencia, lo que resalta, y que es m?s relevante para nuestro prop?sito, es que Jes?s est? se?alando lo ?nico principal: el amor. Ambos textos de la Tora utilizan la ra?z hebrea ?ahavah.? ?No es coincidencia que Jes?s se?ale este concepto porque, despu?s de todo, el Nuevo Testamento dice expl?citamente que: ?Dios es amor? (1 Juan 4,8b). El amor cubre toda la ley o es la esencia de la ley, y Dios es amor. Muchos, como el moderno m?stico fraile franciscano Richard Rohr, en su reciente libro ?The Divine Dance: The Trinity and Your Transformation? (La danza divina: la Trinidad y tu transformaci?n), sugiere que el lenguaje propio de Dios es el amor, y que la Trinidad existe en el amor. Por lo tanto, a final de cuentas el amor es la esencia de todo, y es precisamente lo que dice Jes?s que es m?s importante: amar a Dios y a la humanidad. ?Para los cristianos podr?a haber una autoridad mayor que Jes?s? Y todo esto va de la mano con lo que afirma San Pablo, el Ap?stol de los gentiles, en G?latas 5,14: ?Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: amar?s a tu pr?jimo como a ti mismo.? (cf. Romanos 13,9 y Santiago 2,8). En la Primera Carta de Pedro 4, 8-10 tambi?n leemos: «Sobre todo ?mense de verdad unos a otros, pues el amor hace perdonar una multitud de pecados.»?

El amor, o ?ahavah?, est? en el centro de la vida cristiana porque ?ahavah? es la naturaleza misma de Dios ????(1 Juan 4, 8b) y no ser?a err?neo asumir que lo que nos mantiene unidos a todos es el amor. Otro m?stico moderno de la fe, el finado monje benedictino Bede Griffiths, en ?The Golden String? (El cord?n de oro) afirm? elocuentemente: ??porque el amor puede darnos un tipo de conocimiento que trasciende tanto la fe como la raz?n. A final de cuentas, el divino misterio es un misterio de amor???La ense?anza de Jes?s sobre ?ahavah? tambi?n proporciona un esquema mediante el cual se pueden juzgar todas las acciones y decisiones: uno de amor.

Siempre debes preguntarte: ??mi actuaci?n o decisi?n reflejar? el amor a Dios o al pr?jimo? Quiz?s te preguntes qu? significa amar a Dios con todo tu coraz?n, con toda tu alma y con toda tu mente. Para los principiantes, el dedicarle tiempo a Dios y abstenerse de todo lo que nos separa de ?l, es una forma de demostrarle amor a Dios. Quiz?s tambi?n te preguntes: ?c?mo puedo amar a mi pr?jimo como a m? mismo? Ante todo, buscando el bienestar y lo mejor para el otro, incluso a expensas de ti mismo.

San Juan Pablo II nos recuerda que una verdadera vida consiste en entregarla. Thomas Merton escribi?: ?El amor puro y desinteresado no vive de lo que obtiene sino de lo que da. Se incrementa vaci?ndose de s? por los dem?s, crece mediante el auto sacrificio y se convierte en poderoso neg?ndose a s? mismo.? Esto resulta parad?jico y contradictorio. Como sucede con muchas de las ense?anzas de Jes?s y los Evangelios, pone nuestros conceptos de cabeza. Sin embargo, cuando nos entregamos por completo o morimos a nosotros mismos, encontramos la verdadera libertad y la vida. El morir a uno mismo desechando el ego o ?el falso yo?, es lo que significa estar en Cristo. En G?latas 2,20 leemos: «?y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m?; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me am? y se entreg? a s? mismo por m?.»?

Podr?as preguntarte c?mo aplicar ?ahavah? en la pr?ctica. Quiz?s te preguntes: ??Debo perdonar a la persona que me hizo algo tan horrible, que realmente me hiri? a m? o a los m?os, y que me caus? tanto sufrimiento?? Seg?n el principio de ?ahavah? (amar) a Dios y al pr?jimo, un inequ?voco ?si? es la respuesta, ya que el amar al pr?jimo implicar?a perdonarlo. No habr?a ?ahavah? si no perdonamos; al contrario, te da?ar?a a ti y potencialmente a tu pr?jimo. ?ste es un claro lineamiento de las ense?anzas de Jes?s a lo largo de todo su ministerio, indicando de forma espec?fica que, para nuestro bienestar eterno, es imperativo que nos perdonemos unos a otros (Mateo 6,15 y 18,35). Descubrir?s que el principio de la ense?anza de Jes?s sobre ?ahavah?, es coherente con toda la Escritura y produce bienestar a los dem?s y a nosotros. Su origen divino resume, y es el pin?culo de la ley, una ense?anza f?cil y sencilla de recordar y, por lo tanto, es un referente muy ?til.

Pongamos otro ejemplo: digamos que un padre de familia est? intentando averiguar cu?nto tiempo debe permitir que su hijo use el iPad diariamente. Por razones obvias, la Escritura y el Catecismo no dir?n nada sobre este moderno dilema. Sin embargo, ser?a importante saberlo por el bien y sano crecimiento del ni?o. El resumen que hace Jes?s de la ley y su se?alamiento sobre el ?ahavah? a Dios y al pr?jimo, proporcionan, de hecho, la clave. En este caso, podr?as preguntarte y reflexionar cu?nto amas a tu pr?jimo, a tu propio hijo. ?C?mo podr?as demostrar m?s ?ahavah? por tu hijo, que lo que resulte m?s conveniente para ti?

 

EL AMOR, PARA QUE SEA REAL,

DEBE COSTAR, DEBE DOLER,

DEBE VACIARNOS DEL YO.

SANTA TERESA DE CALCUTTA

Amar al hijo ser?a permitirle s?lo unos minutos al d?a en el iPad. De esa forma, el hijo aprender?a a cultivar otros h?bitos como la lectura, la socializaci?n o los juegos a la intemperie disfrutando de la naturaleza.

Cada caso ser? diferente y siempre se recomienda orar, pero el resumen que hizo Jes?s de la ley, nos da la clave para juzgar todas las decisiones y acciones. Es un lineamiento que nos ayuda a buscar el amor a Dios y al pr?jimo, y no el personal. Con los asuntos que se nos vayan presentando d?a con d?a en nuestra vida, podemos de forma sencilla y r?pida confiar en este principio y preguntarnos qu? situaci?n o decisi?n mostrar?a m?s amor a Dios o al pr?jimo. En este ejemplo, y en otros casos, siempre que demostremos amor al pr?jimo, sabremos que el amor de Dios est? presente, y viceversa.

San Pablo, en G?latas 5,14, nos dice: «Pues la Ley entera se resume en una frase: Amar?s al pr?jimo como a ti mismo.»?Jes?s se?al? que este principio es la esencia del seguimiento a Dios. ?Ahavah? es el n?cleo de la vida misma porque es el n?cleo de Dios, de all? que deber?a ser nuestro mapa de rutas en todos nuestros asuntos. ????Considero pertinente finalizar con un texto sobre ?ahavah? que ser?a bueno que memoriz?ramos y comenz?ramos a usar. Cuando le preguntaron a Jes?s cu?l era el mandamiento m?s importante de la ley, ?l respondi?: ?El primero es: ?Escucha, Israel: El Se?or, nuestro Dios, es el ?nico Se?or, y amar?s al Se?or, tu Dios, con todo tu coraz?n, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.? El segundo es ?ste, ?Amar?s a tu pr?jimo como a ti mismo.? No hay ning?n mandamiento m?s importante que ?stos.? (Marcos 12,29-31)

Verdaderamente, todo se reduce a ?ahavah.?

 

 

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James S.Anderson

James S.Anderson is currently a Licensed Professional Counselor Intern in Texas and serves as Adjunct Faculty at various universities in the San Antonio area. He received a PhD in Biblical Studies/Hebrew Bible from the University of Sheffield in England and a Masters of Divinity from Austin Presbyterian Theological Seminary. He has a Masters in Mental Health Counseling from Texas A&M-San Antonio and a Bachelor of Arts in Psychology from Southern Methodist University. He has studied in Israel and Germany, given papers in Ireland, Portugal and England and traveled widely in the Middle East, Europe and India. James has worked with those desiring to implement spirituality into the therapeutic process, with great benefit for those struggling with grief, trauma and depression. He currently works with all ages on a variety of issues. He takes seriously the belief that God is the ultimate source of healing and well-being as he seeks to work collaboratively with clients to foster autonomy, empowerment, well-being and healing. Regardless of the issues, James works from the perspective that our thoughts play a much larger role in our lives than most realize. He maintains that change is always possible; it is never too late. His research interests include the implementation of spirituality into the therapeutic process, the religions of Iron-Age Israel and Judah, monotheism and religious developments in Persian-period Yehud. His other publications include articles on ancient Israelite religion and the recent monograph entitled Monotheism and Yahweh?s Appropriation of Baal (New York: Bloomsbury T&T Clark, 2015).

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