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Sep 02, 2020 398 Mary Therese Emmons, USA
Disfrutar

Sana al Mundo

Al crecer en una familia grande de diez hijos con personalidades muy distintas, nuestra casa a menudo era ruidosa y se volv?a un caos, pero estaba llena de amor y fe profunda. Tengo recuerdos vivos de mis hermanos y yo lanz?ndole charlas y desacuerdos a nuestra querida madre casi a diario.

Con frecuencia nuestra madre simplemente respond?a a nuestras peleas recitando las Bienaventuranzas con su voz calmada y relajante: ?Bienaventurados son los que construyen la paz, pues ser?n llamados hijos de Dios?. Al escuchar estas palabras, nos retir?bamos y propon?amos firmemente llegar a un acuerdo y perdonar. Al pasar de los a?os, muchas de las palabras sabias de mi madre se han convertido en mi interior. Esa voz es particularmente fuerte ahora debido al tumultuoso mundo en el que vivimos.

Curiosamente, el mundo de hoy no es completamente diferente de la casa en la que yo crec?. Este mundo tambi?n es ruidoso y ca?tico, pero lleno de amor y fe. Aun con personalidades que se confrontan, ideales diferentes y pensamientos conflictivos, creo que hay un deseo com?n de paz, y un amor subyacente para los dem?s.

La oraci?n favorita de mi padre era la simple pero bella oraci?n de paz de San Francisco, la cual ha adquirido un mayor significado para m? a medida que he crecido. Es una oraci?n perfecta para los tiempos en los que vivimos. No es simplemente una oraci?n por la paz, sino que es una oraci?n que busca una manera de convertirse en un instrumento para difundir la paz.

Pide que nos olvidemos de nosotros para poder cuidar a los dem?s y sanar este mundo que est? profundamente herido y lastimado.? Mientras reflexiono en las palabras de esta oraci?n que tocan el coraz?n, no puedo evitar sentir compasi?n y empat?a por los que est?n heridos, y un sincero deseo de ayudar a sanar, consolar y traer la paz a donde pueda.

Este mundo ser?a muy diferente si todos adopt?ramos las suaves palabras del tierno Santo de As?s y las implement?ramos en nuestras vidas:

Se?or, hazme un instrumento de tu paz.

Que donde hay odio, yo ponga el amor.

Que donde hay ofensa, yo ponga el perd?n.

Que donde hay discordia, yo ponga la uni?n.

Que donde hay error, yo ponga la verdad.

Que donde hay duda, yo ponga la Fe.

Que donde desesperaci?n, yo ponga la esperanza.

Que donde hay tinieblas, yo ponga la luz.

Que donde hay tristeza, yo ponga alegr?a.

Oh Maestro, ay?dame a nunca buscar ser consolado, sino consolar,

ser comprendido, sino comprender,

ser amado, sino amar.

Porque es d?ndose como se recibe,

es perdonando, como se es perdonado,

es muriendo como se resucita a la vida eterna.

Am?n.

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Mary Therese Emmons

Mary Therese Emmons is a busy mother of four teenagers. She has spent more than 25 years as a catechist at her local parish, teaching the Catholic faith to young children. She lives with her family in Montana, USA.

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