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Jul 09, 2020 308 Irene La Palambora
Encuentro

Rota Pero Sanada

Descubre el toque sanador de Jes?s cuando abrazas el perd?n

Irene La Palombara comparte la extraordinaria historia de confiarle su pasado herido a Jes?s permiti?ndole transformar su vida.

Desde mi juventud, mis padres se sent?an ausentes, casi dej?ndonos que nos criaramos solos. Mi madre era una persona muy sociable a quien le encantaba ir a fiestas y salir a bailar, pero no le gustaba tener ni?os cerca de ella. Mi padre era un adicto al trabajo, a quien le encantaba la pesca y la cacer?a, pero casi nunca estaba en casa con nosotros. Nuestra necesidad de crianza y amor no parec?a importarles. Ni siquiera recuerdo que nuestra madre nos haya expresado efecto f?sico o verbal. Cuando me vomit? por haber comido hongos silvestres, ella simplemente me rega?? y me dijo que limpiara.

Estaba creciendo tan desordenadamente que mi padre decidi? enviarme a un internado. En las vacaciones escolares, me enviaban a la granja de mis abuelos. Ellos eran Cat?licos muy devotos, y me daban el amor que yo deseaba.

La Noche que Mi Vida se Derrumb?

Cuando regres? a casa por primera vez, me di cuenta de que mi madre acababa de dar a luz a mi hermano menor por ces?rea de emergencia. Ni siquiera sab?amos que estaba embarazada, as? que fue un gran shock el saber que ella a?n estaba muy enferma. Mis abuelos se llevaron a mis hermanos a su casa, as? que mi padre y sus amigos me llevaron con ellos al hospital y a tomar unos tragos en el bar para ?mojar la cabeza del beb??. Como no se me permitia entrar en ninguno de esos lugares, me qued? sola en el carro.

Cuando ellos salieron, ninguno de ellos estaba en condiciones de manejar. En nuestro regreso a casa, se pusieron a discutir acerca de cu?l ruta tomar. Mi padre hizo un giro equivocado, y entr? en un lugar solo y callado. Despu?s se dej? caer sobre el volante para dormirse. Yo me sal? del carro para tomar un poco de aire y explorar el ?rea. De repente, me agarraron por detr?s. El amigo de mi padre rompi? mis vestiduras y me viol? brutalmente. Despu?s me dejo llorando en el piso, y se regres? al carro.

Temblando de dolor y shock, volv? a meterme en mis vestiduras. Aunque tem?a por mi vida, sab?a que la ?nica forma de regresar a casa esa noche era volver al carro. Mi padre ni siquiera se dio cuenta de que algo estaba mal, y yo no sab?a c?mo hablar de eso. Cuando llegamos a casa, ellos se metieron en la cocina para comer, mientras que yo corr? al ba?o y me encerr?. Solo tom? un ba?o con agua muy caliente, y trat? de olvidar que eso hab?a ocurrido. Nadie supo lo que me pas?, pero impact? mi vida dram?ticamente.

Aunque encontr? un gran consuelo en la vida de oraci?n en la escuela y estudiaba intensamente para convertirme en Hija de Mar?a, luchaba con la disciplina estricta. La monja que estaba a cargo de las internas me hab?a disgustado desde el principio. Con frecuencia me tomaba a solas para criticarme, y nunca me permiti? elegir los cantos de la noche. Cada vez que pasaba algo, me echaban la culpa de ello, sin importar si yo fuera culpable o no. Un dia, eso se volvi? demasiado: cuando la hermana decidi? lo que yo ten?a que pintar para mi proyecto de arte, me sal? de la escuela corriendo y me pas? el d?a en una vieja f?brica de mantequilla antes de refugiarme en una iglesia por la noche. La polic?a me encontr? all? y me regreso a la escuela, donde me reprimieron p?blicamente, y nadie tuvo permiso de hablarme durante las siguientes 48 horas.

Me sent? tan sola y no deseada, especialmente cuando la carta semanal que le env?e a mi hermano en el hospital regres? marcada ?regresar al remitente. No se encuentra en esta direcci?n?. Pens? que estaba completamente abandonada; todo mi esp?ritu estaba aplastado y no pod?a confiar en nadie. En ese tiempo de desolaci?n, el sacerdote de mi parroquia fue un gran consuelo para mi. El me trat? como a una hija y me consol? cuando yo me desesperaba. ?Tienes que recordar que tu alma es como un bloque de m?rmol. Para convertirla en algo bello, debes sacarle astillas?. Nuestra Se?ora tambi?n me daba fuerzas. Despu?s de que fui finalmente admitida a la Sodalidad de las Hijas de Mar?a, me envolvia en su manto cada vez que me daba miedo irme a dormir.

?Soy un Error?

Siempre se nos dice que Dios nos ama, pero para mi no tenia sentido. A medida que crec?, me cas? y tuve hijos, siempre busqu? a ese Dios que supuestamente me amaba. Ya conoc?a la teor?a. Trataba de ser una buena Cat?lica: cantaba en el coro y ayudaba en la parroquia, pero sent?a que solo me estaba dejando llevar por la rutina.

Mi tia me dijo que mi madre se hab?a enamorado de otro hombre, pero se hab?a tenido que casar con mi padre porque hab?a quedado embarazada de mi. Tal vez esa era la raz?n por la que mi madre nunca me quiso. Yo hab?a sido un error. Otra t?a me dijo que casi me mor?a de malnutrici?n a los 18 meses de edad porque no quer?a comer ni beber. Eso siempre me desconcertaba. ?Por qu? querr?a morir una beb?? Durante muchos a?os sol?a preguntarle al Esp?ritu Santo, ?qu? le pasaba a esa beb??

Un d?a, mientras pintaba, sent? un repentino deseo de hablar con un sacerdote acerca de todas las cosas que me hab?an estado incomodando. En realidad no quer?a, pero tuve una buena confesi?n despu?s de una larga charla. En ese momento, me sent? envuelta por una nube de amor. Jes?s penetr? mi coraz?n, y me di cuenta de que Jes?s me ama tal como soy. Fue lo m?s asombroso.

Despu?s de esa experiencia tan poderosa, supe que ten?a que perdonar a todas las personas que me hab?an da?ado, pero fue muy dif?cil. Ni siquiera pod?a rezar el Padre Nuestro, porque no quer?a perdonar a los que me hab?an ofendido. Mientras estaba rezando y hablando con Jes?s acerca de esto, de repente lo vi en la cruz, sangrando y sufriendo, luchando por respirar. Fue una vista horrible. Sus ojos estaban llenos de amor y ternura, y lo escuch? decir: ?sigue volviendo la otra mejilla. Como yo te he perdonado, as? debes t? perdonar?. Solo me sent? pensado que era cierto: No pod?a seguir atada a mi dolor, pues hab?a sido perdonada tantas veces.

Entonces, le ped? al Esp?ritu Santo que me mostrara a cada una de las personas que yo deb?a perdonar. Tomo mucho tiempo revisarlos a todos uno por uno, pero cuando llegue a mis padres, tuve una verdadera lucha. Le dije a Jes?s: elijo perdonar a mi padre, pero tienes que ayudarme. Cuando llegue a casa, me sorprend? a mi misma y a ?l, al sentarme a su lado y decirle: ?Pap?, te amo?. ?l no dijo nada, solo me vio y me sonri?. En el momento en que yo se lo dije, supe que ya lo hab?a perdonado y realmente lo amaba.

De la Desesperaci?n al Gozo

Unas semanas despu?s, le diagnosticaron c?ncer, y solo sobrevivi? 7 meses. Mientras yo me sentaba desconsolada en la iglesia, le pregunt? a Jes?s: ??Por qu? te llevaste a mi padre? apenas lo estaba conociendo?. Mientras las l?grimas rodaban por mi cara, mir? el altar y vi a Jes?s con su brazo sobre el hombro de mi padre, y ambos sonre?an. ?Mi padre se ve?a tan joven, guapo y bien apuesto! Jes?s me dijo cari?osamente: ?Irene, ahora puedes hablar con tu padre a cualquier hora?. Inmediatamente sal? de mi desesperaci?n regocijandome al saber que mi padre estaba con Jes?s y que yo lo volver?a a ver.

Tambi?n recib? la gracia de perdonar y realmente amar a mi madre. En su vejez, yo la cuid? haciendo tiernamente todo lo ella necesitaba. Despu?s de que ella sufri? un derrame cerebral masivo, yo la cuid? y la am? hasta el final de su vida. Me sent? muy bendecida de poder estar all? con ella hasta el momento de su muerte. Hasta fui capaz de perdonar a mi violador. ?Finalmente hab?a sido liberada de ?l!

Dios incluso trajo a un sacerdote a mi vida que entendi? lo que yo estaba sintiendo, incluso antes de que se lo dijera. Se convirti? en mi director espiritual, y fue como un verdadero padre para m?, sosteni?ndome en el camino recto y angosto. El siempre me dec?a: ?Si necesitas intervenci?n humana para cualquier cosa, Dios te enviar? a alguien desde los confines de la tierra.? Despu?s de su muerte, yo realmente necesitaba a alguien con quien hablar. Cuando fui a Misa, sorprendentemente, el celebrante era un sacerdote que estaba visitando desde la India. Supe que ?l hab?a venido para mi, y nuestra conversaci?n me trajo justamente lo que necesitaba.

Sanada y Hecha Entera

Una tarde, el Esp?ritu Santo finalmente respondi? a mi ardiente pregunta. ?La beb? hab?a sido abusada?. Entonces sent? un dolor insoportable desde mi cabeza hasta la punta de mis pies. Ni siquiera sab?a c?mo iba a regresar a casa, pero el Se?or me cuid?. Jes?s vino, me tom? de la mano, y me regres? a la ?beb??. Tom? a la beb? Irene y la acurruc? en sus brazos, vi?ndola con ternura. Despu?s respir? sobre ella, y le dio el respiro de vida.

Mi coraz?n se inund? de gratitud y me sent? maravillosa. ??Jes?s me hab?a dado vida a mi, a esa bebe!? Entonces pens?, ?Pero Jes?s, si le diste vida a ese beb?, ?por qu? sucedieron todas esas otras cosas? ?d?nde estabas entonces?? Entonces me dijo: ?Irene, yo he estado sufriendo contigo todo este tiempo, pero siempre te he guardado tiernamente en mi coraz?n. Eres tan especial para mi?.

Cuando tuvimos hijos, decid? que ser?an los ni?os m?s amados y cuidados, porque yo no hab?a tenido una infancia. As? que realmente hice todo lo posible para asegurarme de eso. A Pesar de todas las malas cosas que me sucedieron, estoy muy agradecida por ellas, porque me convirtieron en la persona que soy el dia de hoy. Todav?a enfrento pruebas, pero Dios me ayuda a enfrentarlas cuando me abandono a Su gracia.

Por ejemplo, cuando fui acosada por serias dudas sobre la Verdadera Presencia de Jes?s en el Sant?simo Sacramento, ya estaba registrada para un retiro al d?a siguiente. Solo asist? al retiro porque ya hab?a pagado, pero mientras estaba sentada al fondo de la capilla de adoraci?n pensando ??C?mo pueden creer todas estas tonter?as??, dije: ?Yo creo, Se?or, ay?dame en mi incredulidad? (Marcos 9:24). Repet? este verso una y otra vez, como una mantra. De repente, me sent? llena de luz, y todas mis dudas fueron disipadas.

Mi vida entera est? ahora llena de paz y gozo por Jes?s y Su gran amor. El me ense?o la perseverancia y la valent?a, para que yo pudiera enfrentar los problemas a medida que surg?an. Cada dia le doy gracias a Dios Padre por el don de la vida, el don de un nuevo dia y la fuerza para vivirlo en su compa??a.

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Irene La Palambora

Irene La Palambora ARTICLE is partly based on the Shalom World TV program ?Seventy times Seven? where Irene La Palambora shares her extraordinary story of forgiveness. To watch the episode visit: https://shalomworld.org/episode/irene-la-palombara

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