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Abr 20, 2020 473 Deacon Doug McManaman, Canada
Disfrutar

Reza, Espera y No te Preocupes

Nunca es demasiado tarde para empezar a rezar y Dios nunca est? demasiado lejos para escuchar.?

Pasamos nuestros d?as ocupados en el hogar o en nuestro lugar de trabajo, distra?dos en cosas buenas que nos alejan de la oraci?n.? Cuando dejamos de orar, ?las cosas empiezan a ir mal!

No hay duda que cuando oramos, somos m?s felices, estamos menos ansiosos y tenemos una paz mental y sentimos paz en nuestro coraz?n. Cuanto m?s oramos, m?s nos entendemos porque llegamos a conocer a Dios m?s ?ntimamente y por experiencia s?lo nos conocemos, en la medida que conocemos a Dios de una forma personal.?? Cuanto m?s oramos, empezamos a ver la mano de Dios en nuestra vida cotidiana, es decir, lo vemos actuar en nuestra vida.? Empezamos a ver que ?l nos ama y eso hace que nuestra vida sea m?s significativa.

Cultivando el h?bito de rezar

Lo m?s importante es adquirir el h?bito de la oraci?n.? Sin eso, no tenemos una vida interior, s?lo tenemos una vida exterior.

Cuando solamente tenemos una vida exterior, nos ponemos ansiosos, inquietos y eso nos lleva a la codicia y al amor excesivo de tener cosas.? Terminamos tratando de asegurar nuestra propia seguridad y reducir nuestra ansiedad y cuando las cosas no salen como las queremos, nos enojamos nos impacientamos, nos irritamos, perdemos la paz que anhelamos.? Cuando estamos en ese punto, significa que hemos tomado nuestra vida en nuestras propias manos.

Estamos destinados a ser llevados por Dios de la mano como un beb? es llevado en su asiento de autom?vil.? Estamos destinados a ser llevados por la divina providencia.?? Dios est? en control, no nosotros y tenemos que rendirnos a su control. Cuando lo hacemos, la vida se vuelve mucho m?s inspiradora.

Si no rezamos nos abrimos al enga?o.? Este es un punto tan importante.? El enga?o diab?lico es tan sutil y simplemente no somos lo suficientemente inteligentes para defendernos del sutil enga?o del maligno.? Un ?ngel es inconcebible, intelectualmente superior a los seres humanos y a las personas que no tienen costumbre de orar, que ?stos est?n abiertos a todo tipo de enga?o.? La meta del diablo es sembrar mentiras y enga?os en la mente de los seres humanos, crear enemistada y divisi?n.? Esto lleva a los divorcios, enemistades, desconfianza mutua, rencor en las familias y en la comunidad religiosa.

La ?nica defensa contra esto es la oraci?n ferviente y persistente.? Cuando oramos en la presencia de Dios, muchas cosas ocurren.? Cuando rezamos entramos en la regi?n m?s profunda del ser, donde solamente habita Dios.? En esa regi?n solamente habita Dios puede y nos espera a ti y a m? individualmente, y es all? donde nos habla en silencio.?? Cuando entramos en esto, a menudo la vida se nos vuelve m?s rica, menos ansiosa y mucho m?s tolerable. El Mundo se ve diferente; comenzamos a ver la belleza del mundo que nos rodea.? Comenzamos a ver a las personas desde el punto de vista de Dios.? Comenzamos a vernos y a sentirnos mejor con nosotros mismos.

?Qu? pasa si no rezo en absoluto?

Si no adquirimos el h?bito de la oraci?n, la vejez ser? dif?cil y dolorosa prueba.? Si una persona tiene una vida interior entonces la vida se limita a un hospital o un hogar de anciano, lo cual no es una posibilidad horrible, porque la alegr?a de esa persona proviene de la comuni?n con Dios en lo m?s profundo de su alma.? Estas almas nunca est?n solas porque conocen profundamente al Dios que habita en lo profundo de ellos y sienten la presencia de Dios dentro de ellos mismos.

Es como estar en presencia de alguien que amas.?? Recuerdo haber visitado en el hospital a una feligresa que sufri? un derrame cerebral y cuando entr? lentamente a su habitaci?n vi a su esposo sentado all?, mirando al espacio sin decir nada.? No ten?an que decir nada, ambos disfrutaban de estar en uno compa??a de otro.? No ten?an que mantener una conversaci?n.

Cuando era adolescente a veces levantaba el tel?fono y no o?a el tono de marcado, tampoco escuchaba hablar. Cr?a que el tel?fono estaba da?ado.? Me hubiera gustado escuchar a mi mam? con su buena amiga, pero descubr? que no hablaban, s?lo estaban en presencia la una de la otra.

Ese es el punto al que tenemos que llegar con Dios.? Cuando conocemos su presencia interior como resultado del h?bito de la oraci?n, no estamos solos.? Estamos vivos, alegres, aunque en el exterior pudiese parecerles a dos dem?s que estamos aburridos o solitarios.?

?Est?s Muerto en Vida?

Si nunca hemos rezado, en nuestra vejez estaremos simult?neamente vivos y muertos.? Sufriremos una muerte en vida.?? Como no tenemos una vida interior, hemos buscado nuestra paz desde el exterior; no podemos viajar o ir de excursi?n, no podemos ir a nadar o trotar, o hacer lo que sol?amos hacer cuando somos j?venes.? Conozco algunas personas mayores que por problemas con sus ojos ya no pueden leer o ver pel?culas, etc.? La vida se vuelve intolerable si no tenemos una vida interior.

Cuando tenemos una rica vida interior como resultado de a?os de oraci?n, todas estas actividades externas son en realidad bastante aburridas y r?pidamente ?envejecen? junto a las alegr?as intensas que provienen de la Oraci?n meditativa.

Si realmente no ha empezado a orar regularmente, y desea saber c?mo comenzar, empiece reservando un tiempo determinado todos los d?as y leyendo un Salmo del Antiguo Testamento; le tomar? 5 meses para leer los 150 de ellos.? Luego ofrezca una oraci?n y petici?n y conf?e en que Dios le otorgar? esa oraci?n, si es por un aumento en la santidad. Entonces reza una oraci?n de intercesi?n.? Dios escucha las oraciones que hacemos por los dem?s y responde a ellas a su manera y a su propio tiempo, por lo que debemos orar por los dem?s persistentemente y en un esp?ritu de confianza, para nuestros hijos, parientes, nuestros enemigos, aquellos que no podemos soportar, aquellos a los que encontramos dif?ciles de perdonar, pero a quienes necesitamos perdonar.

Debemos recordar orar por los enfermos, por los que sufren y por el pa?s en su conjunto, que como cultura podemos volver a Dios.? Luego ofrezca una oraci?n de gracias en silencio.

Eventualmente adquirimos un profundo sentido de Dios en nuestras almas.? Despu?s a?os de eso, estaremos listos para dejar este mundo y no temeremos a la muerte, lo haremos en espera que veamos el rostro de Dios directamente.?? Eso es la vida eterna y esta vida es una preparaci?n.?? Todo esto empieza en la decisi?n de rezar regularmente.? Am?n.

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Deacon Doug McManaman

Deacon Doug McManaman is a retired teacher of religion and philosophy in Southern Ontario. He lectures on Catholic education at Niagara University. His courageous and selfless ministry as a deacon is mainly to those who suffer from mental illness.

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