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Sep 02, 2020 345 Brian Welsh
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?Qui?n es tu Superestrella?

Fascinate con la vida de Brian Welsh a medida que ?l comparte su jornada de conocer una Super Estrella y c?mo cambi? radicalmente su vida.

Saltar como un ciervo

Cuando era muy joven, escuch? cuando le?an el libro del profeta Isa?as «?A qui?n enviar?? ?Qui?n ir? por nosotros?? Y respond?: ?Aqu? me tienes, env?ame a m?.»

Crec? en el campo amando la pesca y el f?tbol. Tuve una buena crianza Cat?lica. Una ma?ana, despu?s de recibir la Santa Comuni?n, sent? un fuego ardiente en mi coraz?n. Tan pronto llegu? de Misa, empec? a saltar como un ciervo, gozosamente corriendo cuesta abajo de una colina. Un sentido sobrecogedor de gozo y de la Paz de Dios desbordaba en una canci?n, «Dios est? ardiendo en mi coraz?n. ?l y yo somos uno.»

A medida que crec?, perd? ese inocente sentido de la presencia de Dios mientras sucumb?a a las tentaciones. Cuando serv?a en el altar, era mi responsabilidad llevar el dinero de la colecta, y dec?a: «un poco para Dios y un poco para Brian», y proced?a a guardarme algo para comprar un helado. Cuando crec?a, ese h?bito de robar se fortaleci? as? que si algo quedaba por ah?, yo no ten?a duda en tomarlo cuando nadie estaba viendo.?

Rifle en Mano

Mi padre intent? mantenerme en el camino recto y estrecho, pero comenc? a rebelarme contra su autoridad. Me sent? lleno de ira. Eso se extendi? a la forma en que jugaba al f?tbol, volvi?ndome violento y vengativo. Despu?s de que me noquearon en un juego, jur? venganza contra ese jugador. Pas? un a?o antes de que volviera a jugar con ?l, pero no lo hab?a olvidado. Cuando tir? la pelota en mi direcci?n, le clav? la rodilla en su mand?bula. Su mand?bula se rompi?, por lo que tuvo que abandonar el campo y nunca m?s volvi? a jugar f?tbol.

Mi creciente ira perturbaba a quienes me rodeaban, pero cuando alguien expresaba su preocupaci?n: «Brian, tienes tanta violencia en tu vida, ?qu? vas a hacer al respecto?». Le respond?a con furia: «No sabes de lo que est?s hablando». Una noche sent? tal resentimiento hacia mi padre que cargu? mi rifle con la intenci?n de dispararle. Pero cuando me volv? para salir de la habitaci?n, qued? paralizado por una imagen del Sagrado Coraz?n de Jes?s. Mientras lo miraba a los ojos, sent? que el coraje desaparec?a y descargu? el rifle a toda prisa.

Cuando mi amigo cercano, Andrew, muri? de c?ncer, realmente me sorprendi?. Hacia el final, me pregunt?: «?Qui?n es Dios?» pero yo no ten?a respuestas porque hab?a olvidado el amor que Dios ten?a por nosotros y hab?a perdido mi relaci?n personal con ?l.

Quiz?s mudarme a la gran ciudad mejorar?a las cosas, pero en cambio ca? en un espiral de depresi?n y perd? mi trabajo r?pidamente. El vac?o interior me estaba consumiendo, as? que hice planes para acabar con todo. Antes de que pudiera hacer nada, un amigo me llam? y pas? la noche cont?ndole sobre este anhelo de algo m?s. Nada pod?a llenar ese vac?o: ninguna relaci?n, ninguna experiencia, nada que el dinero pudiera comprar. Era solo un gran dolor. Le dije: «Podr?as derramar todos los oc?anos del mundo en mi coraz?n y a?n estar?a vac?o». Por un tiempo, me distraje viajando por Australia, cometiendo peque?os robos para mantenerme, pero todav?a me sent?a vac?o y sin rumbo.

Desconcertado por Luc?a

Finalmente me dirig? a Dios con una oraci?n: «Dios, realmente necesito tu ayuda». Cuando volv? a bajar los ojos, vi una librer?a cat?lica. Cuando entr?, me atrev? a orar de nuevo: ?Dios, si hay alg?n libro en esta tienda que quieres que lea, mu?stramelo». Al pasar junto a un atril, un libro se cay?, as? que lo recog? y lo volv? a dejar en su lugar. La pr?xima vez que pas?, se cay? de nuevo, as? que lo reemplac?. Cuando cay? frente a m? por tercera vez, finalmente pens?: «Quiz?s Dios quiere que lea este libro». Le di la vuelta y trat? de darle sentido al t?tulo: «F?tima en las propias palabras de Luc?a». Estaba desconcertado: «?Qu? es F?tima y qui?n es Luc?a?»

Cuando me llev? el libro a casa, lo le? una y otra vez. De repente, record? cada detalle de todo lo que hab?a hecho mal. Lleno de dolor por mis pecados, me arrodill? en el suelo y clam? a Dios por Su misericordia, rogando por su perd?n. Fui a la confesi?n con una enorme lista de pecados. Tan pronto como el sacerdote pronunci? las palabras de absoluci?n, sent? que el amor misericordioso de Dios flu?a dentro de m?, desterrando la oscuridad.

Hab?a algo m?s que necesitaba, pero en lugar de buscarlo en la Iglesia Cat?lica, fui a una Iglesia pentecostal con un amigo. Durante el serm?n sobre el amor de Dios, escuch? Juan 3:16 con o?dos frescos: «Tanto am? Dios al mundo, que dio a su Hijo unig?nito para que todo el que crea en ?l no se pierda, sino que tenga vida eterna». Esa escritura realmente me golpe? el coraz?n, as? que cuando llamaron a las personas que quer?an oraci?n para que se acercaran, sent? una voz interior que me llamaba.

Cuando el pastor me pregunt? qu? quer?a, no supe qu? pedir excepto el amor de Dios. Me pregunt? si hab?a conocido a Jes?s, inst?ndome a abrir mi coraz?n a Su amor y misericordia diciendo: ?Jes?s, ven a mi coraz?n. S? mi Se?or y Salvador «. Como ya me hab?a arrepentido y me hab?a confesado, mi coraz?n estaba listo. Entonces, cuando cerr? los ojos, tom? sus manos y or? con todo mi coraz?n, el Esp?ritu Santo cay? sobre m?, llenando el doloroso vac?o dentro de m? con el amor misericordioso de Dios.

Encontrando mi Hogar

?Me reconcili? con mi padre y nos ocupamos de los problemas no resueltos entre nosotros. Ahora que soy padre, entiendo mejor algunos de los problemas con los que luchamos.

Antes de que ?l muriera de c?ncer, compartimos muchos recuerdos felices y lloramos juntos por nuestros malentendidos. Su mayor legado es su amor por los pobres, quienes siempre pudieron contar con su amabilidad y generosidad. Despu?s de su muerte, tuve un sue?o en el que lo vi lleno de luz, con su sombrero favorito.

Me qued? con los Pentecostales hasta que me dijeron que no adorara a Mar?a. «No adoro a Mar?a. Rezo el Rosario?. Aunque amaba esta iglesia, amaba m?s a Mi Madre Celestial, as? que or?: «Se?or, ?d?nde me quieres?» Cuando relat? la historia en confesi?n, me hablaron de un grupo carism?tico cat?lico cercano. All? me sent? como en casa porque amaban a Mar?a, amaban las gracias carism?ticas, amaban las tradiciones de la Iglesia y amaban la Eucarist?a.

Mi vida sigui? cambiando radicalmente. Le pregunt? al Se?or: «?Qu? quieres de mi vida?» Sent? el llamado a convertirme en misionero y fui enviado a Pap?a, Nueva Guinea. Fue genial vivir entre la gente y ver a tantas personas siendo tocadas por el Esp?ritu Santo.

Un sacerdote me dijo que era un evangelista, no supe a qu? se refer?a. As? que salimos a la calle y me desafi? a que fuera y le contara a un joven acerca de Jes?s. Entonces, cruc? y compart? el amor de Jes?s con ?l. Luego se?al? el bar: «Entra y comparte el amor de Jes?s con la primera persona que conozcas». Entonces, hice precisamente eso. «Lo que hiciste fue ser un evangelista», dijo el padre, «simplemente compartir el amor y la misericordia de Jes?s». Entonces, durante los ?ltimos 32 a?os he estado saliendo a la calle: sent?ndome con yonquis; entrando en burdeles; encontrando a las personas que no conocen el amor de Jes?s y se sienten muy vac?as y solas, incluso suicidas. La gente necesita conocer a Jes?s. Incluso algunos cat?licos que van a la iglesia no conocen el amor de Jes?s.

?T? lo amas?

Cuando hablo con personas atrapadas en la homosexualidad, su primera pregunta es: ?Soy lesbiana, ?c?mo puede Dios amarme? o, soy un travesti, ?c?mo puede Dios amarme? » Les digo: ?Dios los ama a ustedes de la misma manera que me ama a m?. No quiere saber tu identidad sexual, quiere saber si tienes un coraz?n que lo ama». El Hijo de Dios vino a redimir a Su pueblo de sus pecados. ?l triunf? sobre mi pecado d?ndome misericordia. Experiment? el fuego de su amor y ahora estoy llamado a llevar ese amor al mundo.

Un d?a, mientras me arrodillaba ante el Sant?simo Sacramento, recib? una imagen de Jes?s saliendo del tabern?culo, radiante de luz. Al acercarse, pude sentir el fuego de Su amor en mi coraz?n. Se?alando su coraz?n, dijo: «Lleva mi amor al mundo». Le promet? que lo har?a, aunque fuera el ?nico que lo hiciera, porque ?l vino por m?. Incluso si es solo para una persona, vale la pena. Durante muchos a?os, fui solo, sintiendo la presencia de Dios, pero se me unen m?s personas, hablando muchos idiomas diferentes.

Cuando compartimos la Palabra de Dios, muchas personas dicen: «Que bueno que est?s aqu?», pero algunas personas reaccionan de manera muy negativa con palabrotas o pidiendo que dejemos de hablar. Mi respuesta a eso es simplemente: «Dios te ama». Tenemos el derecho, un derecho dado por Dios, de proclamar la verdad, no de imponer, sino de proponer una nueva forma de vivir en la misericordia de Jesucristo. Nuestro equipo ha sido fortalecido por los sacramentos, la Palabra de Dios y la oraci?n, para llevar su poder sanador y misericordia a las personas que lo necesitan tan desesperadamente. Normalmente reparto Biblias, rosarios, folletos y?tarjetas de oraci?n. Durante esta pandemia, los guardo en paquetes sellados e invito a las personas a que los tomen. He montado mi veh?culo como una mini capilla, con una imagen de la Divina Misericordia, como plataforma para mi evangelizaci?n. Conduzco hasta un estacionamiento, o alg?n lugar parecido y hablo con la gente que pasa.

?Qui?n es tu estrella?

El lugar de trabajo tambi?n es un lugar donde evangelizo. Si la gente est? dispuesta a ello, les doy una Biblia o rezo con ellos. A veces, la vida de las personas se est? desmoronando o simplemente han pasado por una separaci?n o la ruptura de la amistad. Si comparten esto conmigo, comparto el amor de Jes?s con ellos, porque Su amistad es una amistad duradera. Como jardinero, trato de hacer su jard?n tan hermoso que puedan sentir la presencia de Dios en la tranquilidad de sus hogares.

Sin importar que adicci?n padezcas: alcohol, drogas, sexo, nicotina, redes sociales, a la pantalla?? recurre a Jes?s, toma el poder del Rosario y medita el Evangelio. Un d?a ?l te dir? que no ya necesitas eso y ser?s libre.

Aseg?rate de seguir la estrella correcta. Estrellas de cine, estrellas deportivas, estrellas de televisi?n y estrellas de las redes sociales est?n compitiendo por nuestra atenci?n. ?Te est?s dejando guiar por la estrella correcta? La verdadera estrella nos lleva a Jesucristo, el Se?or y Salvador, el sanador del coraz?n humano y el unificador de todas las naciones. La estrella de la ma?ana, Mar?a me condujo hacia ?l. Viv?a en la oscuridad, la desesperaci?n y la desesperanza hasta que ella me llev? a experimentar el gran amor de Dios.

Ahora, vivo mi vida para ?l: en mi familia, en mi lugar de trabajo, en mi vida social. Dondequiera que voy, vivo mi vida en Su presencia, llevando Su luz al mundo para disipar la oscuridad. Mi esposa e hijos me reflejan Su luz, sanandome y fortaleci?ndome. Vivimos para ?l y nos regocijamos al compartir lo mejor que tenemos: nuestro amor por Jes?s.

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Brian Welsh

Brian Welsh is a Catholic street evangelist in Australia, who has shared the love of Jesus all over the world. He is happily married to Leanne and they are blessed with two beautiful children. This article is largely based on the Shalom World TV program Jesus My Savior https://www.shalomworld.org/episode/brian-welsh

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