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Ago 06, 2019 384 Padre Jilto George CMI
Encuentro

Padre? ?Jes?s me sanar?a?

?Est?s buscando una salida a esas adicciones que te amenazan? ?Te preocupa volver a caer en tus
viejos h?bitos? ?He aqu? la respuesta!

Durante la solemne ceremonia de conclusi?n del retiro Shalom que dur? tres d?as, observaba aquellos rostros felices que regresaban a sus casas con el esp?ritu renovado, y mi coraz?n rebozaba de gratitud. En esos momentos escuch? una voz atr?s de m? que dec?a: ?Padre, ?Jes?s me sanar?a?? Me llam? la atenci?n la pregunta, y reconoc? al joven de unos veinte a?os de edad que vino a pararse junto a m?. Se le notaba perplejo. Mientras todos los asistentes estaban listos para salir, este joven parec?a tener muchas dudas y una urgente necesidad de respuestas a todas aquellas preguntas que segu?an rondando por su mente: ??Podr? llevar una vida de santidad? ?Volver? a caer en mis viejos h?bitos??

De hecho, desde el primer d?a del retiro me hab?a enterado de que este joven lo hab?a perdido todo: familia, amigos y relaciones, todo por su adicci?n a la pornograf?a que lo hab?a dejado atrapado en una mara?a t?xica, una vida de total desorden y devastaci?n que le hab?a hecho perder toda esperanza de recuperaci?n. Su situaci?n era de tal forma tan grave, que era incapaz de mirar a cualquier persona con una buena intenci?n, incluyendo a sus padres. Su vida en todos los aspectos se hab?a tornado inmunda y su mente estaba inmersa en la culpa. Aunque hab?a intentado varias formas de romper con aquella adicci?n que lo ten?a esclavizado, nada le hab?a funcionado; una y otra vez ca?a en el mismo pecado.

?Hay algo imposible para Dios?

Como dec?a San Agust?n: ?No existe santo sin un pasado, y no hay pecador sin futuro.? El joven record? que hab?a sido durante la Confesi?n, que la misericordia del Se?or hab?a tocado su coraz?n ayud?ndole a tomar profunda consciencia de la importancia de depender de Dios como un ni?o. Su continua preocupaci?n por el futuro, le revel? su hambre de seguir una vida de santidad. Record? lo que San Francisco de Sales sol?a decir: ?El Se?or se deleita con cada paso peque?o que das en torno a una vida de santidad.? Exhort? al joven a ??seguir intentando!? La clave para crecer en la conversi?n es seguir intentando aunque no se vean aparentes resultados, pero Dios mira tus esfuerzos. El que no podamos ver nuestros propios progresos nos ayuda a depender m?s de Dios.
La conversi?n se da en un momento, pero se necesita toda una vida para completarla. La Biblia nos ofrece tres pautas importantes para mantenernos en la santidad:

1. Todo comienza con el deseo.

?Qu? es lo que buscas? As? como el combustible nos permite arrancar, el deseo es lo que nos permite actuar. Si busc?ramos a una persona en Google, nos revelar?a cu?les son los intereses y deseos secretosde esa persona. ?En donde est? tu tesoro, all? estar? tu coraz?n? (Mateo 6,21)
En ?El poema del Hombre Dios?, de Mar?a Valtorta, se narra a un grupo de personas alrededor de Jes?sque le pregunta: ??Por qu? nunca has pecado en tu vida??. La respuesta de Jes?s es simple: ?Nunca hedeseado pecar?. El primer paso para ser santo es desear la pureza, porque el deseo conduce al esfuerzo. El Ap?stol Pablo atraves? la misma guerra de los deseos: ?As? pues, yo corro, no como a la ventura; y ejerzo el pugilato, no como dando golpes en el vac?o, sino que golpeo mi cuerpo y lo esclavizo; no sea que, habiendo proclamado a los dem?s, resulte yo mismo descalificado.? (1 Corintios 9,27) El deseo controla nuestros pasos; necesitamos rechazar y alejar ciertos deseos, al tiempo que vamos deseando y cultivando otros. Muchas veces los deseos insatisfechos nos orillan a las adicciones, y para poder llevar una vida santa, hay que cultivar el deseo de la santidad. Cultivar deseos santos ayuda a que el alma se enfoque en Dios. Como dijo San Agust?n: ?Toda la vida del buen cristiano es, de hecho, un ejercicio del santo deseo. No se puede ver lo que se anhela, pero el simple hecho de desearlo nos prepara para que, cuando ?l venga, podamos ver y estar plenamente satisfechos.?

2. ?Huir o caer?

Por lo general, somos el resultado del medio ambiente en el que nos desarrollamos. El contexto y las circunstancias ejercen una gran influencia en nuestras adicciones, y cambiar la situaci?n puede hacer una gran diferencia. Vivir bajo una atm?sfera y en un contexto de santidad, invariablemente conduce a una vida de santidad.

Todos los seres humanos tenemos la inclinaci?n natural de hacer lo que est? prohibido. El Ap?stol Pablo lo dice claramente en Romanos 7,23: ?Pero advierto en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi esp?ritu, y paso a ser esclavo de esa ley del pecado que est? en mis miembros."?La vida de santidad es una vida de luchas: en todo momento se desatan batallas entre la carne y el alma, y los deseos corruptos de la carne se desarrollan en un contexto propicio para ello.

Santa Bernardita de Siena nos ense?a que el mejor de todos los consejos es evitar la ocasi?n de pecado, y esto ciertamente es la base fundamental de la santidad: ?Sean sobrios y est?n vigilantes, porque su enemigo, el diablo, ronda como le?n rugiente buscando a qui?n devorar."? (1 Pedro 5,8). El mal llega disfrazado, y muchas veces lo hace en forma de nuestras debilidades. San Felipe dice que, en la lucha contra la impureza, la victoria ser? para aquel que huya de la ocasi?n de pecado, y no del que se expone a ?l da?ando su cuerpo y haci?ndole imposible resistir los ataques.

3. ?Ten valor!

Confiar y abandonar todo a la misericordia de Dios es la forma m?s f?cil de avanzar en santidad. Dios noes una figura que estar? esper?ndonos para enjuiciarnos y complicar las cosas. ?l es nuestro Padre, rico en misericordia, que espera abrazar a cualquiera que se acerque al trono de la misericordia. Confiar en nosotros mismos apoy?ndonos s?lo en nuestros esfuerzos, es la manera m?s segura de perderse, pero si confiamos en Dios podemos lograr cualquier cosa. En el camino se interpondr?n peque?os obst?culos, pero su ?nico fin ser? hacernos m?s humildes. ?Yo soy el amor y la Misericordia misma; no existe miseria que pueda medirse con Mi misericordia, ni la miseria la agota, ya que desde el momento en que se da, [mi misericordia] aumenta. El alma que conf?a en Mi misericordia es la m?s feliz porque Yo Mismo tengo cuidado de ella.? (Del Diario ?La Divina Misericordia en mi alma?, de Santa Mar?a Faustina Kowalska, #1273). La misericordia de Jes?s nos invita a que nos abandonemos totalmente a su voluntad. Lo que es imposible para el hombre, es posible a trav?s de la misericordia del Se?or.

Para muestra, basta un bot?n

Pedro era un mentiroso, Mar?a Magdalena una chica de fiestas, Mar?a de Egipto era prostituta, Pablo era un perseguidor, Agust?n era un hijo descarriado, ?y todos ellos fueron Santos porque se aventuraron en el camino de la santidad! Siempre recuerda que la gracia del Se?or te ser? suficiente?y ahora es el momento de que te vuelvas a levantar y continuar. Desea la santidad, y toma la firme decisi?n de alejarte de todas las ocasiones de pecado. ?Conf?a solamente en Su misericordia!

Oraci?n

?Oh Se?or, infunde en nuestros corazones el fuerte deseo de la santidad para que, empoderados con el Esp?ritu Santo, podamos alejarnos del pecado. Con gran confianza nos acercamos a la Fuente de tu misericordia acurruc?ndonos en tus brazos amorosos. Am?n.?

 

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Padre Jilto George CMI

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