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Feb 05, 2021 247 EL PADRE JOSEPH GILL, USA
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P y R

P. Esta crisis causada por el virus me ha hecho darme cuenta de cu?n corta es la vida, y ahora me estoy empezando a preocupar?me preocupa enfermarme, y tengo miedo a la muerte. ?C?mo puedo estar en paz cuando no s? si me enfermar? del coronavirus?

R.Todos los noticiarios han estado cubriendo la pandemia del coronavirus con regularidad. Es dif?cil evitar las noticias de esta enfermedad?est? literalmente en todas partes. Incluso la Iglesia ha tenido que involucrarse?la naci?n completa cerr? las Misas p?blicas por varios meses al inicio de este a?o. ?Nunca antes hab?a visto una iglesia con desinfectante para manos bendito frente a la fuente de Agua Bendita!

Las precauciones son una cosa, pero el p?nico es otra. Creo que muchas personas (?e instituciones!) han ca?do en este estado de p?nico que ni es realista, ni es de ayuda en un tiempo como este. Hay tres cosas que recordar si queremos mantenernos saludables durante este virus:

Primero, no tengan miedo. Esta es una de las frases m?s repetidas en la Biblia. De hecho, se ha dicho que la frase ?No tengan miedo? aparece 365 veces en la Biblia?una para cada d?a del a?o, porque necesitamos escucharla todos los d?as.

?Por qu? no deber?amos tener miedo? Porque Dios tiene el control. En nuestra cultura racionalista, basada en la ciencia, tendemos a olvidar esto?creemos que el destino de la raza humana est? en nuestras manos. Por el contrario?Dios tiene el control, y su Voluntad siempre prevalece. Si es Su Voluntad que contraigamos esta enfermedad, debemos someter nuestra voluntad a la de ?l. S?, tomar medidas de precauci?n, pero en nuestro coraz?n no debemos olvidar que nuestras vidas est?n en Sus manos. ?l es un buen Padre que no abandona a Sus hijos, sino que obra todo para nuestro bien. S?, ?todas las cosas obran bien de aquellos que aman a Dios??todas las cosas, incluyendo al coronavirus.

Segundo, como Cristianos debemos tener en cuenta el hecho de que todos vamos a morir. Dice la Escritura (Romanos 14:8) que ?si vivimos, vivimos para el Se?or, y si morimos, morimos para el Se?or; entonces, si vivimos o morimos, pertenecemos al Se?or.? A veces pensamos que podemos evitar la muerte para siempre, pero no podemos. Nuestras vidas no son nuestras para que nos aferremos a ellas ? nos las ha dado el Se?or en forma de un don, como un pr?stamo, y tendremos que regres?rselas a Jes?s de una forma u otra. ?Qu? paz tenemos cuando reconocemos que alg?n d?a le regresaremos estos dones al Padre!

Como dijo el escritor cristiano John Eldridge, ?El hombre m?s poderoso en la Tierra es aquel que ha hecho las paces con su propia muerte.? En otras palabras, si no le temes a la muerte, entonces eres imparable. De la misma forma, una vez que los cristianos aceptan el hecho de que sus vidas no son suyas, que tendremos que ir ante Dios de una forma u otra, esto nos libera de la necesidad de temerle a la muerte. Nos libera de nuestro apego fren?tico a la vida, como si esta vida f?sica fuera lo m?s importante que debemos proteger y preservar. S?, la vida es un don, y debemos llegar muy lejos para defenderla. Pero el regalo de la vida no es absoluto?debemos regresarle ese don a Dios en alg?n punto. No importa si es el coronavirus o c?ncer, un accidente automovil?stico y la vejez, todos debemos morir. Los cristianos debemos mantener nuestra mirada fija en la eternidad, donde la vida nunca termina.

Finalmente, debemos recordar nuestro deber hacia los enfermos. Tenemos un deber de no abandonar a los enfermos?incluso si son contagiosos. Como dijo San Carlos Borromeo durante la plaga de 1576, ?Est?n listos para abandonar esta vida mortal antes que a aquellos que est?n bajo su cuidado.? Recientemente, celebramos el memorial de Santa Francisca de Roma, quien vivi? en la d?cada de 1440, durante un tiempo de gran levantamiento social. Le dedic? su vida a los enfermos. Escucha las palabras de una contempor?nea suya:

Muchas enfermedades distintas plagaban Roma. Hab?a enfermedades fatales y plagas por todas partes, pero la santa ignor? el riesgo de contagio y demostr? las m?s profundas manifestaciones de bondad hacia los pobres y necesitados. Los buscaba en sus refugios y en los hospitales p?blicos, y les refrescaba la sed, les estiraba las s?banas, y les vendaba las llagas. Mientras m?s desagradable y enfermizo era el hedor, con mayor amor y cuidado los trataba. Por treinta a?os Francisca continu? este servicio hacia los enfermos y los extra?os? (?La vida de Santa Francisca en Roma? por Sor Mar?a Madgalena Anguillaria).

Nosotros tambi?n debemos buscar formas de cuidar a las v?ctimas de esta enfermedad. ?No abandonemos aquellos a quienes se han infectado! Es nuestro deber cristiano y una de las Obras Corporales de Misericordia. Tomemos precauciones, claro, pero si llegamos a contagiarnos del virus de alg?n infectado al que estamos sirviendo, es una forma de martirio, de amor en acci?n.

Y finalmente, recordemos que todo esto est? en las manos de Dios. Si es Su Voluntad que nos mantengamos sanos, alab?moslo por eso. Si es Su Voluntad que nos enfermemos, entonces debemos sufrir bien por ?l. Si es Su Voluntad que muramos por este virus, pongamos nuestras vidas en Sus Manos.

As? que s?, tomemos las precauciones, qued?monos en casa si estamos enfermos (?no est?s cometiendo un pecado si no vas a misa porque est?s enfermo!), lav?monos las manos frecuentemente e intentemos mantenernos sanos. Y dej?mosle el resto a Dios.

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EL PADRE JOSEPH GILL

EL PADRE JOSEPH GILL is a high school chaplain and serves in parish ministry. He is a graduate from Franciscan University of Steubenville and Mount St. Mary?s Seminary. Father Gill has published several albums of Christian rock music (available on iTunes). His debut novel, ?Days of Grace? is available on amazon.com.

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