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Jul 10, 2020 452 Rosanne Pappas
Encuentro

Lo lograremos

Si logras pasar la noche, habr? un d?a m?s claro?
Todo estar? bien si te aferras a ?l.

Abrumados por el P?nico

Cuando la pandemia inici?, sacudi? nuestras vidas, nuestros hogares y nuestra realidad como si fuera un hurac?n. De repente, frases como ?distanciamiento de dos metros?, ?l?vate las manos?, ?qu?date en casa?, ?no recibas visitas? se volvieron cotidianas. Sentimos temor sobre el futuro, recelo hacia la persona que pasaba cerca de nosotros o miedo del escozor en la garganta que sentimos al despertar en las ma?anas.

?Ser? que tengo Covid-19? ?La tiene mi esposo? ?Est? en mi casa? El miedo y la ansiedad se apoderaron de las personas. ?Te enfermar?s y morir?s solo, sin que tu familia pueda acompa?arte. No podr?s alimentar a tu familia ni pagar tus cuentas?, dec?an algunos. Las noticias sobre las ?ltimas medidas de restricci?n y predicciones de cifras de mortalidad llenaron nuestras redes sociales, aumentando nuestro p?nico mientras esta condena invisible nos amenazaba desde todos los ?ngulos. ?Sobreviviremos esto?; ?Estamos juntos en esto? nos dec?an, pero ?D?nde est? Dios? ?Por qu? ocurri? todo esto?

Angustia Indescriptible

Hace muchos a?os, fui vencida por el miedo y sumergida dentro de una angustia indescriptible. Un neur?logo pediatra nos dijo a mi esposo y a m? que nuestro hijo de a?o y medio podr?a morir de una rara enfermedad y que no hab?a nada que pudi?ramos hacer al respecto. Sus palabras me destruyeron. Me llevaron a desarrollar una profunda desesperaci?n, que me hizo arrodillarme y rogarle a Dios por la vida de mi hijo. En una b?squeda desesperada por oraciones, milagros y esperanza, ped? el asesoramiento de un sacerdote local que me aconsej? aprender a orar y ense?arle a mi familia c?mo hacerlo. No fue el consuelo que estaba buscando.

Esperanza contra todo

Mi esposo y yo buscamos al mejor especialista del mundo en esta enfermedad en particular. Nos dijo muy directamente ?No sabemos qu? causa esta condici?n, as? que no existe una cura, pero intentar? ayudarlos.? Hospitalizaron a mi hijo en un hospital pedi?trico de Chicago, a dos mil millas de distancia de nuestra casa donde nuestra lucha continuaba. Un d?a, mi hijo se desmay? luego de haber sido puncionado una decena de veces en un intento fallido de colocarle una l?nea intravenosa.

Me desplom? en el suelo sollozando, y una mujer me tom? de los brazos para levantarme. Sus ojos estaban llenos de amor y compasi?n mientras me pregunt? ??Desayunaste esta ma?ana? ?Te pusiste tu maquillaje??

La mir? incr?dula. ?Acaso estaba bromeando? ?No? Le respond?.

??Qu? tiene tu hijo?? Me pregunt?. Cuando le cont?, me dijo ?Bien, tienes esperanza? y entonces abri? la cortina de la camilla de al lado, que dej? al descubierto a un ni?o de unos 12 a?os. ?Este es mi hijo Charles. Tiene un tumor cerebral doble. Acaban de operarlo, pero no pudieron extirpar el tumor. La operaci?n lo ha dejado mudo.?

??Qu? har?n con ?l?? Pregunt? en un suspiro.

?Nada. Le han dado dos meses de vida.? Revel? la mujer. Estaba impactada, pero ella continu? su relato. ?Yo me levanto todas las ma?anas, me pongo mi maquillaje y tomo mi desayuno, no por m? sino por este ni?o, y oro diciendo estas palabras: Gracias Jes?s porque tengo a mi hijo Charles hoy. Eso es todo lo que importa.?

Su historia me dej? sin palabras. Esa mujer no ten?a raz?n para guardar las esperanzas, pero a?n as? lo hac?a. Yo, que s? ten?a raz?n para tener esperanza, era un desastre. En los siguientes ocho d?as, la vi ir de cuarto en cuarto, llevando alegr?a y esperanza a otras familias sufrientes. Era incre?ble. ?C?mo ten?a la fortaleza para hacer eso mientras su hijo estaba mudo en esa cama de hospital, donde mi hijo le hablaba incesantemente sobre Star Wars?

Pasando por el Horno Ardiente

Regresamos a casa luego de que los m?dicos decidieran implantarle de forma quir?rgica un cat?ter de infusi?n a mi hijo para que pudiera recibir sus medicamentos tres veces a la semana, luego de lo cual se nos cit? para regresar a Chicago a ver a su doctora. Desde casa, mi esposo le envi? a Charles una gorra de futbol americano firmada por el equipo Gators, ya que hab?amos descubierto que Charles amaba a dicho equipo. Tristemente, no tuvimos respuesta de Charles o su mam?.

Cuando nuestro hijo finalmente empez? a mejorar, me mantuve en oraci?n. Nuestros sue?os y ambiciones pasadas hab?an desaparecido. Nos mantuvimos expectantes, viendo a nuestro hijo mejorar, tener reca?das, mejorar de nuevo, volver a recaer. Una y otra vez, de un lado a otro, observando, orando, esperando?

Unos dos a?os despu?s, mientras est?bamos en el pasillo del hospital esperando los resultados de laboratorio de mi hijo, escuch? que alguien llamaba mi nombre. Me volv? hacia la voz que me llamaba, y me alegr? mucho de ver? a ?Charles y su madre! ?l corri? hacia nuestro hijo, lo levant? y le dio vueltas diciendo ?No pod?a hablarte antes, pero ahora s? puedo?. Su madre me mir? con l?grimas en los ojos y me dijo ?No es el mejor de su equipo de basquetbol ni un estudiante de A, pero,Gracias Jes?s. Tengo a mi Charles hoy y eso es todo lo que importa.? Ni siquiera un tumor cerebral doble fue lo suficientemente grande para detener la voluntad de Dios. Me maravill? de la Fe de esta mujer, y pens? en las palabras de las Escrituras.

?Acaso no te has enterado?
El Se?or es el Dios eterno,
el creador de los confines de la tierra.
No se cansa ni se fatiga,
y su inteligencia es insondable.
?l fortalece al cansado
y acrecienta las fuerzas del d?bil.
Aun los j?venes se cansan, se fatigan,
y los muchachos tropiezan y caen;
pero los que conf?an en el Se?or
renovar?n sus fuerzas;
volar?n como las ?guilas:
correr?n y no se fatigar?n,
caminar?n y no se cansar?n.
Isa?as 40: 28-31

Se supon?a que mi hijo no llegar?a a cumplir 4 a?os, pero los cumpli?. Luego fue al jard?n ni?os y a la escuela primaria. Se gradu? con honores de la escuela secundaria. Hoy d?a est? culminando su doctorado en Teolog?a. Ha estado enfermo intermitentemente toda su vida, as? que yo siempre he permanecido en oraci?n. El sacerdote con el que habl? aquella vez ten?a raz?n. El sufrimiento me ha mantenido en oraci?n y me ha ense?ado lo peque?a que soy, el poco control que tengo sobre los acontecimientos, y sobre todo, me ha mostrado las cosas que son realmente importantes. Mi vida no es la vida que imagin? para m?, pero cuando miro hacia atr?s me doy cuenta de que fui bendecida abundantemente a trav?s de este sufrimiento. Enterneci? mi coraz?n y me revel? que sin importar lo que venga y lo desesperante que parezca ser una situaci?n, puedo confiar en la bondad de Dios para que cuide de m? y de mi familia.

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Rosanne Pappas

Rosanne Pappas is an artist, author, and speaker. Pappas inspires others as she shares personal stories of God?s grace in her life. Married for over 35 years, she and her husband live in Florida, and they have four children.

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