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Ago 06, 2019 423 Padre Thomas Casey SJ
Encuentro

LA VIDA NO VIENE CON UN LIBRO DE INSTRUCCIONES

C?mo el discernimiento puede cambiar tu vida

En la convalecencia, Ignacio de Loyola aprendi? a examinar su vida, y a descubrir las buenas mociones interiores que lo impulsaban a acercarse a Dios; es decir, aprendi? el ?discernimiento.?
El Papa Francisco ha enfatizado una y otra vez la importancia del discernimiento. Un simple principio de discernimiento puede cambiar tu vida de forma dram?tica. ?Qui?n soy yo? ?C?mo puedo descubrir mi verdadero yo? ?C?mo puedo convertirme en la persona que quiero ser? Estas son las grandes preguntas, y se necesita mucha audacia para contestarlas, y audacia es precisamente lo que desarroll? San Ignacio de Loyola como fruto de?so?ar despierto. S?, ?de so?ar despierto! ?Qui?n dijo que la enso?aci?n o la ilusi?n es una p?rdida de tiempo?

Una cita con el destino

De hecho, lo que hizo que Ignacio de Loyola cambiara aquellos encumbrados sue?os por ilusiones, fue haber recibido aquel devastador impacto de bala de un ca?onazo. A principios de 1521, Ignacio era un valiente caballero de armas que ambicionaba la gloria y el poder, pero en mayo de ese mismo a?o, cay? herido por una bala de ca??n que le destroz? la pierna, y tambi?n sus sue?os. A pesar de las diversas y agonizantes cirug?as que le hicieron, Ignacio tuvo que pasar nueve meses en cama para recuperar la movilidad y la flexibilidad de su pierna destrozada. Durante estos largos e interminables meses, pidi? que le llevaran libros de caballer?a para pasar el tiempo, pero su cu?ada ten?a otras ideas: le llev? libros sobre la vida de los Santos y la vida de Jes?s. Aunque ya no era un soldado en activo, Ignacio se enfrent? a una verdadera batalla interior, una batalla entre dos seres diferentes, dos ?Ignacios? totalmente antag?nicos entre s?. Un Ignacio se sent?a fascinado con la vida de Jes?s y los Santos por su incre?ble desapego al poder y el prestigio, a la opini?n p?blica y las posesiones.

El otro Ignacio se negaba tajantemente a renunciar al sue?o de convertirse en un valiente caballero. Ignacio repetidamente se ve?a a s? mismo como un h?roe fuerte y valiente, el caballero que portaba una deslumbrante armadura que conquistar?a a la dama de sus sue?os por sobre todas las cosas. Tuvo que pasar alg?n tiempo para que Ignacio se diera cuenta de que estos dos sue?os, totalmente opuestos entre s?, lo dejaban mentalmente dividido como en dos marcos diferentes. La idea de ser un hombre fuerte con un alma magn?nima, hac?a que su coraz?n vibrara inmediatamente de emoci?n, pero aquella emoci?n no duraba y se esfumaba con una velocidad dif?cil de creer, lo cual lo dejaba totalmente descorazonado. Sin embargo, cuando ?so?aba? pensando en Jes?s y los Santos, no suced?a lo mismo. La atracci?n y alegr?a que le produc?an sus vidas no se desvanec?a, antes al contrario, permanec?a en su interior. Poco a poco se fue dando cuenta de que aqu?l deseo que lo incendiaba y lo llenaba de alegr?a interior, era el mismo deseo que lo atra?a hacia Dios, y que los deseos que lo dejaban insatisfecho lo alejaban de todo lo que ten?a que ver con Dios.

Conociendo tu ?Yo?

Cada quien a su manera experimenta dos ?yos? en su interior. Est? el ?yo? sensible que se enfoca en tener cosas (para Ignacio era el poder, la riqueza y una esposa noble), en realizar cosas (convertirse en el caballero m?s valiente y exitoso que hubiera habido jam?s) y en ser aprobado por los dem?s (ser respetado e, incluso,hasta venerado por sus compa?eros). Este falso ?yo? jam?s ser? seguro porque en cualquier momento la fama, la fortuna y los elogios de los admiradores pueden terminar. El falso ?yo? est? desconectado de lo m?s profundo de nuestro ser interior porque se ha convertido en un maestro de m?scaras y disfraces; siempre est? listo para ponerse una careta y esconder sus temores y necesidades. Muchos de nosotros experimentamos un constante vaiv?n, como el p?ndulo de un reloj, entre un ?yo? y el otro. En lo que tarda un d?a, podemos ir de la generosidad (pararnos a hablar con un indigente en la calle y darle alguna caridad) a un completo aislamiento (?estoy ocupado con mi tel?fono, as? que no me molestes!). El falso ?yo? promete mucho y nos lleva muy cerca de la nada; despu?s de la inevitable emoci?n, quedamos insatisfechos. En cambio, el verdadero ?yo? nos proporciona una alegr?a perdurable, una sensaci?n de estar en casa con nosotros mismos y con el mundo. El falso ?yo? nos arrastra de regreso a los antiguos h?bitos insanos. El verdadero ?yo? nos empuja hacia adelante para tener una vida m?s plena.

Antes de saltar

Si quieres vivir a tono con quien realmente eres, he aqu? una regla vital con la cual regirse: jam?s tomes decisiones importantes cuando est?s en desolaci?n, cuando la est?s pasando mal, porque el mundo se ve peor de lo que es. Es como cuando usas lentes para el sol y todo se ve m?s oscuro de lo que realmente es. Aqu? relato una historia para aclarar este punto tanto como sea posible (los nombres, lugares y ciertos detalles fueron cambiados, pero la historia sigue siendo real). Una ma?ana, un sacerdote jesuita dio una pl?tica a algunos estudiantes sobre c?mo tomar decisiones. Repiti? varias veces al punto que acabo de mencionar: nunca tomar decisiones en tiempos de desolaci?n, porque es precisamente en esos momentos de prueba cuando nos sentimos tentados a tomar decisiones importantes pensando que eso nos sacar? de la tristeza y, por lo general, la decisi?n que tomamos se nos revierte y las cosas empeoran. Varios d?as despu?s, una de las estudiantes, Sarah, fue a verlo y le dijo, ?Padre, lo que usted dijo es muy cierto y en verdad funciona.? ?l le pregunt?, ??qu? cosa funciona?? ?Esa regla de no tomar grandes decisiones,? le dijo Sarah. El Padre estaba intrigado: ?cu?ntame m?s.? Sarah le platic? sobre su amiga Aoife que estaba a punto de salirse de la universidad. ?Sucedi? el viernes pasado,? dijo Sarah. ?Llegu? a nuestro departamento y Aoife estaba empacando sus cosas, no s?lo unas cuantas prendas como hac?a normalmente cuando se iba a casa para el fin de semana; no, esta vez era realmente empacar todo y lo estaba metiendo en maletas y bolsas de viaje. ??Qu? pasa?? le pregunt?. Me dijo: ?Hasta aqu? llegu?. Me salgo de la universidad.? Aoife no era as?, no pod?a creerlo. Quiero decir, es una estudiante brillante, gran atleta y tiene muchos amigos. ?Por qu? de repente estaba empacando todo? No ten?a ning?n sentido. Le dije: ?Aoife, no puedes salirte as? nada m?s; me debes una explicaci?n.? Ten?a una expresi?n muy triste en su rostro. Me dijo: ?Quer?a ser doctora, pero este a?o de pre-medicina es de locos. Llevo dos meses de haber comenzado y acabo de reprobar mis primeros ex?menes. Es un territorio nuevo para m?. Jam?s obtuve una calificaci?n B en un examen y ahora ?he reprobado! Luego le mand? mensaje a mi novio para ir a tomar un caf?, suponiendo que me dar?a algo de consuelo, y dos minutos despu?s me manda un mensaje dici?ndome que ha conocido a alguien m?s. ?Puedes creerlo?

Ni siquiera tuvo los pantalones y la decencia para dec?rmelo en mi cara. Manda todo a volar con un est?pido mensaje de una l?nea. Esa es la raz?n. En una hora reprob? ex?menes y el novio me truena. Por eso me voy.? Sarah de inmediato pens? en la regla de las grandes decisiones, y le rog? a Aoife: ?Por favor no hagas esto ahora; no cuando est?s tan triste.? Aoife replic?: ??Y qu? quieres que haga? ?Qu? me espere hasta que me sienta peor?? Sarah le respondi?: ?Escucha: ven conmigo a Wexford el fin de semana y nos quedamos en un hostal. S?lo te ver? en el desayuno y en la noche. El resto del tiempo lo tendr?s libre para caminar en la playa, mirar las olas y relajarte. Regresaremos a Dublin el domingo en la noche. Si te sigues sintiendo de la misma forma que ahora, el lunes temprano te ayudar? a sacar todas esas maletas.? Aoife estuvo de acuerdo.

El principio del descubrimiento

Manejando de regreso el domingo por la noche, Aoife dijo: ?Muchas gracias por el fin de semana. ?Sabes? Fue esta tarde cuando contemplaba el mar que de pronto me cay? el veinte: para nada quiero ser doctora; era mi madre quien me estaba presionando a serlo. Me ha presionado tanto y durante mucho tiempo, que comenc? a creer que quer?a ser doctora, pero en realidad eso no es para nada lo que yo quiero. Las historias y las novelas son las que siempre me han fascinado. Voy a salirme de medicina y voy a estudiar literatura inglesa.? Hizo una pausa para aclarar la garganta? ?Y en cuanto a ese novio, aunque mi cabeza me dec?a que ?l encajaba en todas las cajas correctas, mi coraz?n me viene diciendo desde hace dos meses que ten?a que alejarme de ?l, pero nunca me di el tiempo suficiente para escucharme a m? misma. Estoy mucho mejor sin?l.? Cuando Sarah estacion? el auto, Aoife le regal? una gran sonrisa y dijo: ?Me quedar? en la universidad.?
Sarah sac? la llave del motor del auto y puso el freno de mano. Aunque unas cuantas gotas de lluvia comenzaron a caer en el parabrisas, adentro del auto reinaba una sensaci?n de paz y quietud. Sarah se sent?a tan feliz que le dio a Aoife un abrazo largo. Las l?grimas rodaron por las mejillas de ambas. Cuando Sarah termin? de contar la historia al sacerdote jesuita, dijo: ?Esa regla sobre nunca tomar decisiones en tiempos malos es muy importante. Si Aoife hubiese dejado la universidad el viernes pasado, toda su vida se habr?a colapsado a su alrededor.? Sarah salv? a Aoife de padecer innecesariamente una gran infelicidad.

Un consejo r?pido

Les pido que apliquen en su vida esta sabidur?a tan sencilla. Cuando te sientas a disgusto contigo mismo, con los dem?s y con Dios, tambi?n llegar? el momento en que tus sentimientos y estados de ?nimo exploten algrado de obligarte a tomar una decisi?n definitiva. Si est?s en este proceso de sentirte ansioso o desesperado con tu vida y contigo mismo, recuerda que es el peor momento de tomar una decisi?n importante. ?No te dejes secuestrar por tu ?yo? sensible! ?Espera! ?S? paciente! Y mientras esperas ejercitando tu paciencia, comparte tu dolor con alguien de confianza, busca a tus amigos para que te apoyen, y p?dele a Dios que te ayude y te sane. Te alegrar?s de haberlo hecho. ?Oh, Dios, conc?deme la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar las que s? puedo, y sabidur?a para conocer la diferencia. Am?n.?

 

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