Home/Encuentro/Article

Ago 06, 2019 430 Sue Martin
Encuentro

?INCRE?BLE GRACIA!

?Cuenta tus bendiciones y sorpr?ndete de lo que el Se?or ha hecho!
Cuando era joven le? la autobiograf?a de Santa Teresa de Lisieux, ?Historia de un alma? y me qued? impactado con sus palabras, pero instalado en la seguridad de la juventud, no comprend? exactamente lo que quiso decir.

En nuestro cuarenta aniversario de casados, el significado de aquellas palabras finalmente me ilumin?. Nuestros cuatro hijos y sus respectivos c?nyuges, junto con nuestros doce nietos, nos prepararon una fiesta sorpresa. Invitaron a familiares y amigos de todo el pa?s. Por supuesto que decir una sorpresa, es decir lo menos. Nos pusieron ante los reflectores, teniendo que decir un discurso no preparado y no imaginado, ante una nutrida concurrencia de personas que se hab?an reunido para celebrar con nosotros.

Reflexionando sobre lo que hab?a sido nuestra vida matrimonial, nos sorprendimos de todas las bendiciones que hab?amos recibido. Recibimos gracias completamente inmerecidas. Est?bamos
conscientes de que all? presentes hab?a amigos y familiares que eran, por mucho, mejores personas que nosotros, y ellos no hab?an recibido tantas bendiciones como las que nosotros hab?amos recibido. Al darme cuenta de eso, empec? a sentirme totalmente abrumado, y me pregunt? por qu? nos hab?an llovido tantas y tan hermosas bendiciones y a ellos no.

Lo ?nico que logramos entender es que no merec?amos estas gracias. Hab?amos cometido tantos errores y tomado malas decisiones. La mayor parte del tiempo, conforme ?bamos tropezando en la vida, nos sent?amos perdedores, un tanto confundidos y muchas veces nos sent?amos muy incompetentes, y por eso or?bamos todos los d?as para encontrar el camino y poder superar las crisis que se nos iban presentando.

Fue cuando comprend? que las oraciones que hab?amos hecho hab?an sido la clave. Hace muchos a?os particip? en un retiro de silencio dirigido por un sacerdote jesuita ya mayor. Me ense?? el principio ignaciano de pedir una gracia espiritual espec?fica con cada meditaci?n diaria. Al principio de nuestro matrimonio, comenzamos muy bien haciendo esto juntos, pero despu?s de un tiempo de estar pidiendo un profundo entendimiento espiritual, eventualmente dimos paso a oraciones como ?por favor, ayuda a que el beb? se duerma? o ?por favor, ay?danos a salir de esta enfermedad r?pidamente?. Incluso ca?mos en oraciones como ?te pido que proveas pronto el dinero para esta cuenta del dentista, o para las colegiaturas.? Casi siempre lo primero que hac?amos era meditar la Escritura, dependiendo del nivel de cansancio o el grado de conflicto del d?a.

A?os despu?s, estando en una sesi?n de parejas ?Cana? con la comunidad francesa ?Chemin Neuf?, se nos pidi? hacer las meditaciones b?blicas, mucho tiempo olvidadas, al estilo ignaciano, y volv? a escuchar que pidi?ramos una gracia espec?fica cada d?a.

Nos dimos cuenta de que hab?a sido una enorme bendici?n haber encontrado la clave para recibir las inmerecidas y abundantes gracias de Dios: s?lo necesit?bamos pedirlas y seguir pidi?ndolas. A veces uno
recibe gracias que ni siquiera ha pedido. Haciendo memoria, nos dimos cuenta de que a lo largo de los a?os, cada peque?a oraci?n que hab?amos hecho, especialmente por nuestros hijos, hab?a sido respondida, y casi siempre de forma extravagante y de maneras que jam?s hubi?ramos podido so?ar.

Nuestras oraciones hab?an sido respondidas, aunque no siempre de la forma en que nosotros quer?amos. Seguimos pidiendo algunas gracias que todav?a no llegan, pero estamos seguros de que,
eventualmente, ser?n respondidas por nuestro Dios, Padre siempre amoroso y misericordioso.

A lo largo de los a?os tambi?n hemos aprendido a pedir gracias particulares no s?lo para nuestra propia familia y amigos, sino tambi?n para otros cuando vemos sus necesidades. En realidad, no importa qui?n pida la gracia o con qu? frecuencia lo haga; si alguien va por el mal camino, o est? en medio de una crisis, esa persona casi nunca piensa en pedir la gracia para s? mismo. Eso forma parte del privilegio de ser el Cuerpo de Cristo. Si una parte est? necesitada, todos lo estamos.

Con el tiempo tambi?n hemos aprendido a pedir no s?lo una gracia diariamente, sino tantas gracias como sea posible y para todas las personas que sea posible, porque las necesidades de nuestro mundo son simplemente inmensas.

Gracias Santa Teresita y San Ignacio, por ense?arnos a pedir gracias diariamente, porque como t? lo dijiste hace tantos a?os, ?todo es gracia.?

Share:

Sue Martin

Sue Martin lives with her family in Australia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Latest Articles

This site is registered on wpml.org as a development site.