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Feb 05, 2021 269 Connie Beckman, USA
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Formar un equipo con M?nica

?Es usted un padre preocupado por su hijo?

?Has estado orando por tu c?nyuge durante mucho tiempo?

Entonces aqu? hay alguien que necesitas conocer.

Ancla de la esperanza

Me presentaron a Santa M?nica hace unos a?os. Cuando descubr? que hab?a orado por la conversi?n de su hijo Agust?n durante muchos a?os y tambi?n por la conversi?n de su marido pagano, sab?a que ten?a que averiguar m?s sobre este Santa del tercer siglo. He estado orando por la conversi?n de mi familia durante varios a?os. Santa M?nica me ha dado la esperanza de preservar mis oraciones por mis seres queridos.

Santa M?nica naci? alrededor del a?o 331 en Tagaste, ?frica del Norte, de una familia cristiana que la cri? en la fe. Su matrimonio con Patricio, un funcionario pagano romano, no fue feliz, pero fue pac?fico y estable debido principalmente a la paciencia y prudencia de M?nica. M?nica y Patricio fueron bendecidos con tres hijos. Agust?n era el mayor, Navigius era el segundo hijo, y luego lleg? una hija llamada Perpetua. Patricio estaba muy molesto con la donaci?n caritativa de su esposa y sus h?bitos de oraci?n, pero se dijo que a pesar de su temperamento siempre la percib?a con reverencia genuina.

M?nica estaba muy entristecida porque su marido no le permit?a bautizar a sus hijos. Pero cuando Agust?n cay? gravemente enfermo, le rog? a su marido que le permitiera ser bautizado y Patricio cedi?. Pero cuando Agust?n se recuper? antes del bautismo, Patricio retir? su consentimiento. No puedo imaginar su angustia y dolor al no poder criar a sus hijos en la fe que tanto amaba. Pero a?n as? perseveraba en su fe.

Bondad Recompensada

M?nica tambi?n persever? en su matrimonio, soportando los arrebatos violentos de su marido con la mayor paciencia. Las otras esposas y madres en su ciudad natal que tambi?n sufrieron los violentos arrebatos de sus maridos admiraban su paciencia y la respetaban profundamente. Con sus palabras y su ejemplo, M?nica les mostr? c?mo amar a sus maridos. Y a pesar de las dificultades de su matrimonio, M?nica continu? orando por la conversi?n de su esposo.

La fe de M?nica fue finalmente recompensada. Un a?o antes de su muerte, Patricio acept? la fe cristiana de su esposa. Esta oraci?n contestada lleg? cuando Agust?n ten?a 17 a?os. Es de esperar que la conversi?n de su padre hubiera impactado a Agust?n. Pero parece que tuvo el efecto contrario: Agust?n continu? sus caminos paganos y cay? en grave pecado. M?nica continu? orando constantemente rogando la misericordia de Dios por su hijo.

Mientras Agust?n continu? su estilo de vida de libertinaje y ambiciones mundanas, M?nica luch? con Dios por el alma de su hijo. La misi?n de su vida parec?a ser ver a su hijo y a su marido en el cielo. Mientras ella era una mujer de profunda oraci?n y acci?n, Agust?n vio a su madre como dominante, controlando y fijada en conseguir que se convirtiera. Pero, ?cu?ntas madres cat?licas hoy tambi?n estar?an dispuestas a hacer todo lo necesario para transmitirle a sus hijos la fe que tanto aman? ?Cu?ntas veces, me pregunto, le entreg? entre l?grimas a Dios su hijo que tanto amaba y rog? por su misericordia?

Un viaje tedioso

En un punto, M?nica decidi? seguir a su hijo descarriado a Mil?n, aunque era demasiada pobre para hacer el viaje. Lista para hacer cualquier sacrificio necesario para apartar a su hijo de su vida pecaminosa, M?nica vendi? algunas de sus preciadas posesiones para recaudar el dinero necesario para el tedioso viaje en barco a Mil?n, persigui?ndolo como un perro sabueso. Fue durante este viaje que M?nica conoci? a Ambrosio, el obispo de Mil?n que finalmente traer?a a Agust?n a la fe. Despu?s de seis meses de instrucciones, Agust?n fue bautizado por San Ambrosio en la Iglesia de San Juan Bautista de Mil?n. M?nica debe haber estado encantada y alabando a Dios por esta misericordia sobre su hijo.

Antes de la conversi?n de San Agust?n, M?nica hab?a buscado el consejo de un obispo an?nimo en cuanto a su hijo obstinado. El Obispo la consol? diciendo: «El hijo de esas l?grimas nunca perecer??. M?nica vivi? tres a?os m?s despu?s de la conversi?n de Agust?n. Su misi?n aqu? en la tierra estaba se hab?a cumplido. Dios la hab?a llamado a orar y ofrecer su sufrimiento por la conversi?n de su hijo y su esposo. En el a?o 387, cuando ten?a 56 a?os, Dios llam? a M?nica a su recompensa celestial. Agust?n ten?a 33 a?os cuando su madre muri?. Estoy seguro de que desde el reino celestial continu? orando por su hijo y alab? a Dios incesantemente por verlo convertirse en el Obispo de Hipona y finalmente declarado Doctor de la Iglesia.

Lev?ntate y brilla

En la autobiograf?a de San Agust?n, «Confesiones», ?l escribe acerca de su madre con profunda devoci?n y reverencia. Cuando ella muri?, ?l se entristeci? profundamente y escribi? de ella: «Ella ya estaba segura con respecto a mi miserable condici?n hasta este punto, que mientras ella constantemente lloraba por m? a tu vista como por un hombre muerto, era porque yo aunque muerto a?n pod?a ser resucitado; ella me ofreci? a Ti en el vier de su meditaci?n, rog?ndote que le dijeras al hijo de esta viuda, ‘Joven, lev?ntate’ para que volviera a vivir y empezara a hablar para que puedas devolverlo a su madre».

M?nica le dijo una vez a Agust?n que estaba segura de que lo ver?a convertirse en un cristiano fiel antes de partir de esta vida. Busquemos una fe tan confiada. Recordemos que el llamado a la maternidad/paternidad es un llamado a dar a luz a los santos, un llamado a transformarlos y hacer santos. ?El verdadero prop?sito de ser padres en la tierra es aumentar el n?mero de santos en el cielo!

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Connie Beckman

Connie Beckman is a member of the Catholic Writer?s Guild. She desires to encourage Catholic spiritual growth by sharing the truths of the Catholic faith. Beckman shares her joy and love of God at her website www.conniescatholiccorner.com.

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