Home/Contratar/Article

Mar 26, 2021 280 Deacon Jim McFadden
Contratar

Escuchar en el Silencio

El escritor y poeta espiritual John O’Donohue una vez escribi?: «Cuando escuchas con el alma, entras en ritmo y unidad con la m?sica del universo» (Anam Cara – Sabidur?a espiritual del mundo Celta).

Durante una generaci?n, el pueblo elegido s?lo conoci? el silencio de Dios. En el libro de Samuel, leemos que la Palabra del Se?or aparentemente no era com?n: ?La palabra del Se?or escaseaba en aquellos d?as? (1 Samuel 3: 1). La gente habl?, alab?, suplic?, pidi? y se lament?, y no hab?a respuesta. Hasta que, una noche, una voz sobresalt? a Samuel.

Samuel piensa que es El?, el sumo sacerdote de Silo, quien podr?a necesitar ayuda. Pero Eli env?a al ni?o a la cama. Despu?s de que Samuel oye la voz por segunda vez, El? comienza a preguntarse si esta podr?a ser la noche en que el Se?or rompe su silencio y regresa a Israel con una palabra de gu?a. ?Si te vuelve a llamar?, le dice El? a Samuel, ?t? dir?s: Habla, Se?or, que tu siervo escucha? (1 Samuel 3:9).

El corresponsal de CBS y presentador de 60 Minute, Dan Rather, una vez le pregunt? a Santa Madre Teresa de Calcuta sobre su vida devocional. «?Qu? es lo que le dices a Dios cuando oras?» Ella respondi?: «No digo nada, solo escucho?. Quiz?s un poco perplejo, continuo: «?Qu? es lo que Dios te dice durante la oraci?n?» La Madre Teresa pens? por un momento y dijo: ?(Dios) no dice nada. (Dios) simplemente escucha«. Teresa y Dios, sentados juntos, ambos quietos y escuchando en silencio.

?Podemos estar tranquilos en el silencio? ?Nos inquietamos pregunt?ndonos si Dios est? ah?, si nos est? escuchando, si realmente le importa? En una carta a su director espiritual, Teresa confes? sus dudas con respecto a la presencia de Dios: «En mi alma, siento ese terrible dolor de p?rdida … de que Dios no sea Dios». Ella agreg?: «Si alguna vez me convierto en santa, seguramente ser? una de la ?oscuridad?«.

A veces, la oraci?n es paciencia en la oscuridad de la noche, escuchando una voz. Pero la pregunta es: ?Estamos dispuestos a escuchar de la manera que Samuel le asegur? al Se?or que estaba listo para hacerlo? ?Escuchar? significa que dirigimos nuestro coraz?n hacia Dios, confiando en que el movimiento sutil de su Esp?ritu har? el resto.

La oraci?n no es algo que podamos forzar. Si sentimos un movimiento para descansar en la presencia de Dios, ese empuj?n viene de Dios, quien siempre toma la iniciativa. Nuestra parte al responder a la invitaci?n de Dios es crear un espacio sagrado, minimizar las distracciones y permanecer alerta a la presencia de Dios. La oraci?n es un regalo de Dios para nosotros y si nos presentamos, ?l siempre nos tomar? por sorpresa, que es, despu?s de todo, lo que se supone que deben hacer los regalos.

?C?mo podemos abrirnos a la presencia de Dios? Hacemos lo que hizo Samuel: escuchamos. Pedimos la gracia de escuchar con toda nuestra atenci?n. Quiz?s comencemos con la lectio divina, la lectura sagrada de la Escritura, que puede conducir a una profunda experiencia de escucha. Despu?s de haber reflexionado sobre el pasaje, buscando comprensi?n y aplicamos el pasaje a nuestra vida, tenemos una conversaci?n sobre lo que hemos le?do. Luego descansamos en silencio, contentos de permanecer en la presencia de Dios, sin palabras ni im?genes.

Para muchos de nosotros, la quietud no es algo natural, especialmente en nuestro mundo fren?tico, 5G y supercargado, donde pasamos de una distracci?n a otra. El te?logo jesuita Karl Rahner dijo una vez: ?Todos estamos destinados a ser m?sticos; si no nos convertimos en uno, nos destruiremos a nosotros mismos». La oraci?n, eventualmente, se mueve hacia la quietud, una cualidad modelada por nuestra Sant?sima Madre quien continuamente reflexion? sobre lo que experiment? como madre del Mes?as. El silencio nos lleva a las corrientes de nuestro coraz?n, donde podemos experimentar nuestros verdaderos sentimientos y discernir de d?nde vienen. Es precisamente en estas corrientes profundas que Dios nos habla, revel?ndonos nuestros deseos y temores m?s ?ntimos, invit?ndonos a alcanzar la comuni?n y el compa?erismo, mientras entregamos nuestros miedos y heridas.

Escuchar a Dios requiere entrega. Para hacer eso, primero debemos dejar de enfocarnos en nosotros mismos, y luego hacer de Dios el centro de nuestras vidas. Dejar el control es el comienzo de escuchar a Dios. Pero la rendici?n implica riesgos, porque Dios se har? cargo de nuestras vidas y nos sugerir? nuevas formas de vivir nuestras vidas. Cuando ponemos a Dios a cargo, estamos haciendo un acto de fe que declara que la Palabra de Dios es verdadera, que ?l cumple sus promesas y que ?l es digno de confianza. Estamos diciendo que confiamos en que Dios se derramar? en nuestro silencio y nos llenar? con su Esp?ritu.

Con Samuel, extendamos la invitaci?n: «Habla, Se?or, que tu siervo escucha». Pero cuando Dios hable, prep?rate para responder de la manera en que Mar?a instruy? a los asistentes a responder en la Fiesta de las Bodas de Can?: «Hagan lo que ?l les diga». Ese es el riesgo, ese es el costo, esa es la aventura del viaje interior hacia el misterio de Dios.

Share:

Deacon Jim McFadden

Deacon Jim McFadden ministers at Saint John the Baptist Catholic Church in Folsom, California. He is a teacher of Theology and serves in adult faith formation and spiritual direction.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Latest Articles

This site is registered on wpml.org as a development site.