Trending Articles
?Comienza de nuevo hoy y cambia tu vida para siempre!
Luego de nueve a?os de formaci?n, recientemente profes? mis votos perpetuos como Hermana de la Sagrada Familia de Nazareth. Despu?s de la comuni?n en la misa de mis votos perpetuos, me sent? sobrecogida con emoci?n y una profunda gratitud. Fue como si Dios me otorgara mayor consciencia de todo lo que ?l hab?a estado cumpliendo a trav?s de m? con los a?os. Los dones y gracias de cada oraci?n, confesi?n, y recibimiento de la Eucarist?a se hac?an presentes en ese momento. Me sent?a impresionada por el amor incansable y duradero de Dios. Mientras me arrodillaba en oraci?n, pens? en lo inusual que es que alguien con mi historia y mis cualidades se convirtiera en esposa de Cristo. ?Pero nada es imposible para Dios?, record?.?
Crec? como cristiana bautista en Houston, Texas. Cuando ten?a ocho a?os, mi padre muri? por suicidio tras a?os de luchar contra la adicci?n a las drogas, y como mi madre no fue capaz de hacerse cargo de nosotros, mis hermanos y yo fuimos adoptados por mi t?a y mi t?o. Los siguientes diez a?os de mi vida me trajeron una consistencia y estabilidad que jam?s conoc? en los primeros ocho a?os de mi vida. Asist? a buenas escuelas, le? libros, jugu? futbol, cantaba en el coro de la Iglesia y de mi escuela y fui una chica normal.
Cuando ten?a dieciocho a?os le? un panfleto que promocionaba una escuela para ?libres pensadores? en Dallas, Texas, que me llev? a matricularme en la Universidad de Dallas. El hecho de que era una universidad cat?lica no pas? por mi mente. Pas? mucho tiempo de mis cuatro a?os universitarios consintiendo comportamientos pecaminosos para intentar curar mis heridas. No ten?a idea de c?mo afrontar el dolor que me causaba el abandono de mi madre. Mi consciencia se estaba formando lentamente en la Universidad de Dallas. Pas? un semestre en Roma y conoc? al Papa San Juan Pablo II, a qui?n yo amaba. Su comprensi?n de las cosas de Dios resonaba profundamente en m?. Me un? a un coro de m?sica lit?rgica en lat?n y me familiaric? m?s con la misa al cantar en cientos de liturgias eucar?sticas.
Luego de mi graduaci?n mi vida consist?a en trabajar durante el d?a y visitar bares o salir con amigos en la noche. Eventualmente sent? que algo me hac?a falta; porque ?si ninguna experiencia de este mundo puede satisfacer mis deseos, entonces probablemente fui creada para algo m?s que este mundo.? Ah? fue que empec? a buscar una fe m?s profunda. Quer?a ser como las mujeres de Dios que me criaron. Para mi sorpresa, cuando lleg? el momento de decidir a qu? iglesia asistir?a, me encontr? a m? misma deseando ir a misa. Dud? en convertirme al catolicismo porque hab?a muy pocos afroamericanos en la Iglesia Cat?lica. Pero el deseo de recibir a Jes?s en la Eucarist?a me atrajo a la Iglesia.
Convertirme al Catolicismo no lo arregl? todo, a?n segu?a consintiendo a situaciones de pecado, pero me encontr? a m? misma constantemente en el confesionario. Estaba luchando emocional y espiritualmente. A pesar de que sent?a que me estaba matando a m? misma espiritualmente (y f?sicamente?mi peso estaba cerca de las 400 libras), en mi vida personal estaba alcanzando metas que nunca me hab?a imaginado. Durante esa lucha, regres? a Roma y fui a confesarme y asist? a misa en la Bas?lica de San Pietro. El consejo de mi confesor de ?comenzar de nuevo? ese d?a lo cambi? todo. Dentro de un a?o luego de empezar a discernir una vocaci?n religiosa y tres a?os luego de esa confesi?n me hice novicia en la comunidad de las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazareth.?? ? ??
Once a?os despu?s de esa confesi?n le di mi ?s?? a Jes?s en una forma que no cre?a posible. Mis heridas y mi verg?enza me hab?an llevado a cometer el error tan com?n que C.S. Lewis explica: ?Solos creaturas ap?ticas; nos ponemos a tontear con el licor y el sexo y las ambiciones, cuando la alegr?a infinita nos es ofrecida, como un ni?o ignorante que se pone a jugar con lodo en un chiquero porque no puede imaginar lo que es pasar unas vacaciones en el mar. Nos conformamos muy f?cilmente.? No solo me conformaba muy f?cilmente, sino que tambi?n comet?a el error de ver mi vida bajo la luz de mis luchas internas en vez de verla bajo la luz de Aquel que me ama.
Durante mi postulado, una Hermana septuagenaria que estaba d?ndonos una clase sobre la vida espiritual nos dijo ?Amo tener mi edad. No querr?a jam?s ser m?s joven ni quisiera volver a mi juventud. Tengo todos estos a?os con Jes?s. Tengo todas estas experiencias. No querr?a cambiar eso por nada.? Seguramente, ella hab?a conocido el fracaso, los errores y el pecado, pero mezclado con todo eso hab?a un amor constante por Jes?s que hab?a convertido su vida en una historia de amor con Jes?s y un tesoro no comercializable.
El d?a de mis votos perpetuos, mis l?grimas mezclaron el duelo con una gran sensaci?n de alegr?a y gratitud. A lo largo de mi vida, he experimentado p?rdidas, dolor, dificultades y pecado, pero el gozo era inevitable ya que el amor salv?fico de Cristo se hac?a manifiesto en la Eucarist?a. He llegado a conocer que la palabra final de nuestra historia de vida la tiene el mismo Cristo. San Juan dice. ?lo que fue en un inicio, aquello que hemos escuchado, aquello que hemos visto, aquello que hemos buscado y tocado con nuestras manos? Lo hemos visto y damos testimonio de ello.?
Mis l?grimas en ese d?a de mi profesi?n de votos perpetuos dieron testimonio del amor incansable de Cristo, contra viento y marea, en todos estos a?os.
Sister Josephine Garrett is studying to be a Clinical Mental Health Counselor. She served for 10 years as a Vice President in the Home Loans division of Bank of America. In 2005 she entered the Catholic Church, and in 2011 began her formation to be a Religious Sister with the Sisters of the Holy Family of Nazareth. Today Sister Josephine serves in vocations ministry, and also as a speaker for youth and young adult retreats and conferences.
Le pregunt? al Se?or,? ??Por qu?, por qu? esta cruz en nuestras vidas?" ?Y me dio una respuesta incre?ble! Como Sim?n el Cireneo, es vocaci?n de todo cristiano llevar la Cruz de Cristo. Es por eso que San Juan Mar?a Vianney dijo: "Todo es un recordatorio de la Cruz. Nosotros mismos estamos hechos en la forma de la Cruz". Hay mucho que desempacar en esa ense?anza profunda, aunque aparentemente simple. El sufrimiento que experimentamos nos permite participar del sufrimiento de Cristo. Sin la voluntad de abrazar el sufrimiento por Cristo, no podemos cumplir nuestra misi?n cristiana en la tierra. El cristianismo es la ?nica religi?n que reconoce los aspectos salv?ficos del sufrimiento y ense?a que el sufrimiento puede ayudarnos a alcanzar la salvaci?n eterna, si lo unimos al propio sufrimiento de Cristo. El venerable Fulton Sheen, dijo que a menos que haya una cruz en nuestras vidas, nunca habr? una resurrecci?n. Jes?s mismo nos dice lo que se requiere para ser su disc?pulo, ?Si alguno quiere ser mi disc?pulo, que se niegue a s? mismo, tome su cruz y me siga? (Mateo 16:24). Una vez m?s dijo Jes?s en Mateo 10:38, ?El que no tome su cruz y me siga, no es digno de m??. Jes?s muri? en la Cruz para salvar al mundo. Despu?s de su muerte, ascendi? al cielo, pero dej? la cruz en el mundo. ?l sab?a que cada persona que quisiera seguirlo al cielo lo har?a a trav?s del camino de la cruz. San Juan Mar?a Vianney tambi?n nos recuerda que ?La Cruz es la escalera al Cielo.? Nuestra disposici?n para abrazar la Cruz nos permite subir por esa escalera al cielo. Hay muchos caminos a la destrucci?n, pero un s?lo camino al cielo ?el camino de la Cruz. Lo Profundo de mi Coraz?n En 2016, mientras estudiaba para mi Maestr?a, mi madre comenz? a mostrar signos de debilidad. Los m?dicos sugirieron una biopsia. Durante la Semana Santa, recibimos el informe de que mi madre ten?a c?ncer. Mi familia estaba devastada por la noticia. Esa noche, me sent? en mi habitaci?n y mir? una estatua de Jes?s cargando Su Cruz. Lentamente, las l?grimas fluyeron de mis ojos mientras le reclamaba a Jes?s: durante los ?ltimos dos a?os casi nunca falt? a la Santa Misa, rezaba Rosarios todos los d?as y dedicaba mucho tiempo al trabajo del reino de Dios (yo estaba bastante activo en Jesus Youth en ese momento). Mi piadosa madre era muy devota de la Virgen Mar?a. As? que le pregunt? a Jes?s desde lo profundo de mi coraz?n, "?Por qu?, por qu? esta cruz en nuestras vidas?" Durante esa Semana Santa, yo pas? por una gran agon?a. Mientras estaba sentado en mi habitaci?n mirando la estatua, un pensamiento lleg? a mi mente. Jes?s est? solo llevando Su cruz. Despu?s de un momento, escuch? una voz en mi coraz?n que dec?a: "Josin, ?puedes ayudarme a llevar mi cruz?" Me di cuenta de lo que Jes?s me estaba llamando a hacer y mi vocaci?n se hizo evidente. Iba a ayudar a llevar la Cruz de Jes?s, como Sim?n de Cirene. Alrededor de ese tiempo, hice una visita a uno de mis mentores en Jesus Youth y compart? con ?l el dolor que estaba sufriendo desde el diagn?stico de c?ncer de mi madre. Despu?s de escuchar mis problemas, me dio s?lo un consejo: ?Josin, al orar por tu situaci?n actual, encontrar?s una de dos respuestas: o Dios sanar? completamente a tu madre, o de lo contrario ?l no tiene ning?n plan para curar esta enfermedad, sino que est? permitiendo esta enfermedad como una cruz para llevar. Pero si ese es el caso, ?l tambi?n les dar? a ti y a tu familia la gracia y la fuerza para soportarlo". Pronto llegu? a entender que Dios estaba respondiendo a mis oraciones de la segunda manera. Me dio la gracia y la fuerza para llevar Su cruz; y no s?lo a m?, sino a toda mi familia. Con el paso del tiempo, comenc? a darme cuenta de que esta cruz de c?ncer estaba purificando a nuestra familia. Aument? nuestra fe. Transform? a mi padre en un hombre de oraci?n. Me ayud? y me gui? a elegir la vida religiosa. Ayud? a mi hermana a acercarse m?s a Jes?s. Esta cruz finalmente ayud? a mi madre a ir pac?ficamente a la Jerusal?n celestial. La Carta de Santiago (1:12) dice "Feliz el hombre que soporta pacientemente la prueba, porque, despu?s de probado, recibir? la corona de vida que el Se?or prometi? a los que lo aman." En junio de 2018, la enfermedad de mi madre hab?a empeorado. Ella estaba bajo tremendo dolor, pero sorprendentemente, se mantuvo alegre. Un d?a le dijo a mi padre: "Basta ya de todo este tratamiento. Despu?s de todo, me voy a ir al cielo". Unos d?as m?s tarde, se despert? de un sue?o y le dijo a mi padre "Vi un sue?o", pero antes de que pudiera elaborar, Celine Thomas parti? de este mundo, completando su peregrinaci?n terrenal. Durante el transcurso de dos a?os, a trav?s de 30 quimioterapias y dos cirug?as mayores, ella llev? su cruz fielmente sin alivio de su dolor. Ahora estoy seguro de que ella est? viendo la gloria de Cristo, cara a cara. EL SECRETO ?Podemos imaginar a nuestro Se?or dici?ndonos: "Tengo muchos amigos en Mi mesa, pero muy pocos en Mi Cruz?" Durante la crucifixi?n de Jes?s, Mar?a Magdalena estuvo valientemente ante la Cruz. Ella busc? estar con Cristo en su sufrimiento. Y por esto, tres d?as despu?s, fue ella la que vio por primera vez la gloria del Se?or resucitado. Este encuentro transform? su dolor en alegr?a y la convirti? en Ap?stol de los Ap?stoles. El gran m?stico carmelita San Juan de la Cruz dice: ?El que no busca la cruz de Cristo no busca la gloria de Cristo?. La gloria de Cristo est? oculta en Su Pasi?n. ?Este es el maravilloso secreto de la cruz! San Pedro nos recuerda, ?M?s bien al?grense de participar en los sufrimientos de Cristo, pues tambi?n se le conceder?n las alegr?as m?s grandes el d?a en que se nos descubra su gloria? (1 Pedro 4:13). Al igual que Santa Mar?a Magdalena, si estamos al pie de la cruz con la voluntad de sufrir con ?l, tambi?n nosotros encontraremos al Se?or resucitado, y ?l convertir? nuestros problemas en mensajes, nuestras pruebas en testimonios, y nuestras dificultades en triunfos. Se?or Jes?s, me entrego totalmente a ti a trav?s de las manos de la Virgen Mar?a. Dame la fuerza para llevar mi cruz despu?s de Ti, todos los d?as de mi vida. Am?n.
By: Brother Josin Thomas O.P
MoreUn sacerdote estaba de visita en Roma y ten?a una cita para reunirse con el Papa Juan Pablo II en una audiencia privada. En su camino, visit? una de las muchas bas?licas encantadoras. Como de costumbre, los escalones estaban repletos de mendigos, pero uno de ellos capt? su inter?s. "Te conozco. ?No fuimos juntos al seminario?" El mendigo asinti? con la cabeza. "Entonces te hiciste cura, ?no?", le pregunt? el sacerdote. "?Ya no! Por favor, d?jeme en paz", respondi? el mendigo enojado. Consciente de la proximidad de su cita con el Santo Padre, el sacerdote se march? prometiendo: "Rezar? por ti", pero el mendigo se burl?: "De nada servir? eso". Por lo general, las audiencias privadas con el Papa son muy breves: se intercambian unas pocas palabras mientras ?l otorga su bendici?n y un rosario bendecido. When the priest?s turn came, the encounter with the beggar-priest was still playing on his mind, so he implored His Holiness to pray for his friend, then shared the whole story. The Pope was intrigued and concerned, asking for more details and promising to pray for him. Not only that, he and his beggar-friend received an invitation to dine alone with Pope John Paul II. After dinner, the Holy Father spoke privately with the beggar. Cuando lleg? el turno del sacerdote, el encuentro con el mendigo-sacerdote segu?a en su mente, as? que implor? a Su Santidad que rezara por su amigo, y luego comparti? toda la historia. El Papa, intrigado y preocupado, pidi? m?s detalles y prometi? rezar por ?l. No s?lo eso, ?l y su amigo mendigo recibieron una invitaci?n para cenar a solas con el Papa Juan Pablo II. Despu?s de la cena, el Santo Padre habl? en privado con el mendigo. El mendigo sali? de la habitaci?n llorando. "?Qu? ha pasado ah? dentro?", pregunt? el sacerdote. La respuesta m?s notable e inesperada lleg?. "El Papa me pidi? que escuchara su confesi?n", se atragant? el mendigo. Despu?s de recuperar la compostura, continu?: "Le dije: 'Su Santidad, m?reme. Soy un mendigo, no un sacerdote'". "El Papa me mir? con ternura, diciendo: 'Hijo m?o, una vez sacerdote siempre sacerdote, y qui?n de nosotros no es un mendigo. Yo tambi?n me presento ante el Se?or como un mendigo pidiendo el perd?n de mis pecados'". Hac?a tanto tiempo que no escuchaba una confesi?n que el Papa tuvo que ayudarle con las palabras de la absoluci?n. El sacerdote coment?: "Pero si estuviste mucho tiempo ah? dentro. Seguro que el del Papa no tard? tanto en confesar sus pecados". "No", dijo el mendigo, "pero despu?s de escuchar su confesi?n, le ped? que escuchara la m?a". Antes de partir, el Papa Juan Pablo II invit? a este hijo pr?digo a asumir una nueva misi?n: ir a atender a los indigentes y a los mendigos en los escalones de la misma iglesia donde hab?a estado mendigando.
By: Shalom Tidings
MoreEl padre Chris da Souza estaba ciego hasta que una peregrinaci?n a F?tima le concedi? un milagro, y ese no fue el ?ltimo milagro que Ella le obtuvo a su familia. Mi devoci?n a Nuestra Se?ora empez? desde mi infancia. Nac? en Australia, pero mis padres son inmigrantes portugueses, as? que siempre hemos tenido una gran devoci?n a Nuestra Se?ora de F?tima. Or?bamos el Santo Rosario a diario en frente su altar en nuestra casa, as? que desarroll? una gran confianza en su intercesi?n. Nac? legalmente ciego en mi ojo derecho y afligido con una condici?n patol?gica en mi ojo izquierdo que causaba que mi visi?n se deteriorara cada a?o. A medida que iba creciendo, mis padres determinadamente me llevaron de un especialista al otro, buscando una cura, pero siempre recibiendo las mismas noticias. No hab?a tratamiento y estar?a completamente ciego cuando llegara a la mayor?a de edad. Arriesgate? Cuando llegu? a la mayor?a de edad,? ya no ten?a visi?n en el ojo izquierdo, as? que mis estudios de leyes se vieron severamente afectados. Mis padres estaban afligidos al ver mis dificultades para leer grandes libros de leyes con mi visi?n severamente limitada. As? que en mi segundo a?o de estudios, fueron a una peregrinaci?n a F?tima a pedir la intercesi?n de Nuestra Se?ora para restaurar la visi?n de su hijo. Yo me qued? para completar mi a?o de estudios. Cuando regresaron con una fe fortalecida y confianza en la intercesi?n de Nuestra Se?ora, encontraron un especialista que hab?a aprendido un nuevo procedimiento en B?lgica que podr?a ayudarme. A pesar de que una cita con este especialista era algo casi inalcanzable, le pidieron ayuda a Nuestra Se?ora e inesperadamente, fui llamado para obtener una consulta. A pesar de que yo ya estaba resignado a haber quedado ciego, no pod?a decepcionar a mis padres luego de todos sus esfuerzos. Inmediatamente luego de haber evaluado mi visi?n, el especialista tambi?n me dijo que no estaba seguro si el procedimiento me ayudar?a. Tambi?n era muy riesgoso y, ya que no ten?a aprobaci?n del gobierno, iba a ser muy costoso. Sin embargo, mis padres ten?an tanta confianza en la intercesi?n de Nuestra Se?ora que inmediatamente estuvieron de acuerdo en pagar la cirug?a y me rogaron que me sometiera a ella. Yo ten?a algo de miedo, pero acept?, encomend?ndome al cuidado amoroso de Nuestra Se?ora. Toma la oportunidad? Empezaron con mi ojo derecho, el que estaba legalmente ciego. El cirujano me dijo que iba a tomarme unos meses antes de ver una mejor?a real, as? que no estaba esperando ning?n cambio inmediato. Pero dentro de 15 a 20 minutos luego de la operaci?n, pude ver claramente por primera vez con el ojo que estaba legalmente ciego. ?Tantas formas y colores que no hab?a visto nunca! Sal? de la operaci?n exaltando a Dios, bendiciendo y agradeciendo a Nuestra Madre Celestial por su gu?a e intercesi?n. Mientras abrazaba con alegr?a a mis padres, el especialista, que no era creyente, reconoci? que lo que hab?a pasado era un milagro. ?l no era incapaz de explicar este don inmediato de una visi?n clara luego del procedimiento, y en un ojo que nunca hab?a tenido visi?n. Un mes despu?s, oper? mi otro ojo, el izquierdo. Otro milagro como el anterior parec?a mucho qu? pedir, pero las bendiciones de Dios son abundantes. Una vez m?s, dentro de 15 a 20 minutos, pude ver claramente con mi ojo izquierdo. Mi visi?n completa hab?a sido restaurada. Gracias a la intercesi?n de Nuestra Sant?sima Madre y la fe y confianza de mis padres, estaba por iniciar mi vida como abogado defensor. Haz un cambio? Siempre hab?a deseado ser abogado, pero tambi?n estaba abierto al Se?or. ?Qu? ped?a el Se?or de m?? Sab?a que este milagro era un regalo que no necesitaba ser merecido, pero junto con nuestra Sant?sima Madre, le preguntaba ?Se?or, ?Qu? quieres de m?? ?Por qu? has restaurado mi visi?n cuando hay tantos otros que permanecen ciegos?? Esto me llev? a iniciar un periodo de discernimiento, cuando empec? a trabajar. A pesar de que me sent?a satisfecho como abogado y me imaginaba una vida de matrimonio y familia, recib? en mi coraz?n un llamado a la vida religiosa y al sacerdocio durante la peregrinaci?n de la Jornada Mundial de la Juventud. Me sent? abrumado por el miedo y me tom? varios meses aceptar mi llamado. El 13 de mayo, durante la misa de la festividad de Nuestra Se?ora de F?tima en mi pueblo, le ped? a Nuestra Sant?sima Madre ?Si esto es lo que tu Hijo quiere de m?, ay?dame a verlo tan claramente como me ayudaste a ver con mis ojos.? Fue como si un velo se hubiera levantado de mis ojos. Sab?a que su Hijo me estaba llamando a la vida religiosa. Su hijo me estaba llamando al sacerdocio. Encomend?ndome a su manos maternas, eventualmente discern? que deb?a darle mi vida al Se?or, con los Hermanos Somascos. Siguiendo una antigua tradici?n de nuestra orden religiosa, adem?s de profesar mis votos de pobreza, castidad y obediencia, tambi?n me consagr? a Nuestra Se?ora y agregu? su nombre, Maria, al m?o. Nuestro fundador, San Jer?nimo Emiliani, hab?a sido liberado milagrosamente por Nuestra Se?ora cuando era prisionero de guerra hace 500 a?os. Yo tambi?n hab?a sido liberado de mi ceguera a trav?s de su intercesi?n, permiti?ndome darle mi vida entera a su hijo. Los milagros s? existen Cuando estaba en Roma, prepar?ndome para mis ex?menes finales de Teolog?a, mi padre se enferm? de leucemia. Mientras se preparaba para recibir tratamiento, fui en una peregrinaci?n a F?tima para encomendar la salud de mi padre a Nuestra Se?ora y para dar gracias por el milagro de mi visi?n restaurada. En el mismo d?a en que camin? de rodillas al lugar donde se les apareci? a los ni?os 100 a?os atr?s, el m?dico especialista de mi padre descubri? que el c?ncer hab?a desaparecido completamente de su sangre. Una vez m?s, la intercesi?n de Nuestra Se?ora restaur? milagrosamente la salud de otro miembro de nuestra familia. Luego de a?os de misi?n en la India, Sri Lanka y Mozambique, regres? a Australia a prepararme para mis votos solemnes y la ordenaci?n sacerdotal. Mi ordenaci?n fue en el mes de Mar?a, el mes de mayo, en un s?bado en su honor. Encomend? mi sacerdocio a sus manos maternas. El siguiente d?a, en la festividad de Nuestra Se?ora de F?tima, el 13 de mayo, celebr? mi primera misa. Le sigui? una hermosa procesi?n con velas, en honor de nuestra Se?ora de F?tima, en las calles de Fremantle. Nuestra copa rebosaba hasta que, en el pico de nuestra alegr?a, mi madre se enferm? gravemente y fue llevada al hospital en ambulancia. Yo los segu? r?pidamente para poder darle el Sacramento de la Unci?n de los Enfermos, un sacramento de sanaci?n. Ella fue la primera persona a quien ung? con este sacramento. El haber podido ministrarle, no solo como hijo, sino como sacerdote, fortaleci? mi sacerdocio. Los doctores pensaron que hab?a sufrido un ataque al coraz?n, as? que le estaban dando medicamentos anticoagulantes. De hecho, ten?a un aneurisma que le estaba causando un sangrado interno. Solo se dieron cuenta de esto luego de varios d?as de tratarla con anticoagulantes. Su tratamiento de hecho estaba causando que sangrara a?n m?s internamente. Fue sometida a una cirug?a de emergencia, de la cual no esperaban que sobreviviera, pero Dios nos bendijo con otro milagro, gracias a la intercesi?n de Nuestra Se?ora. Los doctores no se explicaban c?mo mi madre pod?a seguir viva luego de haber tenido una hemorragia interna por tantos d?as. Mi madre les explic? que Nuestra Se?ora hab?a intercedido por ella. ?Mi hijo se ha consagrado a Ella como sacerdote y ha estado ofreciendo la Santa Eucarist?a por m? todos los d?as. Es por esto que estoy sana, es por eso que ha ocurrido este milagro.? Mam? nos indica el camino Estas profundas experiencias han profundizado mi devoci?n a Nuestra Sant?sima Madre. Los animo a que encomienden sus vidas a su santa intercesi?n. Soy testigo de los milagros que ocurren cuando Ella intercede por nosotros ante su Hijo. Ella, que fue inmaculadamente concebida, recibi? todas las gracias obtenidas por su Hijo en la Cruz desde su concepci?n. Pudo decir que ?s?? a ser la Madre de Dios, precediendo a Nuestro Se?or quien luego aceptar?a Su Pasi?n y Muerte en la Cruz. El deseo de Nuestra Sant?sima Madre en las Bodas de Can? caus? que Nuestro Se?or realizara su primer milagro. El coraz?n de Nuestra Sant?sima Madre fue atravesado con dolor (Lucas 2:35) presagiando que el Coraz?n de Nuestro Se?or ser?a atravesado por una lanza en la Cruz (Juan 19:34). As? que ella nos muestra c?mo seguir a Jes?s, en todas nuestras alegr?as y sufrimientos, encomend?ndoselos a ella.
By: Father Chris da Sousa
MoreTuve la experiencia m?s extraordinaria de amor al pr?jimo con una familia Hind?. Un caballero se acerc? a nuestra casa y dijo, ?Madre Teresa, hay una familia que no ha comido nada por tantos d?as. Haga algo.? Tom? algo de arroz y fui inmediatamente. Cuando vi a los ni?os, sus ojos brillaban de hambre. No se si tu alguna vez has visto el hambre, pero yo la he visto muy frecuentemente. La madre de la familia tom? el arroz y se fue. Cuando regres?, le pregunt? ??A d?nde se fueron; qu? hicieron??Ella me dio una respuesta muy simple: ?Ellos (una familia de vecinos) tambi?n tienen hambre.? Lo que m?s me sorprendi? fue que ellos eran musulmanes. Y ella lo sab?a. No traje m?s arroz esa tarde, porque quer?a que ellos, Hind?es y Musulmanes, disfrutaran el gozo del compartir. Esos ni?os estaban radiantes de alegr?a, y compart?an esa alegr?a y paz con su mam? porque ella ten?a el don de dar hasta que duela. Ves que aqu? es donde el amor comienza: En casa con la familia? [Extra?do de ?Un Llamado a la Misericordia? por la Madre Teresa] Esto sucedi? en una ocasi?n cuando la violencia religiosa prevalec?a en la India, y miles de personas mor?an en los enfrentamientos entre las comunidades Hind?es y Musulmanas. El regalo generoso y no ego?sta que esta mujer sin dudar le dio a sus vecinos hambrientos, toc? muy profundamente a la Madre Teresa. Ella a menudo ve?a al pobre, pues su amor era simple y sus corazones estaban llenos de gozo. La Madre Teresa nos invita a aprender de los pobres y recibir su gozo al compartir nuestras bendiciones generosamente. ?No todos estamos llamados a hacer grandes cosas, pero todos podemos hacer cosas peque?as con gran amor? ?Madre Teresa de Calcuta
By: Shalom Tidings
MoreSi tuviera que confesar ?incluso a mi amiga m?s ?ntima - que escuch? una voz que me guio, me consol? o me castig?, sin duda estar?a viendo una elevaci?n de cejas, o dos. El mundo de hoy considera extra?as a las personas que admiten escuchar una voz de vez en cuando, sin embargo, en el Libro de Jerem?as (7,23) el Se?or dice: ?Escuchen mi voz, y yo ser? su Dios y ustedes ser?n mi pueblo.Caminen por el camino que les indiqu? para que siempre les vaya bien". El Salmo 95, 7-8 nos recuerda: "Ojal? pudieran escuchar hoy Su voz. No endurezcan sus?corazones" Jes?s nos dice que ?l es el buen Pastor, y en el Evangelio de Juan (10,27) nos dice: "Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen. Yo les doy vida eterna y no perecer?n jam?s."?Dios nos habla. ?l nos dice que nos habla y que debemos escuchar. Como cristianos que vamos de camino por esta vida mundana, ?por qu? nos incomoda pensar que podr?amos tener un verdadero encuentro al escuchar la voz de Nuestro Se?or? ?C?mo saber si estamos escuchando la voz de Dios? ?C?mo podemos reconocer que el buen Pastor nos habla? Creo que Dios se acerca a nosotros de maneras que podemos comprender; tambi?n creo que hay muchas historias que nos dicen que actualmente la gente lo escucha y reconoce Su voz. Una historia en particular tuvo lugar un viernes de junio del 2007. En el Condado de Sacramento, California, la temperatura exterior se hab?a elevado a m?s de 39 grados cent?grados. Era un d?a muy claro y soleado, sin nubes que filtraran el abrazante sol ardiente. Los viernes eran los d?as en que sal?a a hacer una gran compra de alimentos. Era una vieja tradici?n (sin importar lo que pasara durante la semana) que nuestra familia se reun?a los viernes por la noche, prepar?bamos palomitas y ve?amos una pel?cula juntos, y lo mejor era el final porque termin?bamos comiendo un gran bote de helado, y como casi nunca lo com?amos entre semana, mi familia ansiaba la cremosa golosina. Aquella noche de viernes no ser?a diferente, especialmente porque con el clima tan caliente, se deseaba mucho m?s. Mi intenci?n era llegar al supermercado, hacer las compras r?pidamente y regresar a casa lo antes posible antes de que el intenso calor calentara mi auto e hiciera que los productos perecederos se cocinaran o se calentaran durante el camino a casa; pero una cosa son las buenas intenciones y otra las cosas que suceden, lo que a veces resulta en historias interesantes. Momentos de prueba En ese entonces nuestro hijo era adolescente -y estoy segura de que la mayor?a de los padres de j?venes estar?n de acuerdo conmigo- puede resultar todo un desaf?o convencer a un joven de que lo que m?s les interesa a ellos, lo tiene uno como padre en el coraz?n. Sabemos por experiencia que prohibirles ir a ciertos lugares o hacer cosas que podr?an resultar potencialmente da?inas para ellos, puede ser una gran prueba, y el caso con nuestro hijo no era la excepci?n. El jueves anterior, por la noche, las cosas no hab?an ido tan bien como hubi?ramos querido. No hab?amos mantenido ?un ojo? a ciertos aspectos de su bienestar, y despu?s de una larga discusi?n, fue claro que por su bien, ten?amos que ejercer un correcto juicio como padres, pero lo menos que puedo decir es que ?l se opuso contundentemente. A la ma?ana siguiente sali? rumbo a la escuela haciendo una rabieta t?pica de su edad, y yo, con la angustia en el coraz?n, me apur? para ir a hacer las compras de la semana. Esa fue la primera oportunidad del d?a que ten?a para estar sola con mis pensamientos, y m?s importante a?n, a solas con Dios. Mientras iba en el auto hacia el supermercado, comenc? a platicar con Dios sobre mis frustraciones de madre, la incapacidad que sent?amos mi esposo y yo de entendernos con nuestro hijo. Conforme me iba acercando a la tienda, la conversaci?n se hac?a m?s profunda. Entr? a la tienda de prisa, pero segu?a en oraci?n. Con la lista en mano, iba eligiendo las cosas y poni?ndolas en el carrito, y en cada pasillo, el carrito y mis oraciones se hac?an m?s pesadas. Ahora que lo pienso, era casi un mon?logo; yo necesitaba desahogarme con Dios pero en realidad no le hab?a dado la oportunidad de contestarme nada de aquello que angustiaba mi coraz?n. Orden inconfundible Mi lista estaba ya casi terminada cuando escuch? una suave y directa voz que me dec?a: ?Ven a verme.? Me par? de inmediato a mitad del pasillo para procesar lo que acababa de escuchar. Seguramente me hab?a equivocado. Tengo que admitir que estaba un tanto temblorosa, y mi oraci?n cambi? rotundamente pidi?ndole a Dios que me protegiera. Mir? un poco a mi alrededor, orden? mis pensamientos y continu? lentamente hacia la secci?n de congelados para elegir el producto m?s importante de la lista: el helado. Volv? a escuchar: ?Ven a verme.? La voz era gentil, tranquila y alentadora. De alguna manera sab?a que era Dios pidi?ndome que fuera a verlo, pero me sent?a confundida. ?C?mo pod?a ir a verlo? ?Cu?ndo y d?nde podr?a ir a verlo? ?No entend?a! Casi tan pronto como termin? de hacer las preguntas, obtuve la respuesta; por tercera ocasi?n escuch?: ?Ven a verme.? En esta ?ltima, la voz ten?a un tono m?s firme y autoritario. Tenemos una iglesia que ha sido bendecida con una Capilla de Adoraci?n, en donde Nuestro Se?or sacramentado est? esperando a todo aqu?l que quiera visitarlo. Sab?a, sin lugar a dudas, que all? era donde ?l quer?a que fuera a verlo, y tambi?n sab?a que quer?a que lo hiciera de inmediato. Pero, ?espera! Mi mundo espiritual y mi mundo mundano estaban a punto de colisionar: ?ten?a un carrito lleno de alimentos con productos perecederos y congelados, y adem?s llevaba helado! ??Se?or, afuera est? a 39? cent?grados! Si voy a verte ahora, mi comida se echar? a perder con el auto hirviendo. Es m?s, ?te das cuenta de lo que me est?s pidiendo? ?Me tundir?n en mi casa si regreso con un helado derretido! De por s? ya la traen conmigo despu?s de lo de anoche, y el helado es lo ?nico que tengo ahora para apaciguar la tensi?n con nuestro hijo.? Entonces comenc? a regatear con aquella ?Voz?: ?Est? bien. Ir? a verte despu?s de ir a dejar todos los alimentos en la casa; ir? a la Capilla de Adoraci?n.? Nada; no escuch? absolutamente nada. Sin embargo, sab?a que hab?a escuchado la voz de mi Pastor y sab?a que ?l quer?a que yo le obedeciera. Quer?a que yo confiara en ?l. Termin? de hacer mis compras, puse todas las bolsas en el auto que f?cilmente estaba a m?s de 40 grados, y por obediencia me dirig? hacia la Capilla de Adoraci?n, tratando de resignarme con el hecho de que la obediencia a Su voz era mucho m?s importante que mis compras. Iba planeando c?mo explicar humildemente a mi familia lo que hab?a ocurrido y aceptar las consecuencias. Durante los 20 o 30 minutos que pas? con el Se?or, me guio y me consol? por los sucesos con mi hijo, y mi esp?ritu se sinti? lleno de paz sabiendo que todo saldr?a bien. Le agradec? al Se?or y sal? hacia el auto que estaba hirviendo. Me enfrent? a la realidad de que la mayor?a de los alimentos probablemente tendr?an que tirarse al llegar a la casa. El derretimiento Me tard? al menos otros diez minutos para poder abrir la puerta de mi garaje. Ech? un vistazo a las cosas, ypens? que primero tendr?a que sacar la bolsa con el helado derretido. Cog? el cart?n de helado de la bolsa, y todo mi cuerpo se enchin? como carne de gallina. ??Un momento!, ?qu?ee?? No pod?a creer lo que mis manos hab?an sentido. ?El helado no estaba derretido, ni siquiera un poco tibio! De hecho, ?parec?a roca s?lida! ?Estaba m?s congelado que cuando lo saqu? del congelador en el supermercado! ?C?mo era posible? Saqu? m?s bolsas y fren?ticamente empec? a buscar las bolsas de las carnes, los quesos, la leche y las verduras congeladas, las cuales se manten?an intactas. No hab?a se?al alguna de calentamiento o da?o por el calor. No era la primera vez que compraba con aquel clima tan caliente, y sab?a lo r?pido que pueden derretirse los congelados. Entonces comprend? y empec? a llorar. Gruesas l?grimas rodaban por mis mejillas, y ca? de rodillas sobre el piso del garaje alabando a mi Dios. ?Gracias, Se?or. ?Soy tan tonta!? Y pens?, ??l me ama, me ama tanto que cuid? de m? y cuid? mis alimentos. ?C?mo pude preocuparme tanto por esto o por cualquier otra cosa? ?Acaso no sab?a con qui?n estaba hablando? ?El Gran YO SOY! ?El Creador del universo, el buen Pastor! Y si ?l pudo evitar que muriera para toda la eternidad, seguro que tambi?n pudo evitar que mis alimentos se echaran a perder en una hora. ?Qu? duda cabe!? Con los a?os he reflexionado muchas veces esta historia, y me doy cuenta de que a?n hay muchas lecciones que aprender de ella. Gracias a la confianza y la obediencia a Su voz, Dios me confirm? que aquella voz que hab?a escuchado era la de ?l, pero yo necesitaba confiar para que ?l se me revelara, y una vez que lo hizo, mi confianza aument? mucho m?s. Las complejidades e intimidades de esa relaci?n de confianza siguen creciendo y tambi?n mi fe. He compartido esta historia una que otra vez, pero no faltan una o dos cejas levantadas. Sin embargo, al seguir compartiendo mi experiencia, tengo la certeza de que otros podr?n compartir historias semejantes, y le pido a Dios que para los cristianos resulte normal platicar sin tapujos c?mo la voz de Dios les ha hablado en su vida. Jes?s dice: ?Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Les doy vida eterna y ellas jam?s perecer?n?. ?Yo quiero eso! Por eso, estoy escuchando, Se?or. Dios m?o: te reconozco como mi verdadero Pastor. Hoy abandono en tus manos mi vida, todos mis problemas y ansiedades. ?Ay?dame a confiar en t?, oh Se?or, con todo mi coraz?n y a que no me conf?e de mi propio entendimiento! Cuando est? confundida(o), perm?teme escuchar de nuevo tu voz diciendo, ??ste es el camino, s?guelo.? Am?n.
By: Shalom Tidings
MoreEl historiador popular Tom Holland ha escrito un libro extraordinario llamado Dominio: Como la revoluci?n Cristiana Renov? el mundo. El subt?tulo resume su argumento. Holland es profundamente impaciente con la ideolog?a secularista que reina en la academia y que tiende a considerar al cristianismo como una religi?n desacreditada y pasada de moda, un vestigio de una era primitiva y precient?fica, un obst?culo para el progreso tanto moral como intelectual. De hecho, argumenta, el cristianismo ha sido y sigue siendo el moldeador m?s poderoso de la mente occidental, aunque su influencia es tan penetrante y profunda que f?cilmente se pasa por alto. Su estrategia muy eficaz para sacar esto a la luz es, en primer lugar, desconocer el cristianismo a trav?s de un relato brutalmente realista de lo que significaba la crucifixi?n en el mundo antiguo. Ser ejecutado en una cruz romana era casi el peor destino que alguien en ese momento podr?a haber imaginado. El mismo hecho de que nuestra palabra "insoportable", que designa el tipo de dolor m?s agonizante, proviene del lat?n ex cruce (de la cruz) claramente delata el juego. Pero m?s que el terrible sufrimiento f?sico de la cruz fue su insuperable humillaci?n. Ser desnudado, clavado en dos trozos de madera, dejado morir en el transcurso de varias horas o incluso d?as, expuesto a las burlas de las personas, y luego, incluso despu?s de la muerte, que le entreguen el cuerpo para ser devorado por las aves y las bestias del campo era una de las experiencias m?s degradantes posibles. Por lo tanto, que los primeros cristianos proclamaran a un criminal crucificado como el Hijo de Dios resucitado no podr?a haber sido un mensaje m?s c?mico, desconcertante y revolucionario. Cambi? todas las suposiciones del mundo antiguo acerca de Dios, la humanidad y el orden correcto de la sociedad. Si Dios pod?a ser identificado con un hombre crucificado, entonces hasta los miembros m?s humildes y olvidados de la humanidad son dignos de amor. Y que los primeros seguidores de Jes?s no s?lo declararan esta verdad, sino que la vivieran de manera concreta cuidando a los desamparados, los enfermos, los reci?n nacidos y los ancianos, hizo que su mensaje fuera a?n m?s subversivo. Aunque ?l explora muchas otras formas en que la filosof?a cristiana influy? en la civilizaci?n occidental, Holland identifica esta idea, que irradia del Jes?s crucificado, como la m?s impactante. Que demos por sentado que todo ser humano es digno de respeto, que todas las personas portan los mismos derechos y dignidad, que el amor compasivo es la actitud ?tica m?s loable es sencillamente una funci?n de nuestra formaci?n cultural cristiana, lo reconozcamos o no. Una prueba de esto se puede encontrar mirando hacia atr?s a la civilizaci?n antigua, donde ninguna de estas nociones prevalec?a, y mirando, incluso ahora, a las sociedades no moldeadas por el cristianismo, donde estos valores no son de ninguna manera incuestionablemente reverenciados. La mayor parte del libro de Holland se ocupa del an?lisis de momentos clave de la historia occidental, que revelan la influencia de la idea maestra de la cruz. Pondr?a especial ?nfasis en su lectura de la Ilustraci?n, cuyos valores pol?ticos son impensables fuera del Evangelio, y de los movimientos "despertados" contempor?neos, cuya preocupaci?n por el sufrimiento de las v?ctimas y los marginados es fruto de una cultura en cuyo coraz?n, durante dos mil a?os, ha sido un hombre crucificado y condenado injustamente. Apreci? particularmente su cobertura de la famosa grabaci?n de Abbey Road de 1967 de los Beatles de "Lo ?nico que necesitas es el amor" frente a una audiencia en vivo. El sentimiento que transmite esa ic?nica canci?n es uno con el que ni C?sar Augusto, ni Genghis Khan ni Friedrich Nietzsche tendr?an simpat?a en lo m?s m?nimo, pero que de hecho es profundamente congruente con el pensamiento de San Agust?n, Santo Tom?s de Aquino, San Francisco de As?s y San Pablo Ap?stol. Nos guste o no, la revoluci?n cristiana da forma masivamente a la manera en que en Occidente seguimos viendo el mundo. Con esta parte del argumento de Holland, que ocupa el 90% del libro, estoy completamente de acuerdo. El punto que est? haciendo no solo es cierto; es de crucial importancia en un momento en que el cristianismo es, con tanta frecuencia, abandonado o dejado de lado. Dicho esto, para m?, todo el libro se deshizo al final, cuando el autor admiti? que no cree ni en Dios ni, obviamente, en la divinidad de Jes?s o su Resurrecci?n. La ?tica revolucionaria que surgi? de esas creencias le parece convincente, pero las convicciones en s? mismas son sin garant?a, o as? lo siente el. Esta extracci?n de un sistema ?tico a partir de dogmas profundamente cuestionables es un movimiento familiar entre los fil?sofos modernos. Tanto Immanuel Kant como Thomas Jefferson se esforzaron por hacer precisamente eso. Pero es una empresa insensata, porque finalmente es imposible separar la ?tica cristiana de la metaf?sica y de la historia. Si no hay Dios y si Jes?s no resucit? de entre los muertos, ?c?mo es posible que todo ser humano sea digno de respeto infinito y sujeto de derechos inviolables? Si no hay Dios y si Jes?s no resucit? de entre los muertos, ?c?mo no podr?amos concluir que, mediante el poder de su terrible cruz, C?sar gan?? Jes?s puede ser admirado vagamente como un maestro ?tico con el coraje de sus convicciones, pero si muri? y permaneci? en su tumba, entonces prevalecer? la pol?tica de poder, y la afirmaci?n de la dignidad de cada persona es solo un tonto cumplimiento de deseos. Es instructivo que, cuando los primeros cristianos evangelizaron, no hablaron de los derechos humanos o de la dignidad de todas o de otras abstracciones semejantes; hablaron de Jes?s resucitado de entre los muertos por el poder del Esp?ritu Santo. Insistieron en que Dios hab?a levantado a aquel a quien el imperio de C?sar hab?a dado muerte. Tom Holland tiene toda la raz?n en que muchos de los mejores instintos ?ticos y pol?ticos de Occidente provienen de Cristo. Pero, as? como las flores cortadas durar?n poco tiempo en el agua, esas ideas no durar?n mucho si las desarraigamos de la asombrosa facticidad de la cruz de Jes?s.
By: Bishop Robert Barron
More?Tienes un mal d?a? ?Sal del "pensamientos negativos" ahora! Me despert? malhumorada y fuera de especie esta ma?ana. Conoces el dicho: 'Me levant? en el lado equivocado de la cama', esa era yo, claramente. Ciertamente no fue bueno comenzar el d?a como si hubiera comido un mont?n de gomas de gusano agrias. Sin embargo, mientras me sentaba en mi mesa dentro mi cocina comiendo desayuno y leyendo mis escrituras diarias, abr? la puerta principal para dejar entrar el sol y el brillo. ?Entonces sucedi?! Escuch? el glorioso sonido de una sinfon?a de p?jaros cantando. Me sent? all? con los ojos cerrados y escuch?, mientras los p?jaros alababan a su Creador por un d?a m?s. ?Las aves del cielo anidan junto a las aguas y cantan entre el follaje? Salmo 104:12. Era como si el Esp?ritu Santo derramara en mi coraz?n una melod?a de alabanzas. Mi rencor se desmoron? en medio del coro de p?jaros cantando alegremente alabanzas a Dios, su Creador. ?Vengan, cantemos con j?bilo al Se?or; aclamemos a la roca de nuestra salvaci?n? Salmo 95. Este momento del Esp?ritu Santo me ayud? a darme cuenta de que mi mejor escudo, para desviar un mal humor, es cantar alabanzas a Nuestro Dios. No estoy segura de si las aves alguna vez tienen un mal d?a o se ponen malhumoradas. Pero incluso si lo hacen, todav?a cantan alabanzas a su Creador. Jes?s nos dice: ?F?jense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ?No valen ustedes mucho m?s que ellas?? He o?do decir que la manera de dejar los pensamientos negativos es contrarrestarlos con tres pensamientos positivos. Un remedio seguro para sacarme de una actitud negativa es leer los Salmos y agradecer a Dios por todas mis bendiciones y su cuidado amoroso por m? y mi familia y amigos. Claro, a veces solo quiero quedarme en mi mundo de pensamientos negativos por un tiempo con su perdici?n y melancol?a. Pero entonces el Esp?ritu Santo me invita a sentarme en mi cubierta, cerrar los ojos y escuchar a la orquesta de p?jaros cantando. Cuando lo hago, respiro en la Luz de Cristo, cambiando mi melancol?a en una actitud gozosa de acci?n de gracias y alabanza. Gracias, Jes?s, por mostrarme a trav?s del canto de los p?jaros y las flores silvestres, que yo tambi?n puedo regocijarme y cantar alabanzas a Nuestro Creador. ?Ya brotan flores en los campos; ?el tiempo de la canci?n ha llegado! Ya se escucha por toda nuestra tierra el arrullo de las t?rtolas?. Cantar de Cantares 2:12
By: Connie Beckman
MoreComo autor, narrador y conferenciante nacional, trata de difundir la luz de Cristo a todo el mundo. luz de Cristo a todo el mundo. Conozca a Graziano Marcheschi, consultor principal de programaci?n de Shalom World, que describe con gran belleza la esencia del ministerio Shalom. Pr?logo No son frecuentes. D?as de concentraci?n singular en los que todo funciona, y todo encaja; d?as libres de autoconciencia paralizante cuando nos rendimos al flujo y al desarrollo de los acontecimientos... y de la gracia de Dios. As? fue el d?a de la boda de mi hija. Me despert? feliz, esperando el d?a sin ninguno de los nervios del d?a de la boda del padre de la novia. Todo era como deb?a ser. A lo largo del d?a, encontr? paz en cada momento. La misa, presidida por nuestro arzobispo local, fue perfecta: su homil?a fue una brillante apertura a la palabra de Dios. La recepci?n, el brindis del padre de la novia, la pancarta de seis metros de largo desplegada por mis sobrinos en la que se profesaba el amor de un padre por su hija, todo santo, todo parte de un fluir perfecto. Nada podr?a perturbar el perfecto equilibrio. Ni siquiera los susurros fren?ticos de mi hija-novia en mi o?do de que los camareros estaba sirviendo el men? "equivocado" me alarmaron. "?Qu? quieres decir con 'el men? equivocado'?" pregunt?, "?no es lo que hemos pedido!", recalc?. Pero la comida estaba buena. Demasiado buena para alterar el equilibrio de ese d?a tan especial. Compart? con amigos y miembros de la familia. "Muchas gracias por incluirnos", dijo uno. "?Por supuesto, por supuesto!" Todo pas? tan r?pido, tan tranquilo, tan como si fuera guiado desde alg?n lugar m?s all?. Pero la verdadera gracia de ese d?a, lo que lo hizo excepcional y ?nico, fue mi falta de autoconciencia y auto preocupaci?n. Por supuesto, estaba all?. No estaba retra?do ni aturdido. Estaba plenamente consciente, aunque no de m? mismo, sino de todo lo que se desarrollaba hermosa y gratamente entre nosotros. Era una magia poco com?n que s?lo he probado unas pocas veces en mi vida. Un rompecabezas Cuando conoc? los ministerios de Shalom World, me pregunt? por qu? una organizaci?n cat?lica adoptar?a un nombre tan jud?o. Los amigos que conocen mi trabajo con Shalom suelen hacerse la misma pregunta. As? que decid? profundizar para entender mejor una palabra que ha acaparado mi vocabulario desde que tengo uso de raz?n. Como el "Ciao" italiano o el "Aloha" hawaiano, Shalom es una palabra prosaica que se utiliza para saludar y despedirse: "?Shalom!" cuando se conoce a alguien. "?Shalom!" cuando se va. Aunque se traduce com?nmente como "paz", shalom tiene un significado mucho m?s profundo para el pueblo jud?o del que hemos tomado prestada la palabra. Mucho m?s que la ausencia de conflicto, shalom implica una sensaci?n de plenitud y totalidad. La palabra deriva del verbo "shalem", que sugiere una plenitud y unidad en el cuerpo, la mente y el estado de vida. Celebra una tranquilidad o armon?a interior que se manifiesta en el impulso de retribuir, restaurar y hacer algo completo. Cuando un jud?o saluda a otro con shalom, le est? deseando salud, bienestar y prosperidad. Lo mismo ocurre cuando los jud?os o los cristianos bendicen a alguien con la famosa invocaci?n del Libro de los N?meros: "?El SE?OR te bendiga y te proteja! Que el SE?OR haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia. Que El SE?OR te descubra su rostro y te conceda la paz" (N?meros 6: 24-26).? No se trata de la "paz y tranquilidad" que a veces pedimos a gritos en tiempos de estr?s. Es una tranquilidad y armon?a que no podemos fabricar y que s?lo Dios puede darnos. S?lo de Dios mismo, de "su rostro" que brilla sobre nosotros, de su protecci?n que nos rodea, podemos recibir la paz interior y la plenitud que son el verdadero significado de Shalom. La Escritura identifica a Dios con la paz hasta tal punto que Shalom se convierte en un nombre de Dios. En el Libro de los Jueces (6:24) Gede?n construye un altar al SE?OR y lo llama "Yahv?-Shalom" ("Dios es la paz"). Cuando deseamos shalom a alguien, le estamos deseando a Dios. Un anticipo Desde el punto de vista cristiano, shalom se convierte en otra palabra para referirse al Reino de Dios. En su sentido m?s profundo, el Reino es Jesucristo mismo. En su persona, Jes?s encarna el Reino de Dios. Cuando dice: "El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios est? cerca", Jes?s anuncia que en su persona, como Dios y como hombre, el cielo y la tierra se han encontrado y el Reino de Dios, la presencia misma de Dios, est? ahora entre nosotros. Y qu? entendemos por reino sino el gobierno de Dios sobre nosotros, su reinado extendido por la tierra, una manifestaci?n de los mismos atributos del shalom: plenitud, seguridad, tranquilidad, armon?a y paz. En un libro titulado Not the Way It's Supposed to Be: A Breviary of Sin, el autor Cornelius Plantinga presenta la comprensi?n de la Biblia hebrea de shalom de esta manera: "El entrelazamiento de Dios, los seres humanos y toda la creaci?n en justicia, plenitud y deleite es lo que los profetas hebreos llaman shalom. ... En la Biblia, shalom significa florecimiento universal, plenitud y deleite - un rico estado de cuestiones en el que se satisfacen las necesidades naturales y se emplean fruct?feramente los dones naturales, un estado de cuestiones que inspira un alegre asombro cuando su Creador y Salvador abre las puertas y acoge a las criaturas en las que se deleita. Shalom, en otras palabras, es la forma en que las cosas deben ser". Qu? descripci?n tan perfecta del Reino de Dios. Como cristianos, cuando decimos shalom, deseamos la plenitud del Reino. Pedimos que Dios nos gu?e como individuos y como naciones. Anhelamos la plenitud de la morada del Esp?ritu Santo en nosotros. El shalom en los labios de Jes?s era un recordatorio para los disc?pulos de que lo que ?l tra?a no era m?s que un anticipo de lo que vendr?a en la plenitud del Reino de Dios. Este concepto de shalom es lo que experiment? el d?a de la boda de mi hija: una sensaci?n de armon?a, la ausencia de lucha y de preocupaci?n por uno mismo, el abandono del miedo y la confianza sin esfuerzo en la providencia de Dios. Por eso Jes?s reprendi? m?s que los vientos cuando los disc?pulos gritaron: "?Se?or, s?lvanos! ?Estamos pereciendo!" en respuesta a la repentina tormenta que los llen? de terror mientras Jes?s yac?a dormido en la parte trasera de la barca. Les ech? en cara porque se siento decepcionado de que hubieran renunciado al shalom. No estaban simplemente ansiosos; ten?an mucho miedo en el fondo. Olvidaron que no estaban en verdadero peligro porque el SE?OR del cielo y de la tierra estaba en la barca con ellos. Tem?an que les fallara, que se durmiera ante el peligro y que les dejara ahogarse. Pero el verdadero shalom significa saber que nunca estamos en peligro mortal; recordar que siempre estamos en manos del SE?OR del cielo y de la tierra. Significa confiar, en lo m?s profundo de nuestro ser, que en las manos de Dios encontramos seguridad, consuelo, armon?a y paz. Si quisieras crear un ministerio para llevar las buenas noticias del Evangelio a millones de personas en todo el mundo, si so?aras con una revista impresa, una programaci?n de televisi?n y una oraci?n permanente que animar? a los lectores y espectadores con el mensaje de Jes?s: "Les digo esto para que encuentren la paz en m?. En el mundo tendr?n que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo" (Juan 16:33). ?C?mo llamar?an a ese ministerio? ?Qu? tal Shalom World?
By: Graziano Marcheschi
MoreLe pregunt? al Se?or,? ??Por qu?, por qu? esta cruz en nuestras vidas?" ?Y me dio una respuesta incre?ble! Como Sim?n el Cireneo, es vocaci?n de todo cristiano llevar la Cruz de Cristo. Es por eso que San Juan Mar?a Vianney dijo: "Todo es un recordatorio de la Cruz. Nosotros mismos estamos hechos en la forma de la Cruz". Hay mucho que desempacar en esa ense?anza profunda, aunque aparentemente simple. El sufrimiento que experimentamos nos permite participar del sufrimiento de Cristo. Sin la voluntad de abrazar el sufrimiento por Cristo, no podemos cumplir nuestra misi?n cristiana en la tierra. El cristianismo es la ?nica religi?n que reconoce los aspectos salv?ficos del sufrimiento y ense?a que el sufrimiento puede ayudarnos a alcanzar la salvaci?n eterna, si lo unimos al propio sufrimiento de Cristo. El venerable Fulton Sheen, dijo que a menos que haya una cruz en nuestras vidas, nunca habr? una resurrecci?n. Jes?s mismo nos dice lo que se requiere para ser su disc?pulo, ?Si alguno quiere ser mi disc?pulo, que se niegue a s? mismo, tome su cruz y me siga? (Mateo 16:24). Una vez m?s dijo Jes?s en Mateo 10:38, ?El que no tome su cruz y me siga, no es digno de m??. Jes?s muri? en la Cruz para salvar al mundo. Despu?s de su muerte, ascendi? al cielo, pero dej? la cruz en el mundo. ?l sab?a que cada persona que quisiera seguirlo al cielo lo har?a a trav?s del camino de la cruz. San Juan Mar?a Vianney tambi?n nos recuerda que ?La Cruz es la escalera al Cielo.? Nuestra disposici?n para abrazar la Cruz nos permite subir por esa escalera al cielo. Hay muchos caminos a la destrucci?n, pero un s?lo camino al cielo ?el camino de la Cruz. Lo Profundo de mi Coraz?n En 2016, mientras estudiaba para mi Maestr?a, mi madre comenz? a mostrar signos de debilidad. Los m?dicos sugirieron una biopsia. Durante la Semana Santa, recibimos el informe de que mi madre ten?a c?ncer. Mi familia estaba devastada por la noticia. Esa noche, me sent? en mi habitaci?n y mir? una estatua de Jes?s cargando Su Cruz. Lentamente, las l?grimas fluyeron de mis ojos mientras le reclamaba a Jes?s: durante los ?ltimos dos a?os casi nunca falt? a la Santa Misa, rezaba Rosarios todos los d?as y dedicaba mucho tiempo al trabajo del reino de Dios (yo estaba bastante activo en Jesus Youth en ese momento). Mi piadosa madre era muy devota de la Virgen Mar?a. As? que le pregunt? a Jes?s desde lo profundo de mi coraz?n, "?Por qu?, por qu? esta cruz en nuestras vidas?" Durante esa Semana Santa, yo pas? por una gran agon?a. Mientras estaba sentado en mi habitaci?n mirando la estatua, un pensamiento lleg? a mi mente. Jes?s est? solo llevando Su cruz. Despu?s de un momento, escuch? una voz en mi coraz?n que dec?a: "Josin, ?puedes ayudarme a llevar mi cruz?" Me di cuenta de lo que Jes?s me estaba llamando a hacer y mi vocaci?n se hizo evidente. Iba a ayudar a llevar la Cruz de Jes?s, como Sim?n de Cirene. Alrededor de ese tiempo, hice una visita a uno de mis mentores en Jesus Youth y compart? con ?l el dolor que estaba sufriendo desde el diagn?stico de c?ncer de mi madre. Despu?s de escuchar mis problemas, me dio s?lo un consejo: ?Josin, al orar por tu situaci?n actual, encontrar?s una de dos respuestas: o Dios sanar? completamente a tu madre, o de lo contrario ?l no tiene ning?n plan para curar esta enfermedad, sino que est? permitiendo esta enfermedad como una cruz para llevar. Pero si ese es el caso, ?l tambi?n les dar? a ti y a tu familia la gracia y la fuerza para soportarlo". Pronto llegu? a entender que Dios estaba respondiendo a mis oraciones de la segunda manera. Me dio la gracia y la fuerza para llevar Su cruz; y no s?lo a m?, sino a toda mi familia. Con el paso del tiempo, comenc? a darme cuenta de que esta cruz de c?ncer estaba purificando a nuestra familia. Aument? nuestra fe. Transform? a mi padre en un hombre de oraci?n. Me ayud? y me gui? a elegir la vida religiosa. Ayud? a mi hermana a acercarse m?s a Jes?s. Esta cruz finalmente ayud? a mi madre a ir pac?ficamente a la Jerusal?n celestial. La Carta de Santiago (1:12) dice "Feliz el hombre que soporta pacientemente la prueba, porque, despu?s de probado, recibir? la corona de vida que el Se?or prometi? a los que lo aman." En junio de 2018, la enfermedad de mi madre hab?a empeorado. Ella estaba bajo tremendo dolor, pero sorprendentemente, se mantuvo alegre. Un d?a le dijo a mi padre: "Basta ya de todo este tratamiento. Despu?s de todo, me voy a ir al cielo". Unos d?as m?s tarde, se despert? de un sue?o y le dijo a mi padre "Vi un sue?o", pero antes de que pudiera elaborar, Celine Thomas parti? de este mundo, completando su peregrinaci?n terrenal. Durante el transcurso de dos a?os, a trav?s de 30 quimioterapias y dos cirug?as mayores, ella llev? su cruz fielmente sin alivio de su dolor. Ahora estoy seguro de que ella est? viendo la gloria de Cristo, cara a cara. EL SECRETO ?Podemos imaginar a nuestro Se?or dici?ndonos: "Tengo muchos amigos en Mi mesa, pero muy pocos en Mi Cruz?" Durante la crucifixi?n de Jes?s, Mar?a Magdalena estuvo valientemente ante la Cruz. Ella busc? estar con Cristo en su sufrimiento. Y por esto, tres d?as despu?s, fue ella la que vio por primera vez la gloria del Se?or resucitado. Este encuentro transform? su dolor en alegr?a y la convirti? en Ap?stol de los Ap?stoles. El gran m?stico carmelita San Juan de la Cruz dice: ?El que no busca la cruz de Cristo no busca la gloria de Cristo?. La gloria de Cristo est? oculta en Su Pasi?n. ?Este es el maravilloso secreto de la cruz! San Pedro nos recuerda, ?M?s bien al?grense de participar en los sufrimientos de Cristo, pues tambi?n se le conceder?n las alegr?as m?s grandes el d?a en que se nos descubra su gloria? (1 Pedro 4:13). Al igual que Santa Mar?a Magdalena, si estamos al pie de la cruz con la voluntad de sufrir con ?l, tambi?n nosotros encontraremos al Se?or resucitado, y ?l convertir? nuestros problemas en mensajes, nuestras pruebas en testimonios, y nuestras dificultades en triunfos. Se?or Jes?s, me entrego totalmente a ti a trav?s de las manos de la Virgen Mar?a. Dame la fuerza para llevar mi cruz despu?s de Ti, todos los d?as de mi vida. Am?n.
By: Brother Josin Thomas O.P
More