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Criar hijos en la fe no es tarea f?cil.
?Les esperan muchas sorpresas a aquellos que realmente lo intentan!
«Los ni?os entran en mi vida… con su risa y su canci?n.
?Cu?ndo ser? como ellos?… Ens??ame, Se?or, a cantar…»
Cada vez que cantaba estas letras de la canci?n «Las aguas vivas fluyen» mi coraz?n anhelaba tener mis propios hijos. Como hija ?nica, siempre me atrajeron los ni?os y nada pod?a superar la alegr?a que experimentaba cuando estaba con ellos. De hecho, escog? la vocaci?n del matrimonio para tener estos montones de alegr?a burbujeante.
Recuerdo que escrib?a en mi diario acerca de las canciones que les ense?ar?a y las historias de los Santos que les contar?a. Anhelaba tanto criar a mis peque?os en el camino de la santidad, ense??ndoles a amar a Jes?s y a nuestra Madre Mar?a con todo su coraz?n, que hasta compr? libros de historias b?blicas para ni?os antes de mi boda. Tales fueron los profundos revuelos en mi coraz?n, que desde el comienzo de mi primer embarazo rode? a mi peque?a con oraciones, cantos de alabanza a Dios y numerosas se?ales de la Cruz sobre mi vientre. Ser puesta en reposo de cama s?lo duplic? mi fervor para orar m?s. Nunca sospech? que Dios planeaba traer a mi beb? al mundo a las 27 semanas de embarazo. Cuando sostuve a mi hija primog?nita en mis brazos, mi alegr?a se desbord? con himnos de alabanza. Incluso cuando pas? sus primeros 45 d?as en la unidad de cuidados intensivos atada con agujas y c?nulas en su cuerpo me alegr? con el regalo de mi hija.
Le hablaba constantemente de Jes?s a mi peque?a Ana. A pesar de que s?lo ten?a unos minutos con ella cada d?a, nunca me olvid? de hacer la se?al de la Cruz dondequiera que pudiera encontrar su piel libre de yeso y tubos, susurrando que no estaba sola y que nuestra Madre Mar?a y Jes?s estaban a su lado. A veces, cuando hac?a un himno, las enfermeras cantaban y la unidad se convert?a en una casa de oraci?n. Cuando finalmente pude llevarme a mi beb? a casa mi alegr?a no conoc?a l?mites.
Unos tres meses despu?s, nos enteramos de que nuestra peque?a Ana no ser?a como los dem?s ni?os. Adem?s de sus discapacidades f?sicas, su intelecto hab?a sido severamente afectado. Los doctores dijeron que su cerebro se hab?a encogido debido a la falta de ox?geno durante el parto. Yo segu?a orando por ella y cant?ndole himnos. Extra?amente, aunque nunca me mir? a los ojos, hab?a una alegr?a en su rostro que era contagiosa. Cada vez que rezaba el Santo Rosario, todos sus corajes y berrinches se convert?an en tranquilidad pac?fica. Se sent?a como si estuvi?ramos rodeadas de ?ngeles que oraban junto con nosotros. Nunca me cans? de contarle historias de santos, sin saber si entend?a algo de eso. Hubo d?as en los que llor? mientras rezaba el Rosario con ella, pregunt?ndome si la peque?a Ana alguna vez podr?a orar conmigo.
Pasaron cuatro a?os pasaron y tres abortos espont?neos aumentaron nuestro dolor. Los doctores dijeron que ser?a imposible que yo tuviera beb?s saludables. ?Se necesitar?a un milagro! En Su infinito amor y misericordia, Dios nos bendijo con dos querubines, Issa y A?rico, con dos a?os de diferencia. Ahora mi peque?a Ana tiene 6 a?os, con un hermanito y una hermana para unirse a su sinfon?a de llantos.
Despu?s de los nacimientos de Issa y A?rico volv? a orar y cantar como lo hab?a hecho con Ana. Pero no pude conseguir el ambiente espiritual que hab?a sido tan fuerte alrededor de Anna. Cuando trataba de bendecir a A?rico con la se?al de la cruz o trataba de colocar mi mano sobre su cabeza, huir?a como un vampiro al ver la Cruz; Issa simplemente me miraba y parpadeaba como diciendo «?Es en serio?»
?Fue dif?cil darme cuenta de que criar a los ni?os con fe no es tarea f?cil despu?s de todo!
Podr?as pensar que es una broma que me preocupara tanto por la formaci?n de fe de mi hijo de 2 a?os y mi bebe de 5 meses. ?No es broma! En serio empec? a preguntarme: «?Lo estoy haciendo bien? ?Se est?n alejando de Jes?s en lugar de acercarse a ?l? ?Soy demasiado compulsiva al tratar de ense?arles a amar a Dios?
Una noche, mientras yo meditaba sobre estas preguntas, A?rico se subi? a la cama, estir? la mano hacia una cita b?blica enmarcada colgada en la pared, y luego movi? su mano a los labios de la beb? Issa. De repente me di cuenta. ?Lo entiende! Regularmente traigo a A?rico a nuestra imagen del Sagrado Coraz?n de Jes?s, pongo mi mano sobre la imagen y luego toco sus labios. Me di cuenta de que A?rico no s?lo imitaba mis gestos, sino que entend?a que lo que tocaba en la pared no era una imagen ordinaria, sino algo sagrado. Me record? a Jerem?as 15:16
Al encontrarme con tus palabras,
yo las devoraba;
ellas eran mi gozo
y la alegr?a de mi coraz?n,
porque yo llevo tu nombre,
Se?or Dios Todopoderoso.
De ese incidente recib? el claro mensaje de que no ten?a que estresarme por la fe de mis hijos. De hecho, mis hijos me ense?ar?an sobre la fe.
Cuando los ni?os lloran constantemente buscando mi atenci?n y no me dejan salir de su vista, recuerdo la frecuencia con la que trato de llamar la atenci?n de Dios y hacer que me mire. Me veo obligada a preguntarme: «?Soy tan persistente al tratar de estar cerca de ?l todo el d?a como lo son mis hijos al tratar de acercarse a m???
Cuando disciplino a mi hijo por sus travesuras, nunca pierde un segundo antes de venir a abrazarme y hacer las paces. Pero cuando he hecho un comentario desagradable o exagerado de alguna manera, ?cu?n pronto me dirijo a Dios para pedir perd?n? Dios tambi?n nos disciplina y luego espera que lo abracemos y hagamos las paces.
Si yo amo a estos ni?os que crean tal desorden para el cual los d?as, semanas y meses no son suficientes para limpiar, entonces ?cu?nto m?s debe amarnos Dios incluso cuando hacemos nuestros propios des?rdenes?
A veces, mientras veo la adoraci?n transmitida por la televisi?n en vivo, veo a A?rico levantar los brazos y al beb? Issa balance?ndose con las canciones de alabanza. Me doy cuenta de que nuestros hijos imitan nuestras expresiones de fe. S? que no importa lo bien que hable de Jes?s o trate de inspirarlos con historias de santos, lo que m?s ven es lo que hago. ?Soy tierna y humilde como Jes?s? ?Amo a los que no me aman como Jes?s me instruy?? A medida que crecen, los ni?os son m?s conscientes de lo que hacemos que de lo que decimos.
Siempre me fascina cuando mi peque?a Ana se enciende durante la Santa Misa. Ella siempre es pac?fica. Durante la Misa, sus gritos fuertes y de alto tono est?n completamente ausentes. Tal es la vigilia que ella mantiene. En el momento en que el sacerdote dice, ?Y as? con los ?ngeles y arc?ngeles? con los coros y los poderes celestiales cantamos el himno de Tu gloria y cantamos sin cesar: Santo, Santo, Santo es el Se?or Dios del Universo…? los ojos brillosos de la peque?a Ana se lanzan como si estuviera viendo objetos voladores. Ella se emociona y su rostro se vuelve tan celestial que una mirada a ella ser?a suficiente para convencerte de que el Cielo es real. El ?xtasis en el rostro de la peque?a Ana me convenci? de que los ?ngeles y los santos est?n con nosotros celebrando la Santa Misa como una verdadera fiesta.
Mis hijos me recuerdan las palabras de Jes?s: «… a menos que ustedes cambien y se vuelvan como ni?os, no entrar?n en el reino de los cielos?. Entonces, con gran sencillez y la fe de un ni?o, ofrezcamos nuestras oraciones que van a atravesar las nubes y llegar?n hasta los cielos.
Reshma Thomas serves on the Editorial Board of Shalom Tidings. She resides with her family in Kerala, India.
Se supon?a que iba a ser una buena fiesta de cumplea?os a la antigua. ?Para lo que no est?bamos preparados era para que Dios nos sorprendiera con su regalo! Los cumplea?os son algo muy importante en mi familia, no solo porque hay un delicioso pastel y una gran cantidad de regalos. Es porque podemos celebrar el d?a en que Dios bendijo al mundo con una nueva vida. Es el d?a que Dios eligi? para traer a esta persona ?nica a nuestras vidas. Siempre pens? que era algo que val?a la pena celebrar y quer?a transmitir ese valor a nuestros hijos. Era importante que nuestros hijos supieran que no solo eran amados por mi esposo y yo, sino m?s importante a?n, ?fueron planeados y amados por Dios! De vez en cuando, les regalamos a nuestros hijos una buena fiesta de cumplea?os a la antigua. Realiz?bamos el evento en nuestra casa, con decoraciones v?vidas, sombreros de fiesta, matracas, juegos, premios y regalos. Luego lo rematamos con helado, un pastel casero decorado y bolsas de regalos de despedida. Sus fiestas no eran necesariamente extravagantes, pero estaban bien pensadas y tardaron muchas semanas en organizarse. Si bien todas las fiestas que planeamos fueron divertidas y especiales, hubo una fiesta en particular que ninguno de mi familia olvidar? jam?s. ?Fue la fiesta en la que Dios nos sorprendi? con su propio regalo! Galas de cumplea?os Nuestro tercer hijo cumpli? 12 a?os a finales de mayo de 2002. Nuestros hijos se criaron en el norte de Massachusetts, por lo que cuando apareci? mayo, todos anhelaban estar al aire libre disfrutando del clima primaveral. Nuestro hijo era un chico atl?tico y con su contribuci?n decidimos organizar una fiesta tem?tica de baloncesto al aire libre. Todo en esa fiesta giraba en torno a ese tema, incluido un juego real de baloncesto que ser?a arbitrado por un par que jugaban al baloncesto, adultos que soplan silbatos. Se enviaron las invitaciones, se crearon los uniformes, se horne? el pastel con tem?tica de baloncesto, se prepar? la comida y se inflaron los globos. Aunque las decoraciones estaban listas, planeamos ponerlas en su lugar a la ma?ana siguiente antes de que llegara el maravilloso grupo de chicos animados. Habiendo orquestado varias de estas galas de cumplea?os en el pasado, la noche anterior a la celebraci?n, me sent? muy segura de que todo estaba en su lugar y listo para un d?a maravilloso, festivo y lleno de energ?a hasta que ... una peque?a forma de pensamiento se forma en mi mente y comenz? a avanzar lentamente hasta que el horror se convirti? en una inquietante pregunta dirigida directamente a mi esposo. "Cari?o, ?c?mo se supone que estar? el tiempo ma?ana?" La pregunta flotaba en el aire, como un mal olor. Ambos sab?amos que, si se pronosticaba algo que no fuera un sol maravilloso y brisas frescas, el resultado de la fiesta estar?a en juego. Estos eran los d?as de Internet m?s lento y todav?a confiamos en el Canal del Clima para nuestro pron?stico. Mi intensa mirada y mi respiraci?n de p?nico hicieron que buscara a tientas el control remoto del televisor. Su rostro se puso p?lido. Luego se volvi? lentamente hacia m?. Enunciando cuidadosamente cada palabra, anunci? que se pronosticaba lluvia constante para todo el d?a. ?Me quede sin aliento! Hab?a planeado cada detalle de esa fiesta y programado cada evento al minuto, ?pero me hab?a olvidado de tener en cuenta el impredecible clima primaveral de Nueva Inglaterra! ?Qu? iba a hacer yo? Palmas sudorosas Eran las 8 de la noche y no ten?a un plan B para ma?ana por la ma?ana. El interior de nuestra casa no estaba preparado para soportar a todos esos chicos en?rgicos. De repente, un pensamiento cruz? por mi mente. Podr?a tomar el tel?fono y llamar a todas las instalaciones posibles en el ?rea que podr?an tener un gimnasio bajo techo, explicar mi situaci?n y suplicar humildemente que usen su cancha de baloncesto por un par de horas. Sin embargo, la hora era tarde y signific? que nadie contest? el tel?fono o que los gimnasios ya estaban reservados para eventos de fin de semana. Llam? a todos los lugares que se me ocurrieron, con la excepci?n de un gimnasio. Este gimnasio pertenec?a a la escuela primaria local a la que hab?an asistido mis hijos. En varias ocasiones, la directora y yo ciertamente no nos hab?amos visto cara a cara y no acariciaba la idea de humillarme o endeudarme con ella. Sin embargo, estaba claro que no hab?a otras opciones. Era un pueblo peque?o, la mayor?a de la gente se conoc?a y, afortunadamente, ten?a su n?mero personal. Cuando son? su tel?fono, mi pulso se aceler?, mi garganta se apret? y verifiqu? que las mujeres pueden tener palmas sudorosas. Ella respondi?. Mientras le explicaba lo que quer?a y por qu?, hubo una pausa significativa al otro lado de la l?nea. Finalmente, dijo que verificar?a si el personal de conserjer?a pod?a dejarme entrar, pero que no lo sabr?a hasta despu?s de las 9 de la ma?ana del d?a siguiente. Mi mente se aceler?. Me sent? incapaz de relajarme sin saber, en ese mismo momento, que se hab?a orquestado un Plan B exitoso. La fiesta estaba programada de 11 a. M. A 2 p. M., Por lo que no hab?a mucho tiempo para alertar a los asistentes de un cambio de plan si no llamaba hasta pasadas las 9 a. M. Sin embargo, su tono me advirti? que ten?a que ser cautelosa en esta cuesti?n urgente si quer?a atraerla con ?xito. Repetida y humildemente, le agradec? antes de colgar el tel?fono. Volvimos a verificar el pron?stico del tiempo en numerosas ocasiones esa noche con la esperanza de que el impredecible clima de Nueva Inglaterra avanzara en nuestra direcci?n, pero no hab?a se?ales de esperanza ... hasta que ... otro pensamiento m?s positivo apareci? en mi cabeza. ?Quiz?s este sea un momento muy bueno para orar. Despu?s de todo, ?no estaba Dios a cargo del pron?stico? " Oh, or? y or? y or?. La fiesta solo durar?a de 11 am a 2 pm, as? que le supliqu? desesperadamente a Dios por un descanso bajo la lluvia durante esas 3 horas. La ma?ana siguiente comenz? con lloviznas y cielos nublados. Tuve 3 horas m?s de inquietud que esperar antes de recibir noticias de la directora de la escuela. Mis otras opciones se hab?an agotado, as? que segu? orando desalentada, no con fe, sino con desesperaci?n. ?Por favor, Se?or?, le rogu?. "No dejes que llueva entre las 11 a. M. Y las 2 p. M.". La adrenalina fue lo ?nico que contuvo el torrente de l?grimas detr?s de mis ojos. El tel?fono permaneci? en silencio mientras el reloj marcaba firmemente las 9 a. M. Le pregunt? a mi esposo: "?La llamo o espero un poco m?s?" Antes de que pudiera responder, el timbre de bienvenida del tel?fono reson? en la quietud mientras contuvimos la respiraci?n con anticipaci?n. Mi voz temblaba mientras trataba de contestar el tel?fono con calma, estoy segura de que tropec? con cada s?laba al saludarla. Sin mucho pre?mbulo, me dijo que pod?amos usar el gimnasio para la fiesta, pero que deb?amos limpiarlo como si no hubi?ramos estado all?. Quer?a agradecerle profusamente, pero interrumpi? la conversaci?n y de repente me dijo que estuviera en el gimnasio de la escuela alrededor de las 11:15 am, donde encontrar?amos las puertas abiertas. Un regalo sorpresa Mis ruedas mentales comenzaron a girar, porque ahora hab?a un Plan B s?lido para orquestar. Aunque todav?a esperaba y rezaba para que la lluvia constante se detuviera durante esas 3 horas, ten?amos que seguir adelante con el plan alternativo para el d?a que ten?amos por delante. Parec?a que solo hab?an pasado unos momentos antes de que llegara el momento de que aparecieran los chicos. Est?bamos tan preparados como pod?amos dadas las circunstancias. Diez minutos antes de que llegara el primer autom?vil, mir? por la ventana y no pod?a creer lo que ve?a. Llam? a mi esposo y le indiqu? que mirara y confirmara lo que hab?a visto. Nos quedamos all? juntos y sin palabras contemplamos la vista que ten?amos frente a nosotros. Dios hab?a respondido a mis oraciones. Hab?a dejado de llover, tal como le ped? y justo a tiempo. Sin embargo, sucedi? algo extraordinariamente extra?o que nunca podr?amos haber anticipado. Aunque hab?a dejado de llover, de manera impredecible, ?hab?a comenzado a Nevar! Estoy seguro de que escuch? a Dios re?r y re?r. Nos quedamos all? con asombro y asombro moment?neos. Nunca hab?amos visto nevar a fines de mayo en todos los a?os que hab?amos vivido en Massachusetts. Nos re?mos de la vista, pero no pudimos demorarnos en su significado mientras los chicos comenzaban a llegar para la fiesta. Sorprendentemente, la directora se reuni? con nosotros en el gimnasio y me dijo que trabajar?a en su oficina durante un par de horas, hasta que terminara el juego. Todos se divirtieron mucho y luego nos ayudaron a limpiar el gimnasio y se ve?a incluso mucho mejor de lo que lo hab?amos encontrado. Agradecimos a la directora y trajimos a todos a nuestra casa para el pastel y regalos. Antes de que nos di?ramos cuenta, llegaron las 2 de la tarde y los padres de los ni?os comenzaron a subir por el camino nevado para recoger a sus hijos. Sin embargo, Dios no hab?a terminado con Su broma y estaba a punto de presentar Su gran final. Dej? en claro que hab?a escuchado mis oraciones porque exactamente a las 2:10 pm, la nieve imprevista se convirti? en una lluvia constante. Las l?grimas que hab?a reprimido antes me inundaron los ojos. ?Dios hab?a estado asistiendo a nuestra fiesta? ?Hab?a demostrado que respondi? a mis oraciones al no permitir que lloviera entre las 11:00 am y las 2 pm? ?Hab?a sido Dios el orquestador del Plan B, no yo? ?Fue Dios quien nos proporcion? un lugar para tener una gran fiesta mientras me daba una lecci?n de humildad? ?Dios tiene sentido del humor? La respuesta a todas esas preguntas y m?s fueron S?, S?, S?, ???S? rotundamente S?!!! Dios ense?a lecciones en capas a veces. Cuando miro hacia atr?s, se cometieron muchos errores al planificar esa fiesta. Sin embargo, Dios us? mis debilidades para realinear gentil, pero con humor mi pensamiento y conducta. Todo lo puedo en aquel que me fortalece. (Filipenses 4:13 *) Inicialmente, casi todo lo relacionado con ese d?a parec?a haberse logrado gracias a mi propia fuerza y orgullo. Ni siquiera pens? en invitar a Dios a esa fiesta o al proceso de planificaci?n. Qu? verg?enza sent? cuando reflexion? sobre el papel que tuvo mi Creador al traer a nuestro hijo a nuestras vidas. Deber?a haber sido el primer invitado y result? ser, con mucho, el invitado m?s bienvenido. Dios respondi? a mis oraciones, no exactamente de la manera que me imaginaba, sino de una manera clara, sin dejar ninguna duda de que ten?a la intenci?n de ense?arme algo. Dios me ense?? que siempre est? conmigo, escuchando, proporcionando y deseando ser parte de las vidas que cre?. Me otorg? gracias de humildad, perd?n y gratitud en respuesta a mi oraci?n. Esa fiesta result? ser muy divertida y memorable para todos. Despu?s de todo lo dicho y hecho, no llovi? entre las 11:00 am y las 2:00 pm, tal como ped? en oraci?n ... En cambio, Dios trajo Su propio presente: ???NIEVE!!! Lo voy a decir de nuevo ... ... ?Dios tiene un sentido del humor!
By: Teresa Ann Weider
More?Afligido por la p?rdida de un ser querido? Aqu? est? un relato sincero de una madre en c?mo encontr? la esperanza incluso en el valle m?s oscuro. Fuimos bendecidos con dos hijos. David el mayor ten?a el pelo rubio dorado. Nuestro hijo menor, Chris, ten?a el pelo oscuro.? El cabello rubio de David se aclaraba a?n m?s durante los meses de verano por estar bajo al sol. Nuestros hijos eran la alegr?a de nuestras vidas. Cuando David ten?a diecisiete a?os, la vida nos dio un golpe devastador. ?l y un amigo perdieron la vida en un catastr?fico accidente automovil?stico. Nuestros corazones se destrozaron en un mill?n de pedazos. Estuvimos en shock durante semanas. De repente, nuestra familia de cuatro miembros se redujo a tres, ya que un miembro de la familia fue violentamente arrancado de entre nosotros. Mi marido y yo y nuestro hijo de 15 a?os, Chris, nos aferramos unos a otros, a nuestros amigos y a nuestra fe. Incluso vivir un d?a a la vez fue demasiado, tuve que vivir minuto a minuto y hora a hora. Pens? que el dolor nunca nos dejar?a. Visitar la tumba de David proporcion? cierto alivio de la profunda sensaci?n de p?rdida. Visitaba su tumba al menos una vez a la semana. El cementerio de nuestra peque?a ciudad est? muy bien mantenido. El c?sped y los ?rboles adorables realzan su tranquilidad. El camino hacia el cementerio sigue un camino circular. Puedes ver a cualquiera saliendo o entrando desde cualquier punto de vista. Un d?a, cuando me sent? en el c?sped al lado de la tumba de mi hijo, las l?grimas comenzaron a fluir por mi cara. Estaba muy preocupada por su hermano, Chris, que estaba pasando por un momento muy dif?cil al enfrentar la p?rdida de su ?nico hermano. Despu?s de derramar mi coraz?n, me limpi? las l?grimas y mir? alrededor del cementerio. Un ni?o con el pelo muy rubio andaba en bicicleta por el cementerio. Mont? su bicicleta tan suavemente y sin esfuerzo que me cautiv?. ?Por qu? un ni?o podr?a andar en bicicleta en un cementerio? Por un instante, mir? hacia abajo en la tumba de mi hijo, luego mir? hacia atr?s, pero el ni?o rubio en la bicicleta hab?a desaparecido ante mis ojos. Segu? busc?ndolo, pero se hab?a ido. Sent?, desde lo m?s profundo de mi alma, que era mi hijo, David. La camiseta blanca que llevaba el ni?o era id?ntica a la que David hab?a usado todo el tiempo.? Sent? como si David me hubiera visitado ese d?a en el cementerio, para consolarme y hacerme saber que est? en paz. Hasta el d?a de hoy, no puedo explicar el encuentro, pero el recuerdo est? grabado en mi coraz?n para siempre por el Esp?ritu Santo. Creo que Dios concedi? este encuentro celestial para asegurarme que no estoy sola y afligida. Jes?s llora conmigo y el Esp?ritu Santo me limpia mis l?grimas, un d?a a la vez. "Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza;? nuestra ayuda en momentos de angustia.? Salmo 46:1. Despu?s de este misterioso encuentro, mi pesada carga se volvi? m?s ligera. Aunque han pasado muchos a?os desde que nuestro David muri?, el dolor de perder a nuestro hijo persiste en nuestros corazones. La pena no tiene l?mites de tiempo. Disminuye con el tiempo, pero las madres y los padres lloran para siempre. Encuentro consuelo en la esperanza de que alg?n d?a podamos ver a nuestro precioso hijo. Cuando la tragedia y la muerte golpean a la familia, todo el mundo puede sentirse abrumado por el dolor. Procesar la p?rdida es un desaf?o, nos sumerge en valles profundos y oscuros; pero el amor de Dios y su incre?ble gracia pueden volver a infundir rayos de luz y esperanza en nuestras vidas. ?Aunque las monta?as cambien de lugar y los cerros se vengan abajo, mi amor por ti no cambiar? ni se vendr? abajo mi alianza de paz,?, dice el Se?or, que tiene compasi?n por ti.? Isa?as 54:10
By: Connie Beckman
MorePuede que te sientas perdido y solo. ?An?mate, porque Dios sabe exactamente d?nde est?s! Sola en la ducha, pod?a gritar sin ser escuchada. El agua ca?a sobre mi cabeza mientras que la angustia romp?a mi coraz?n. Mi mente imaginaba lo peor, un peque?o ata?d y una p?rdida demasiado grande para soportar. Mi coraz?n dol?a, como si estuviera siendo atornillado. Era m?s que un dolor f?sico, pero me sent?a torturada con un sentimiento opresivo, similar a un ahogo. Este sentimiento invad?a mi ser. Nada pod?a aliviar el dolor y nadie pod?a consolarme. El sufrimiento es parte de la condici?n humana, es inevitable. Una cruz particular ha sido creada para que cada uno de nosotros la cargue, pero yo no quer?a cargar ?sta. Me quejaba con desesperaci?n bajo su peso. ?Por favor, Dios, dame una cruz distinta, no ?sta. No puedo cargar ?sta. Tomar? cualquier dolor, cualquier enfermedad, cualquier cosa, pero no esto, no a mi hijo. Esta cruz es demasiado grande. No puedo, por favor,? Rogu?. Las n?useas me sobrecogieron. Vomit? y luego ca? al piso de la ducha, sollozando. Mi ?no? fue in?til. Rendirme era el ?nico camino a seguir. Exhausta, or?, ?Si no me cambias ?sta cruz, Dios, por favor dame la fuerza para cargarla? (la imagen de un peque?o ata?d pas? por mi mente de nuevo)? sin importar d?nde me lleve. Ay?dame. No puedo hacer esto sin Ti.? Mi dulce y peque?o hijo hab?a sido admitido al hospital en estado de gravedad. Por ocho a?os estuve junto a ?l en su cama de hospital. Su esp?ritu no hab?a sido amedrentado por su enfermedad pero ya no era el mismo. Moretones morados y rosas coloreaban sus mejillas, pasaban por el puente de su nariz y sobre sus brazos y piernas. La medicina que le daba un respiro hac?a que su cara y cuerpo se hincharan. Cuando ?l se dorm?a, que era muy poco, yo sollozaba hasta dormirme. Mis oraciones, mis esfuerzos para distraerlo, y el mecer su fr?gil cuerpo eran las ?nicas contribuciones que pod?a hacer en su batalla para sobrevivir. Le le?a y dibujaba caricaturas en una libreta de dibujo que le hab?an regalado antes de ser hospitalizado. Era terap?utico para ambos. A pesar de que nunca hab?a dibujado antes, en mis esfuerzos para darle un poco de alegr?a, descubr? que pod?a dibujar con facilidad. Finalmente, mi hijo fue dado de alta del hospital con un plan de tratamiento, esperanza y oraciones para que alcanzara la remisi?n. Nuestra nueva normalidad se estableci?. Mi mam? sugiri? que yo explorara mi nueva capacidad de dibujo. Tomamos una clase de arte juntas en el estudio de bellas artes local. La maestra de arte nos pidi? que llev?ramos una foto que nos conmoviera. Yo eleg? una tarjeta de Navidad que mostraba a Nuestra Madre Sant?sima sosteniendo al Ni?o Jes?s. La profesora de arte pens? que como me faltaba experiencia y entrenamiento, deber?a dibujar algo m?s simple, como una flor. Me gir? en mi banco para mirarla, declarando ?Mi hijo deber?a est? muerto, pero est? vivo. Jes?s y la Virgen Sant?sima son todo lo que me interesa. Ellos son los que me mueven.? Abri? sus ojos grandemente. ?Oh, no ten?a idea sobre su hijo. Lo siento mucho. S?lo tenga cuidado con sus valores.? Estaba confundida. ??Qu? tienen que ver mi moral con mi dibujo?? Pregunt?. ?Me refiero a los valores de color claro y oscuro.? Me contest? gentilmente. ?Oh, est? bien? dije, un poco avergonzada. Retorn? a mi caballete, cerr? mis ojos y or?. ?Ven Esp?ritu Santo, ay?dame a dibujar una pintura que ayude a otros a amar y a necesitar a Jes?s y a Mar?a como yo lo hago en estos momentos.? Mientras dibujaba, me apoy? en la fortaleza, amor y sabidur?a del Cielo para que me guiaran. Mi deseo encontr? su expresi?n en el arte. Cada nueva obra de arte era una oraci?n y un don de Dios. Una ma?ana, mientras dejaba la Iglesia luego de la misa, un sacerdote visitante se me acerc?, diciendo ?Cuando estaba en casa de tu hermana, vi la pintura que hiciste de Cristo y el ?ngel en el Huerto de Getseman? durante La Agon?a. Me conmovi? profundamente. Tu hermana me cont? sobre tu hijo y c?mo descubriste inesperadamente tu habilidad para dibujar en medio de tu angustia. Tu arte de veras es una bendici?n que naci? del sufrimiento, es un don.? ?Gracias?, repliqu?, ?Lo es. Cuando miro atr?s veo que este don art?stico era un presagio.? ??Por qu?? ?A qu? te refieres?? Pregunt?. ?Dibujar me ha ense?ado a ver todo de forma distinta. Descubr? que el contraste de claro y oscuro en una pintura crea profundidad, riqueza y belleza. Sin la claridad, la oscuridad en una pintura es un abismo vac?o. La oscuridad del sufrimiento es como la oscuridad de una pintura. Sin la luz de Cristo, el sufrimiento amenaza con sumergirme en la profundidad de la desesperaci?n. Cuando finalmente entregu? mi dolor y mis circunstancias a Jes?s, ca? sobre sus brazos amorosos y me acog? a Su plan para mi vida. Entonces Cristo, el Artista Principal, us? la oscuridad de mi sufrimiento para enternecer mi coraz?n y hacer espacio para que la fe, la compasi?n, la esperanza y el amor crecieran dentro de m?. La luz de Cristo ilumin? la oscuridad y nos trajo bendiciones inexplicables a trav?s de los sufrimientos de mi hijo, mi matrimonio y nuestra familia.? ?Ahora entiendo. Verdaderamente es cierto. El arte imita la vida y el sufrimiento unido a Cristo trae grandes bendiciones. Gloria a Dios.? Exclam? el sacerdote. Y yo contest? ?Am?n.?
By: Rosanne Pappas
More?Tu quebrantamiento puede traer bendiciones? Recientemente mi marido y yo tuvimos una cita en la escuela para evaluar la falta de atenci?n y los problemas de rendimiento de nuestro hijo Asher de 6 a?os. La evaluaci?n dur? m?s de dos horas e incluy? sesiones de consejer?a separadas y sesiones de preguntas y respuestas para mi marido y para mi. Necesit?bamos mucho la evaluaci?n para ayudarnos a entender los problemas de Asher y ayudarlo a mejorar y rendir bien en sus actividades. Me sent? en la sala de evaluaci?n con mi hija en mi regazo mientras mi hijo jugaba en una habitaci?n llena de juguetes y rompecabezas. La evaluadora trajo cuestionarios y comenz? a hacerme preguntas. Me pregunt? sobre la historia familiar, las complicaciones del embarazo, los medicamentos, los desaf?os en el hogar, el desempe?o de Asher en el hogar y la escuela, las dificultades que enfrenta, el apoyo familiar, etc. Registr? todas mis respuestas. Despu?s de completar los cuestionarios, y tal vez echar un vistazo a la profundidad de mi estado emocional, la consejera dijo que no pod?a evitar hacerme una pregunta muy personal ? ??C?mo est?s afrontando emocionalmente todos estos desaf?os? ?Qu? es lo que te da fuerza?? Le dije que tengo fe en Dios y creo que ?l me da fuerzas para enfrentarme cada d?a. Yo me preguntaba cu?nto sentido ten?a ese secreto de mi fuerza. Todo lo que ella sab?a de m? era que yo era un completo desastre, sosteniendo a una hija de cuatro a?os en mi regazo que est? casi en un estado vegetativo, otro ni?o luchando por encajar en un mundo que no funciona como ?l lo hace, y yo, una madre claramente desgastada sentada en la sala de evaluaci?n con la esperanza de que rastreen la singularidad de mi hijo, no s?lo sus defectos, y me den algunos consejos pr?cticos para llevarme a casa. Pero, para mi sorpresa, la consejera asinti? con la cabeza con una sonrisa y con ojos llenos de l?grimas estuvo de acuerdo conmigo sobre lo que yo dec?a que era la fuente de mi fuerza. Pens? que mi complicada vida me descalificar?a de compartir mi fe en Jes?s. Pero he descubierto que compartir mi fe a trav?s de mi quebrantamiento revela el poder de Cristo en mi vida. Como bien dice San Pablo, Su poder se perfecciona en nuestra debilidad (2 Cor 12,8). Por lo general, queremos glorificar a Dios a trav?s de nuestras fuerzas y triunfos, y queremos esperar a que las cosas funcionen sin problemas en nuestras vidas para dar testimonio. Pero Dios tambi?n quiere usar nuestro quebrantamiento para su gloria. ?l quiere que compartamos nuestra fe justo en medio de nuestras pruebas. En su libro ?La Vida Orientada al Prop?sito? Rick Warren comparte palabras que me dan gran consuelo: ?Tus debilidades no son un accidente. Dios las permiti? deliberadamente en tu vida con el prop?sito de demostrar Su poder a trav?s de ti. Otras personas encontrar?n sanaci?n en tus heridas. Tus mejores mensajes de vida y tu ministerio m?s eficaz saldr?n de tus heridas m?s profundas". Si te encuentras en medio del dolor y en medio de la oscuridad, no desperdicies esas experiencias. Utilizalas para glorificar a Dios. No esperes a que todo mejore para que puedas decir, ?Vean c?mo lo super?! Considera dejar que Dios ministre a otros a trav?s de tu caos. Deja que su fuerza se manifieste a trav?s de tu quebrantamiento mientras te apoyas en ?l para recibir fuerzas y valor. Lo que sientes que te descalifica de compartir tu fe puede ser lo que m?s claramente proclama tu fe y da testimonio del amor de Dios. Espero que mi experiencia te motive hoy.
By: Elizabeth Livingston
More?Es usted un padre preocupado por su hijo? ?Has estado orando por tu c?nyuge durante mucho tiempo? Entonces aqu? hay alguien que necesitas conocer. Ancla de la esperanza Me presentaron a Santa M?nica hace unos a?os. Cuando descubr? que hab?a orado por la conversi?n de su hijo Agust?n durante muchos a?os y tambi?n por la conversi?n de su marido pagano, sab?a que ten?a que averiguar m?s sobre este Santa del tercer siglo. He estado orando por la conversi?n de mi familia durante varios a?os. Santa M?nica me ha dado la esperanza de preservar mis oraciones por mis seres queridos. Santa M?nica naci? alrededor del a?o 331 en Tagaste, ?frica del Norte, de una familia cristiana que la cri? en la fe. Su matrimonio con Patricio, un funcionario pagano romano, no fue feliz, pero fue pac?fico y estable debido principalmente a la paciencia y prudencia de M?nica. M?nica y Patricio fueron bendecidos con tres hijos. Agust?n era el mayor, Navigius era el segundo hijo, y luego lleg? una hija llamada Perpetua. Patricio estaba muy molesto con la donaci?n caritativa de su esposa y sus h?bitos de oraci?n, pero se dijo que a pesar de su temperamento siempre la percib?a con reverencia genuina. M?nica estaba muy entristecida porque su marido no le permit?a bautizar a sus hijos. Pero cuando Agust?n cay? gravemente enfermo, le rog? a su marido que le permitiera ser bautizado y Patricio cedi?. Pero cuando Agust?n se recuper? antes del bautismo, Patricio retir? su consentimiento. No puedo imaginar su angustia y dolor al no poder criar a sus hijos en la fe que tanto amaba. Pero a?n as? perseveraba en su fe. Bondad Recompensada M?nica tambi?n persever? en su matrimonio, soportando los arrebatos violentos de su marido con la mayor paciencia. Las otras esposas y madres en su ciudad natal que tambi?n sufrieron los violentos arrebatos de sus maridos admiraban su paciencia y la respetaban profundamente. Con sus palabras y su ejemplo, M?nica les mostr? c?mo amar a sus maridos. Y a pesar de las dificultades de su matrimonio, M?nica continu? orando por la conversi?n de su esposo. La fe de M?nica fue finalmente recompensada. Un a?o antes de su muerte, Patricio acept? la fe cristiana de su esposa. Esta oraci?n contestada lleg? cuando Agust?n ten?a 17 a?os. Es de esperar que la conversi?n de su padre hubiera impactado a Agust?n. Pero parece que tuvo el efecto contrario: Agust?n continu? sus caminos paganos y cay? en grave pecado. M?nica continu? orando constantemente rogando la misericordia de Dios por su hijo. Mientras Agust?n continu? su estilo de vida de libertinaje y ambiciones mundanas, M?nica luch? con Dios por el alma de su hijo. La misi?n de su vida parec?a ser ver a su hijo y a su marido en el cielo. Mientras ella era una mujer de profunda oraci?n y acci?n, Agust?n vio a su madre como dominante, controlando y fijada en conseguir que se convirtiera. Pero, ?cu?ntas madres cat?licas hoy tambi?n estar?an dispuestas a hacer todo lo necesario para transmitirle a sus hijos la fe que tanto aman? ?Cu?ntas veces, me pregunto, le entreg? entre l?grimas a Dios su hijo que tanto amaba y rog? por su misericordia? Un viaje tedioso En un punto, M?nica decidi? seguir a su hijo descarriado a Mil?n, aunque era demasiada pobre para hacer el viaje. Lista para hacer cualquier sacrificio necesario para apartar a su hijo de su vida pecaminosa, M?nica vendi? algunas de sus preciadas posesiones para recaudar el dinero necesario para el tedioso viaje en barco a Mil?n, persigui?ndolo como un perro sabueso. Fue durante este viaje que M?nica conoci? a Ambrosio, el obispo de Mil?n que finalmente traer?a a Agust?n a la fe. Despu?s de seis meses de instrucciones, Agust?n fue bautizado por San Ambrosio en la Iglesia de San Juan Bautista de Mil?n. M?nica debe haber estado encantada y alabando a Dios por esta misericordia sobre su hijo. Antes de la conversi?n de San Agust?n, M?nica hab?a buscado el consejo de un obispo an?nimo en cuanto a su hijo obstinado. El Obispo la consol? diciendo: "El hijo de esas l?grimas nunca perecer??. M?nica vivi? tres a?os m?s despu?s de la conversi?n de Agust?n. Su misi?n aqu? en la tierra estaba se hab?a cumplido. Dios la hab?a llamado a orar y ofrecer su sufrimiento por la conversi?n de su hijo y su esposo. En el a?o 387, cuando ten?a 56 a?os, Dios llam? a M?nica a su recompensa celestial. Agust?n ten?a 33 a?os cuando su madre muri?. Estoy seguro de que desde el reino celestial continu? orando por su hijo y alab? a Dios incesantemente por verlo convertirse en el Obispo de Hipona y finalmente declarado Doctor de la Iglesia. Lev?ntate y brilla En la autobiograf?a de San Agust?n, "Confesiones", ?l escribe acerca de su madre con profunda devoci?n y reverencia. Cuando ella muri?, ?l se entristeci? profundamente y escribi? de ella: "Ella ya estaba segura con respecto a mi miserable condici?n hasta este punto, que mientras ella constantemente lloraba por m? a tu vista como por un hombre muerto, era porque yo aunque muerto a?n pod?a ser resucitado; ella me ofreci? a Ti en el vier de su meditaci?n, rog?ndote que le dijeras al hijo de esta viuda, 'Joven, lev?ntate' para que volviera a vivir y empezara a hablar para que puedas devolverlo a su madre". M?nica le dijo una vez a Agust?n que estaba segura de que lo ver?a convertirse en un cristiano fiel antes de partir de esta vida. Busquemos una fe tan confiada. Recordemos que el llamado a la maternidad/paternidad es un llamado a dar a luz a los santos, un llamado a transformarlos y hacer santos. ?El verdadero prop?sito de ser padres en la tierra es aumentar el n?mero de santos en el cielo!
By: Connie Beckman
MoreA?os de Dolor de Coraz?n Cuando mi esposa y yo nos casamos, est?bamos ansiosos por comenzar a formar una familia, pero mes tras mes, est?bamos afligidos al ver que Johanna no quedaba embarazada. Despu?s de un a?o, visitamos a un m?dico que orden? algunos ex?menes m?dicos. Johanna tuvo un chequeo y confirm? que ten?a problemas m?dicos que har?an muy dif?cil que quedara embarazada. Tambi?n me diagnosticaron subfertilidad. Aunque vivimos en Darwin, Australia, cruzamos el continente al menos una o dos veces al a?o para visitar a mi oftalm?logo en Melbourne. Ya que su cl?nica estaba justo al otro lado de la calle de la Catedral de San Patricio, siempre ?bamos all? a orar. Cuando nos arrodillamos delante de una estatua de nuestra Santisima Madre, oramos para que se hiciera la voluntad de Dios, pero oramos con la esperanza de que su voluntad fuera que tuvi?ramos un hijo. Despu?s de muchos a?os de intentar diferentes tratamientos, Johanna finalmente qued? embarazada de Gabriela. Nos alegramos y le dimos gracias al Se?or por responder a nuestras oraciones despu?s de ocho a?os de dolor de coraz?n. En nuestra pr?xima visita a Melbourne, encendimos una vela delante de la estatua de nuestra Santisima Madre y oramos con agradecimiento sincero por su intercesi?n. Cuando Gabriela naci? en perfecta salud, nos alegramos de las bendiciones generosas de Dios. Luego, a los cuatro meses, nos sorprendi? cuando tuvo una convulsi?n durante una clase de nataci?n. Aunque los m?dicos al principio pensaron que era solo una convulsi?n febril, Gabriela sigui? teniendo convulsiones siempre que ten?a el m?s m?nimo resfriado. Finalmente, se le diagnostic? el s?ndrome de Dravet, un tipo de epilepsia con convulsiones que son dif?ciles de controlar. Deber?amos habernos sentido destrozados cuando recibimos el diagn?stico, porque la posibilidad de recibir una lesi?n cerebral grave era bastante alta, pero sent?amos que la mano de Dios nunca estaba lejos de nosotros incluso en este momento. Cuando creci?, empez? a correr, bailar, cantar y jugar, acurruc?n?ndonos para decir, "Te quiero." En mis o?dos a?n resuena su risa cuando me dijo "pap? eres gracioso". Bebe Milagrosa Esper?bamos que Gabriela no fuera una hija ?nica, pero no hab?amos podido concebir de forma natural. As? que volvimos al m?dico para buscar el mismo tratamiento de fertilidad que nos ayud? a concebir a Gabriela. Para nuestra sorpresa, descubrimos que Dios ya nos hab?a bendecido. ?no tuvimos que empezar el tratamiento ya que Johanna ya estaba embarazada de Sof?a! Llamamos a Sof?a nuestra 'beb? milagrosa'. En medio de nuestras pruebas, nos sentimos tan bendecidos al haberla concebido sin ninguna intervenci?n. Despu?s de leer la hermosa explicaci?n del Papa Juan Pablo II sobre los prop?sitos unitivos y procreativos del matrimonio en su Teolog?a del Cuerpo, hab?amos tomado en serio nuestros votos matrimoniales y estado abiertos a la vida que Dios deseaba para nuestro matrimonio. Sin embargo, Gabriela y Sof?a fueron las ?nicas hijas que Dios nos dio. Como Gabriela segu?a rebotando de sus convulsiones, ten?amos esperanza. Pero cuando ten?a 3 a?os, mientras est?bamos todav?a en medio de la emoci?n y el duro trabajo de apreciar a nuestra nueva beb?, Gabriela fue diagnosticada con gastroenteritis. Est?bamos acostumbrados a que sufriera convulsiones cada vez que se enfermaba, pero esta vez las convulsiones continuaron durante cuatro d?as. Cuando fue puesta en un coma inducido y llevada a cuidados intensivos, no est?bamos seguros de si lo lograr?a. Est?bamos en shock, pero el amor de Dios nos sostuvo a trav?s de las largas horas en el hospital y la tristeza al ver a nuestra brillante y hermosa ni?a deterior?ndose. Vimos cada momento, cada d?a como una bendici?n. Si solo pudi?ramos tenerla con nosotros por otro a?o o dos, entonces este momento ser?a lo suficientemente bueno y la rodear?amos con nuestro amor. Apoyada por la oraci?n, sorprendi? a sus m?dicos por sus ganas de sobrevivir, pero las convulsiones recurrentes le hab?an causado una lesi?n cerebral grave que eliminar?a su capacidad para caminar, hablar o comer, as? que tuvo que pasar 3 meses en el hospital. Alti-Bajos El siguiente desaf?o fue llevarla a casa en silla de ruedas, totalmente dependiente de nosotros para todo, mientras tambi?n ten?amos que cuidar a la beb?. Gabriela lloraba todo el tiempo, d?a y noche, pero cuando recib?a medicamento para aliviar su llanto constante, dorm?a todo el tiempo. No est?bamos seguros de qu? hacer con la ni?a que estaba llorando o durmiendo todo el tiempo. Es dif?cil ver a una ni?a inocente sufriendo tanto cuando no le hab?a hecho nada malo a nadie. ?C?mo era posible? ?por qu? ella? ?y por qu? nosotros? Est?bamos en un altibajo emocional, vi?ndola tan mal y sin poder ayudarla. As? que, la encomendamos a Dios que respondi? a nuestras oraciones con amor. Lo sentimos diciendo: "Yo soy tu Padre. Yo soy el Se?or que gu?a tu vida". Aunque estaba fuera de nuestras manos, ?l nos dio la fuerza para caminar esta jornada con ella. Nos sentimos seguros de que si Dios quer?a esto para nosotros, ?l permanecer?a y luchar?a junto a nosotros. Era dif?cil, pero tener a esta ni?a con una discapacidad nos permiti? confiar unos en otros y cambiar nuestro enfoque de nuestros propios problemas y debilidades, as? que podr?amos poner toda nuestra energ?a en esta ni?a que nos necesita tanto. Nunca podr?amos haber hecho esto sin el apoyo de nuestra comunidad. Cuando nos mudamos a Brisbane para tener acceso a las terapias que han ayudado a Gabriela, fuimos apoyados por nuestra comunidad Neo-Catecumenal. Su ayuda y el apoyo con la recaudaci?n de fondos de la comunidad cat?lica en general fueron cr?ticos para los desaf?os que nos esperaban. Gabriela tiene un depende en otras personas para poder completar tareas y no puede ser dejada sola. No puede cepillarse el pelo o los dientes, alimentarse o ir al ba?o. No habla y no puede caminar. Johanna y yo estamos agradecidos por haber obtenido ayuda para sus cuidados y terapias a trav?s del Plan Nacional de Seguro de discapacidad (NDIS). Adem?s de las terapias, Gabriela necesitaba operaciones para realinear sus caderas. Cuando ten?a siete a?os, la insuficiencia card?aca despu?s de una operaci?n la dej? luchando por su vida otra vez. Los m?dicos nos dijeron que llev?ramos a nuestra familia para despedirse de ella. Sentimos dolor en el coraz?n. Una vez m?s, no est?bamos listos para abandonar a nuestra hija anhelada. Ped? la intercesi?n de San Juan Pablo II, Santa Mar?a de la Cruz (MacKillop) y Nuestra Se?ora. Fue un momento de intensa e incesante oraci?n, pidiendo la voluntad de Dios, pero tambi?n orando por un milagro. Por su gracia, Dios nos hab?a enviado mensajeros en forma de nuestros hermanos y hermanas en nuestra comunidad neo-catec?mena. Era como Isa?as 50:4 "El Se?or Dios me ha dado lengua de disc?pulo, para que Yo sepa sostener con una palabra al fatigado?. Nuestros hermanos y hermanas en Cristo oraron con nosotros la Liturgia de las horas y el Rosario. Cuando la encomendamos a Dios, tambi?n rezamos con confianza y esperanza. Nos hab?an dicho al comienzo de ese d?a que la vida de Gabriela era "hora por hora". La oraci?n vespertina de esa noche estuvo acompa?ada conmovedoramente por la breve lectura de Job 1:21 "el Se?or da y el Se?or quita". Me llam? la atenci?n el significado de esas palabras en ese momento. Le pedimos a Dios que tuviera misericordia de nosotros y que preparara nuestros corazones. Nuestro sacerdote se uni? a nosotros en el hospital para ungirla y orar con nosotros junto a su cama. Nos aconsej? que oraramos, cada hora, una palabra que los israelitas hab?an orado en el desierto?"Dayenu". Esta palabra, vinculada con la Pascua y la Historia de la Salvaci?n, dice "Dios, debes ser alabado por todo lo que hagas... si solo nos hubieras sacado de Egipto, habr?a sido lo suficientemente bueno... si solo nos hubieras tra?do a trav?s del mar, habr?a sido lo suficientemente bueno". Esta fue una palabra poderosa para nosotros en ese momento m?s dif?cil de nuestras vidas. Alrededor de las 3 de la ma?ana, de repente comenz? a mejorar y continu? su recuperaci?n hasta que estuvo lo suficientemente bien para salir del hospital. Creo que fue un milagro que Gabriela sobreviviera. Ninguno de los m?dicos de la unidad de cuidados intensivos esperaba que sobreviviera. Cosas favoritas A pesar de sus discapacidades, a Gabriela le encanta la vida. Ella se deleita en unirse a sus amigos en una Escuela Especial con un gran sentido de comunidad, donde disfruta de actividades como la pintura y el interruptor - ella levanta su mano derecha para pulsar un interruptor y cambiar las p?ginas en un libro digital en el iPad. Ella se comunica con un parpadeo y un ligero movimiento de la cabeza para decir ?si? y desviando la mirada para un 'no'. Las preguntas especialmente estructuradas ayudan a este proceso. Gabriela se deleita con su hermana, primos y amigos. Sus cosas favoritas incluyen m?sica, pel?culas, obras musicales, luces brillantes, colores y comida. Puede comer sopas espesas, helados, salsas y chocolate. Le gusta mucho salir al sol y visitar el jard?n de hierbas en los Jardines Bot?nicos donde puede oler diferentes plantas olorosas. A Gabriela le encanta bailar y ha sido parte de Superstars, un grupo de danza, por m?s de seis a?os. La ayudan a participar moviendo sus brazos y movi?ndola. Las otras chicas bailan a su alrededor para incluirla en las rutinas de baile. Un Gigante de Oraci?n Gabriela sabe que Dios la ama y la ayuda con los muchas cruces y dificultades que enfrenta. Uno de los momentos m?s destacados de su semana es ir a la Misa. Ella adora recibir la Santa Comuni?n y participar en la m?sica en la liturgia infantil y en nuestra oraci?n en casa, con su hermana ayud?ndole a tocar instrumentos de percusi?n, como los tambores o el xil?fono. La oraci?n es una parte importante de la vida de Gabriela. Tiene una foto del Papa San Juan Pablo II junto a su cama, junto a iconos y una colorida cruz tradicional de El Salvador. Gabriela conoce muchas oraciones, como el Padre Nuestro y el Shema (Deuteronomio 6:4-10) que recitamos con ella antes de que ella duerma y cuando se despierta. A pesar de que no habla, sus ojos se iluminan con el reconocimiento. Si una familia est? luchando con la discapacidad, a?n as? pueden alabar a Dios, y seguir caminando hacia ?l. Debido a todo lo que hemos pasado, hemos sido capaces de aconsejar y guiar a las parejas que tienen problemas en su matrimonio. A pesar de nuestras luchas, no abandonamos a Dios. La oraci?n diaria en casa y con nuestra comunidad eclesi?stica nos ha ayudado a enfocarnos en Dios y a confiar en que hay un prop?sito para todo en nuestras vidas. A lo largo de nuestras vidas, ha habido muchas cruces, pero Jes?s dijo, "toma tu Cruz y S?gueme" (Mateo 16:24). Ha sido posible para m? ver las dificultades en nuestra vida, como las frustraciones de Gabriela cuando su lesi?n cerebral le impide hacer cosas que sol?a hacer, como oportunidades para llevar la Cruz. No sabemos lo que Dios ha planeado para nuestro futuro, para ella o para nosotros, pero podemos ver cada d?a como una bendici?n. Veo el prop?sito de Gabriela en su conexi?n con Dios. Ella es muy consciente de Dios en su vida y de su papel como mensajera para ser testigo del amor de Dios. La gente se siente atra?da por ella y quieren saber m?s acerca de su historia y Dios contin?a respondiendo a sus oraciones de maneras profundas.
By: Kevin and Johanna Caldwell
MoreEn una hermosa tarde en la cl?nica pedi?trica, de vez en cuando entraban peque?os angelitos como si fuera un desfile. Sus sonrisas inocentes y las miradas de admiraci?n de sus padres, se a?ad?an al gozo que se viv?a all?. Mi peque?o hijo de siete meses no se cans? de evocar sonrisas que entreten?an perfectamente hasta aquellos hombres bigotudos. Por todas partes mis ojos se encontraban con sonrisas, incluyendo las de totales desconocidos. Sin embargo, detr?s de la sonrisa que le dedicaba a mi peque?o hijo sentado en mi regazo, desfilaron por mi mente im?genes de cuando hab?a entrado a esa misma cl?nica con mi hija unos a?os atr?s. Un aire de cambio Todav?a recuerdo que durante mi boda, le hab?a pedido a Dios con todo mi coraz?n que nos permitiera tener hijos, y que nos diera la gracia de criarlos en santidad y poder hacer de ellos ?grandes santos! Nuestra dicha no conoci? l?mites cuando supimos que estaba embarazada, pero no tard? mucho en sentir algo extra?o de que algo andaba mal. Mi peor pesadilla ocurri? como a las 27 semanas de embarazo, porque no sent?a ning?n movimiento del beb?. De inmediato fuimos al hospital y descubrimos que los latidos de su coraz?n estaban disminuyendo. En ese momento se orden? proceder a una ces?rea de emergencia, y nuestra prematura beb? fue puesta en una incubadora en donde luchaba por su vida. Tuve que ver a mi peque??sima hija cubierta por los cuatro costados con c?nulas, y c?mo le insertaban por cat?ter cantidad de agujas para inyectarle medicinas o sacarle sangre cada hora. Cuando lloraba de dolor mi coraz?n se encog?a, pero yo confiaba en Dios. Sab?a que nada sucede sin su conocimiento, y que mi peque?ita estaba a salvo en Su Coraz?n misericordioso. Al cabo de 45 d?as en la Unidad de Cuidados Intensivos para Reci?n Nacidos, finalmente sucedi? el milagro de tener a nuestra beb? en los brazos. Pens? que la tranquilidad regresaba a nuestra vida. Zarandeados por las olas Gradualmente, d?a con d?a, nuestra hija se iba fortaleciendo hasta que al cumplir los tres meses, los doctores le diagnosticaron microcefalia, una anomal?a que consiste en un desarrollo insuficiente del cr?neo causada por un da?o cerebral. Conforme nos fueron dando los reportes, comprendimos que nuestra hija sufr?a de un da?o cerebral severo que conduc?a a la par?lisis cerebral y discapacidad intelectual. Despu?s de haber dado a luz, fue cuando supimos que era un problema cong?nito con mi ?tero que era bicorne, es decir, un ?tero deforme en forma de coraz?n. En las palabras del doctor: ?El ?tero est? compartimentalizado en dos secciones, y no hab?a espacio para que el beb? creciera; por eso fue la emergencia. Lo peor de todo, es que tus pr?ximos beb?s tendr?n que extraerse alrededor de los siete meses de embarazo y colocados en incubadora en la Unidad de Cuidados Intensivos para Reci?n Nacidos.? El s?lo hecho de imaginar que todo ese tiempo el beb? hab?a estado luchando en mi vientre y que, peor tantito, por un defecto m?o se hab?a visto en tal calvario, me caus? una angustia estrujante. Fue el periodo m?s oscuro de mi vida, y comenc? a culparme de su condici?n. Mi coraz?n se romp?a a pedazos cada vez que la ve?a tener extra?as convulsiones epil?pticas. En tales condiciones no resultaba nada f?cil esperar en la cl?nica pedi?trica donde los peque?os ni?os brincaban por todos lados llenos de gozo, mientras mi peque?a hija s?lo estaba tendida en mis piernas con la mirada ausente y fija en las paredes; ella no me ve?a ni sonre?a. Aquellos felices padres miraban con curiosidad a mi peque?a ni?a, y algunos incluso me hicieron algunas preguntas. Cansada de estar esperando mi turno, me sent? aliviada cuando decid? regresar a casa. La tormenta en todo su apogeo Hasta entonces pens? que jam?s tendr?a que confesar mis recelos, pero ahora, s?lo de ver a un peque?o pajarillo brincando de aqu? para all? mi mente solloza pensando que hasta un peque?o p?jaro con un cerebro tan peque?o puede brincar y volar, pero mi beb? no puede hacer nada. Sin embargo, con el tiempo la gracia de Dios me permiti? apreciar su creaci?n, agradecerle siempre por la perfecci?n que me rodeaba y que pod?a ver, y a no quejarme por lo que le faltaba a mi hija. Para ese entonces, hab?a concebido tres veces, pero hab?a abortado cada una. Por ese entonces tambi?n me diagnosticaron poliquistosis ov?rica, un trastorno que implicaba que no? me ser?a f?cil volver a concebir. Comenc? a odiar mi cuerpo y a m? misma. Esta es mi culpa. Si tan s?lo hubiese nacido con un ?tero normal, hubiera tenido embarazos normales e hijos normales y sanos; mi coraz?n anhelaba lo imposible. Ten?a un peque?o libro para rezar el Rosario cuya portada ten?a una imagen de la Sant?sima Virgen Mar?a con el ni?o Jes?s mir?ndola amorosamente, y la Santa Madre le correspond?a al Hijo con una mirada de amor indescriptible. Jam?s me quej? con Jes?s, pero ante su Madre derram? mi coraz?n, incluso tom?ndome la libertad de decirle: ?T? tuviste a tu beb? Jes?s que te miraba, te sonre?a y hac?a todo lo que un beb? normal hace. ?C?mo entonces Madre, podr?as comprender mi s?plica?? ?He aqu? que no se ha acortado la mano de Jehov? para salvar, ni se ha agravado su o?do para o?r? (Isa?as 59,1) Oraci?n del coraz?n Muchos me suger?an rezar pidiendo un milagro, y me pon?an en la mano una estampa o un Rosario, y yo s?lo atinaba a llorar en presencia del Se?or, y si rezaba el Rosario en voz alta, aquello se convert?a en un largo lamento de dolor, pero jam?s me quej? con Dios; todo lo dejaba en sus manos. Claro que eso nunca fue f?cil porque casi siempre me sent?a muy agobiada. Cuando ped?a en la oraci?n una sanaci?n milagrosa sent?a una profunda tristeza, no porque mi fe estuviera menguando, sino por pensar que le estaba pidiendo a Dios corregir el regalo que nos hab?a enviado, porque nuestra hija era ciertamente el regalo m?s valioso de Dios. Entonces no sab?a por qu? motivo rezar. Sentada ante Jes?s expuesto en la Santa Eucarist?a, lo miraba fijamente y pensaba, ??En verdad sabes por lo que estoy pasando? ?Realmente puedes verme aqu?, Jes?s?? Una vez una amiga me dijo con mucha firmeza: ?Nuestro Dios no est? sentado en su trono en alg?n lugar del Cielo, desde donde casualmente te mira desde arriba y exclama, ??Oh, no sab?a que te pasar?a esto!? ?No! Los ojos de Dios siempre est?n sobre ti. ?l no se equivoca o comete errores de c?lculo. Todo lo sabe.? Aquellas palabras realmente me ayudaron a CONFIAR en la misericordia y bondad de Dios, y aunque sent?a que mi vida iba a la deriva como un barco atrapado en una gran tormenta en el que Jes?s iba pl?cidamente dormido, no quer?a despertarlo. En el ojo de la tormenta En mi sue?o, Jes?s se dignaba ver mi angustia. En agosto del 2017, asistimos con mi peque?a hija a un retiro de un d?a en el Centro Mariano de Retiros, conducido por el Padre Dominic Valanmanal, un sacerdote con muchos dones. Aceptando plenamente mi condici?n y la enfermedad de mi hija, le dije a Jes?s: ?Si es tu voluntad, te pido que sanes a mi hija, pero si no es tu voluntad, la acepto con todo mi coraz?n, y s?lo te suplico que me des un beb? sano?? Sab?a que eso era imposible dada mi condici?n, pero tambi?n sab?a que nada era imposible para Dios. Al mes nos enteramos de que estaba embarazada de nuestro quinto beb?. Comprend? que la Fuente de Vida, y la insondable misericordia de Dios, hab?a envuelto nuestras vidas durante aqu?l retiro. Inexplicablemente me sent?a m?s serena, y en mi coraz?n no hab?a ni rastro de temor. ?Estad quietos?? Jes?s hab?a desaparecido mis temores como una nube. Me hicieron un ultrasonido y, por la gracia de Dios, el beb? estaba bien, y para nuestra mayor sorpresa, los doctores no encontraron rastro de un ?tero bicornio ni de ovarios polic?sticos. Los doctores estaban m?s sorprendidos que nosotros: ?ni siquiera pudieron encontrar un peque?o doblez en mi ?tero! Por la misericordia de Dios, ?llev? en mi vientre a nuestro beb? durante 39 semanas! ?Dios nos bendijo con un peque?o ni?o sano que florec?a en Su amor y misericordia! Despu?s de la ces?rea, lo primero que le pregunt? a la doctora fue c?mo estaba mi ?tero, y me dijo que mi ?tero estaba normal, con una sola cavidad entera (incluso me chec? a fondo con la mano). Dios nos hab?a bendecido con un beb? sano, y nos dio la esperanza de tener muchos m?s beb?s sanos. Me hab?a curado por completo. Eso es imposible para el hombre. No hay ninguna operaci?n que hubiera podido cambiar mi condici?n, y s?lo exist?a un 1% de probabilidades de que mi ?tero cambiara por s? solo. ?Para Dios todo es posible! ?Y conoced que Yo Soy Dios? Ahora mi beb? me mira y sonr?e, jam?s se cansa de mirarme. Mi beb? quiere VERME siempre, y entonces pens?: ?as? como mi peque?o hijo me mira, as? Dios siempre nos est? mirando. Nos mira hastaen nuestros peores momentos, y aunque no sintamos su presencia y sus cuidados, especialmente cuando nos sentimos hundir bajo las olas de la desesperaci?n en algunos momentos de la vida, y aunque nos cuestionemos la existencia de un Dios que nos mira desde el cielo, ?real y verdaderamente Dios est? all?! Hoy, mientras espero mi turno en la cl?nica pedi?trica, gratamente divertida con las travesuras de mi peque?o, nadie sabe del ?ngel de cuatro a?os que me espera en casa que todav?a no puede sentarse o pararse sin ayuda. No s? si alg?n d?a me dir? ?mam?? o juegue conmigo como lo hacen los ni?os normales, pero a su modo me expresa su amor libre de toda mancha mundana. La sonrisa de nuestro peque?o hijo lleva alegr?a a nuestras vidas, pero la sonrisa de nuestra hija es la que m?s brilla y alegra grandemente nuestros corazones. ?No teman! Si Jes?s pudo derribar todos nuestros temores y renovar toda nuestra vida, ?tambi?n lo har? por ti! Deja todo en sus manos porque ?l te ama. No importa cu?l sea la situaci?n por la que est?s pasando, ?Dios la conoce y sus ojos est?n puestos en ti! S?lo conf?a plenamente en su infinita misericordia, porque el camino a la paz no la encontraremos en reuniones encumbradas, en arsenales de armamento, o en la adquisici?n de bienes materiales; la paz en nuestra vida s?lo la encontraremos confiando en la misericordia de Dios. ?Se?or Jes?s, nos ofrecemos a ti, y te entregamos todas nuestras ansiedades, temores y nuestra peque?ez. Confiamos en esa Divina Misericordia que brota de tu Coraz?n colmado de amor. Sum?rgenos, oh Se?or, en el oc?ano infinito de tu misericordia. Fortalece y renueva nuestras vidas para que, con tu gracia, enfrentemos valientemente las tormentas de la vida hasta que lleguemos a las playas eternas de la tierra prometida del Padre.? Am?n.
By: Reshma Thomas
More?Te sientes aislada(o) y desesperada(o)? ??nimo, porque nunca est?s sola(o)! Hace como seis a?os, nuestra hija de en medio, Sarah, naci? sorpresivamente con una condici?n extra?a craneofacial llamada s?ndrome Apert, que requiere de 20 a 60 cirug?as a lo largo de toda una vida. Hasta ese d?a, mi esposo, Ben, y yo hab?amos participado activamente en la comunidad parroquial, y ten?amos muchos y diferentes c?rculos sociales. Sin embargo, despu?s de aquel d?a, la mayor?a de la gente dej? de invitarnos a los eventos y reuniones. Me doli?; me sent? abandonada y me di cuenta del vac?o infinito de oscura soledad. No era que no me aferrara a mi fe; al contrario, le lloraba a Dios mucho m?s, pero segu?a sintiendo que las personas m?s cercanas a nosotros deber?an haber sido los que estuviesen a nuestro lado cuando m?s los necesit?bamos y, sin embargo, nos abandonaron sin habernos preguntado c?mo est?bamos, sin que pasara nadie a una r?pida visita, ni siquiera nos enviaron alg?n mensaje. Desde ese tiempo he reflexionado la universalidad de la soledad y por qu? es algo tan generalizado en nuestro mundo. Casi todos los d?as leo sobre un nuevo suicidio ?en ocasiones de ni?os peque?os no mayores al m?o que va en segundo grado- o de otra persona que ha ca?do en el pozo de la desesperanza. Al parecer, ahora m?s que nunca estamos buscando conexiones humanas, pero lo estamos haciendo a trav?s de canales dif?ciles como los medios sociales y otros medios digitales. Santa Teresa de Calcuta, muy famosa en su ?poca, afirm? que una de las grandes pobrezas es la soledad. ?Qu? cura un vac?o tan devastador? Con frecuencia pienso en Jes?s en el Huerto de Getseman?, cuando todos sus amados amigos se quedaron dormidos en su hora de mayor necesidad. ?l rez?, como lo hacemos todos casi siempre, pidi?ndole a su Padre celestial que apartara de ?l el amargo c?liz del sufrimiento. El Padre respondi? a su plegaria, pero no de la manera en que ?l lo deseaba inicialmente. En vez de apartarlo del sufrimiento y la soledad, Dios le envi? a un ?ngel de consuelo para acompa?ar a Jes?s a lo largo de su Pasi?n. Tambi?n recuerdo que mis horas m?s terribles de soledad se han visto compensadas con peque?os consuelos diarios. A veces me ha resultado dif?cil reconocerlos, especialmente cuando me he sentido muy desanimada por el peso de las citas m?dicas diarias, por estar ocupada en canalizar los arrebatos emocionales de Sarah y sus retrasos de desarrollo hacia un comportamiento constructivo, o por estar interviniendo en las peleas entre nuestros hijos, pero los consuelos abundan. No hace mucho me encontraba agonizando en soledad. En t?rminos generales, me sent?a incomprendida por la gente y sin saber con qui?n platicar. Ten?a cita con el m?dico, pero esta vez ten?a que llevar conmigo a todos mis hijos. Temiendo que pudiera suceder lo de la vez pasada, desesperadamente le supliqu? a Nuestra Se?ora que nos acompa?ara a m? y a las ni?as para que todo saliera bien y no como la ocasi?n anterior que, mientras esper?bamos en la cl?nica, Ver?nica hizo un santo berrinche como de 20 minutos. Nuestra Se?ora escuch? mi oraci?n y de regreso a casa, respir? profundamente varias veces percat?ndome de que a cada exhalaci?n me sal?an alabanzas de agradecimiento a Dios por esta peque?a y aparente insignificante ayuda celestial. La soledad, pese a lo que podamos pensar, no se sana necesariamente con el b?lsamo de la actividad, si bien es cierto que estamos dise?ados para vivir en comunidad y necesitamos la conexi?n humana. Lo que en primera instancia puede atemperar la tristeza y el peso de la soledad es estar a solas con Dios. Muchas veces pienso en aquel relato de El?as en el Antiguo Testamento, en donde se le instruye salir y buscar a Dios, y El?as no lo encuentra ni en el violento hurac?n, ni en el terremoto, ni en el rayo, sino que lo encuentra en el murmullo de una suave brisa. Del mismo modo, no podemos escuchar a Dios si estamos inmersos en el ruido y el alboroto que por lo general nos rodea. La soledad se distingue en dos vertientes: estar sin compa??a humana, o sentirse solo y vac?o interiormente. Las almas debemos buscar a Dios en la soledad del espacio sagrado y con el tiempo necesario, porque s?lo ?l nos puede brindar una verdadera paz interior perdurable. Estar f?sicamente a solas sana la soledad interior. Yo me doy cuenta de que cuando me alejo de Dios, es cuando me siento m?s sola, pero cuando busco tiempo para estar con ?l en silencio y oraci?n, cuando lo busco de todo coraz?n, Dios me llena de consuelos y de amor haciendo desaparecer el vac?o interior. No tengo ya necesidad de buscar consuelos y palabras humanas para calmar mi coraz?n herido, porque Dios sana con infinita ternura y amor el coraz?n herido y renueva mi esp?ritu para llevar con m?s fortaleza y esperanza la cruz que ?l se ha dignado darme.
By: Jeannie Ewing
MoreEl historiador popular Tom Holland ha escrito un libro extraordinario llamado Dominio: Como la revoluci?n Cristiana Renov? el mundo. El subt?tulo resume su argumento. Holland es profundamente impaciente con la ideolog?a secularista que reina en la academia y que tiende a considerar al cristianismo como una religi?n desacreditada y pasada de moda, un vestigio de una era primitiva y precient?fica, un obst?culo para el progreso tanto moral como intelectual. De hecho, argumenta, el cristianismo ha sido y sigue siendo el moldeador m?s poderoso de la mente occidental, aunque su influencia es tan penetrante y profunda que f?cilmente se pasa por alto. Su estrategia muy eficaz para sacar esto a la luz es, en primer lugar, desconocer el cristianismo a trav?s de un relato brutalmente realista de lo que significaba la crucifixi?n en el mundo antiguo. Ser ejecutado en una cruz romana era casi el peor destino que alguien en ese momento podr?a haber imaginado. El mismo hecho de que nuestra palabra "insoportable", que designa el tipo de dolor m?s agonizante, proviene del lat?n ex cruce (de la cruz) claramente delata el juego. Pero m?s que el terrible sufrimiento f?sico de la cruz fue su insuperable humillaci?n. Ser desnudado, clavado en dos trozos de madera, dejado morir en el transcurso de varias horas o incluso d?as, expuesto a las burlas de las personas, y luego, incluso despu?s de la muerte, que le entreguen el cuerpo para ser devorado por las aves y las bestias del campo era una de las experiencias m?s degradantes posibles. Por lo tanto, que los primeros cristianos proclamaran a un criminal crucificado como el Hijo de Dios resucitado no podr?a haber sido un mensaje m?s c?mico, desconcertante y revolucionario. Cambi? todas las suposiciones del mundo antiguo acerca de Dios, la humanidad y el orden correcto de la sociedad. Si Dios pod?a ser identificado con un hombre crucificado, entonces hasta los miembros m?s humildes y olvidados de la humanidad son dignos de amor. Y que los primeros seguidores de Jes?s no s?lo declararan esta verdad, sino que la vivieran de manera concreta cuidando a los desamparados, los enfermos, los reci?n nacidos y los ancianos, hizo que su mensaje fuera a?n m?s subversivo. Aunque ?l explora muchas otras formas en que la filosof?a cristiana influy? en la civilizaci?n occidental, Holland identifica esta idea, que irradia del Jes?s crucificado, como la m?s impactante. Que demos por sentado que todo ser humano es digno de respeto, que todas las personas portan los mismos derechos y dignidad, que el amor compasivo es la actitud ?tica m?s loable es sencillamente una funci?n de nuestra formaci?n cultural cristiana, lo reconozcamos o no. Una prueba de esto se puede encontrar mirando hacia atr?s a la civilizaci?n antigua, donde ninguna de estas nociones prevalec?a, y mirando, incluso ahora, a las sociedades no moldeadas por el cristianismo, donde estos valores no son de ninguna manera incuestionablemente reverenciados. La mayor parte del libro de Holland se ocupa del an?lisis de momentos clave de la historia occidental, que revelan la influencia de la idea maestra de la cruz. Pondr?a especial ?nfasis en su lectura de la Ilustraci?n, cuyos valores pol?ticos son impensables fuera del Evangelio, y de los movimientos "despertados" contempor?neos, cuya preocupaci?n por el sufrimiento de las v?ctimas y los marginados es fruto de una cultura en cuyo coraz?n, durante dos mil a?os, ha sido un hombre crucificado y condenado injustamente. Apreci? particularmente su cobertura de la famosa grabaci?n de Abbey Road de 1967 de los Beatles de "Lo ?nico que necesitas es el amor" frente a una audiencia en vivo. El sentimiento que transmite esa ic?nica canci?n es uno con el que ni C?sar Augusto, ni Genghis Khan ni Friedrich Nietzsche tendr?an simpat?a en lo m?s m?nimo, pero que de hecho es profundamente congruente con el pensamiento de San Agust?n, Santo Tom?s de Aquino, San Francisco de As?s y San Pablo Ap?stol. Nos guste o no, la revoluci?n cristiana da forma masivamente a la manera en que en Occidente seguimos viendo el mundo. Con esta parte del argumento de Holland, que ocupa el 90% del libro, estoy completamente de acuerdo. El punto que est? haciendo no solo es cierto; es de crucial importancia en un momento en que el cristianismo es, con tanta frecuencia, abandonado o dejado de lado. Dicho esto, para m?, todo el libro se deshizo al final, cuando el autor admiti? que no cree ni en Dios ni, obviamente, en la divinidad de Jes?s o su Resurrecci?n. La ?tica revolucionaria que surgi? de esas creencias le parece convincente, pero las convicciones en s? mismas son sin garant?a, o as? lo siente el. Esta extracci?n de un sistema ?tico a partir de dogmas profundamente cuestionables es un movimiento familiar entre los fil?sofos modernos. Tanto Immanuel Kant como Thomas Jefferson se esforzaron por hacer precisamente eso. Pero es una empresa insensata, porque finalmente es imposible separar la ?tica cristiana de la metaf?sica y de la historia. Si no hay Dios y si Jes?s no resucit? de entre los muertos, ?c?mo es posible que todo ser humano sea digno de respeto infinito y sujeto de derechos inviolables? Si no hay Dios y si Jes?s no resucit? de entre los muertos, ?c?mo no podr?amos concluir que, mediante el poder de su terrible cruz, C?sar gan?? Jes?s puede ser admirado vagamente como un maestro ?tico con el coraje de sus convicciones, pero si muri? y permaneci? en su tumba, entonces prevalecer? la pol?tica de poder, y la afirmaci?n de la dignidad de cada persona es solo un tonto cumplimiento de deseos. Es instructivo que, cuando los primeros cristianos evangelizaron, no hablaron de los derechos humanos o de la dignidad de todas o de otras abstracciones semejantes; hablaron de Jes?s resucitado de entre los muertos por el poder del Esp?ritu Santo. Insistieron en que Dios hab?a levantado a aquel a quien el imperio de C?sar hab?a dado muerte. Tom Holland tiene toda la raz?n en que muchos de los mejores instintos ?ticos y pol?ticos de Occidente provienen de Cristo. Pero, as? como las flores cortadas durar?n poco tiempo en el agua, esas ideas no durar?n mucho si las desarraigamos de la asombrosa facticidad de la cruz de Jes?s.
By: Bishop Robert Barron
More?Tienes un mal d?a? ?Sal del "pensamientos negativos" ahora! Me despert? malhumorada y fuera de especie esta ma?ana. Conoces el dicho: 'Me levant? en el lado equivocado de la cama', esa era yo, claramente. Ciertamente no fue bueno comenzar el d?a como si hubiera comido un mont?n de gomas de gusano agrias. Sin embargo, mientras me sentaba en mi mesa dentro mi cocina comiendo desayuno y leyendo mis escrituras diarias, abr? la puerta principal para dejar entrar el sol y el brillo. ?Entonces sucedi?! Escuch? el glorioso sonido de una sinfon?a de p?jaros cantando. Me sent? all? con los ojos cerrados y escuch?, mientras los p?jaros alababan a su Creador por un d?a m?s. ?Las aves del cielo anidan junto a las aguas y cantan entre el follaje? Salmo 104:12. Era como si el Esp?ritu Santo derramara en mi coraz?n una melod?a de alabanzas. Mi rencor se desmoron? en medio del coro de p?jaros cantando alegremente alabanzas a Dios, su Creador. ?Vengan, cantemos con j?bilo al Se?or; aclamemos a la roca de nuestra salvaci?n? Salmo 95. Este momento del Esp?ritu Santo me ayud? a darme cuenta de que mi mejor escudo, para desviar un mal humor, es cantar alabanzas a Nuestro Dios. No estoy segura de si las aves alguna vez tienen un mal d?a o se ponen malhumoradas. Pero incluso si lo hacen, todav?a cantan alabanzas a su Creador. Jes?s nos dice: ?F?jense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ?No valen ustedes mucho m?s que ellas?? He o?do decir que la manera de dejar los pensamientos negativos es contrarrestarlos con tres pensamientos positivos. Un remedio seguro para sacarme de una actitud negativa es leer los Salmos y agradecer a Dios por todas mis bendiciones y su cuidado amoroso por m? y mi familia y amigos. Claro, a veces solo quiero quedarme en mi mundo de pensamientos negativos por un tiempo con su perdici?n y melancol?a. Pero entonces el Esp?ritu Santo me invita a sentarme en mi cubierta, cerrar los ojos y escuchar a la orquesta de p?jaros cantando. Cuando lo hago, respiro en la Luz de Cristo, cambiando mi melancol?a en una actitud gozosa de acci?n de gracias y alabanza. Gracias, Jes?s, por mostrarme a trav?s del canto de los p?jaros y las flores silvestres, que yo tambi?n puedo regocijarme y cantar alabanzas a Nuestro Creador. ?Ya brotan flores en los campos; ?el tiempo de la canci?n ha llegado! Ya se escucha por toda nuestra tierra el arrullo de las t?rtolas?. Cantar de Cantares 2:12
By: Connie Beckman
MoreComo autor, narrador y conferenciante nacional, trata de difundir la luz de Cristo a todo el mundo. luz de Cristo a todo el mundo. Conozca a Graziano Marcheschi, consultor principal de programaci?n de Shalom World, que describe con gran belleza la esencia del ministerio Shalom. Pr?logo No son frecuentes. D?as de concentraci?n singular en los que todo funciona, y todo encaja; d?as libres de autoconciencia paralizante cuando nos rendimos al flujo y al desarrollo de los acontecimientos... y de la gracia de Dios. As? fue el d?a de la boda de mi hija. Me despert? feliz, esperando el d?a sin ninguno de los nervios del d?a de la boda del padre de la novia. Todo era como deb?a ser. A lo largo del d?a, encontr? paz en cada momento. La misa, presidida por nuestro arzobispo local, fue perfecta: su homil?a fue una brillante apertura a la palabra de Dios. La recepci?n, el brindis del padre de la novia, la pancarta de seis metros de largo desplegada por mis sobrinos en la que se profesaba el amor de un padre por su hija, todo santo, todo parte de un fluir perfecto. Nada podr?a perturbar el perfecto equilibrio. Ni siquiera los susurros fren?ticos de mi hija-novia en mi o?do de que los camareros estaba sirviendo el men? "equivocado" me alarmaron. "?Qu? quieres decir con 'el men? equivocado'?" pregunt?, "?no es lo que hemos pedido!", recalc?. Pero la comida estaba buena. Demasiado buena para alterar el equilibrio de ese d?a tan especial. Compart? con amigos y miembros de la familia. "Muchas gracias por incluirnos", dijo uno. "?Por supuesto, por supuesto!" Todo pas? tan r?pido, tan tranquilo, tan como si fuera guiado desde alg?n lugar m?s all?. Pero la verdadera gracia de ese d?a, lo que lo hizo excepcional y ?nico, fue mi falta de autoconciencia y auto preocupaci?n. Por supuesto, estaba all?. No estaba retra?do ni aturdido. Estaba plenamente consciente, aunque no de m? mismo, sino de todo lo que se desarrollaba hermosa y gratamente entre nosotros. Era una magia poco com?n que s?lo he probado unas pocas veces en mi vida. Un rompecabezas Cuando conoc? los ministerios de Shalom World, me pregunt? por qu? una organizaci?n cat?lica adoptar?a un nombre tan jud?o. Los amigos que conocen mi trabajo con Shalom suelen hacerse la misma pregunta. As? que decid? profundizar para entender mejor una palabra que ha acaparado mi vocabulario desde que tengo uso de raz?n. Como el "Ciao" italiano o el "Aloha" hawaiano, Shalom es una palabra prosaica que se utiliza para saludar y despedirse: "?Shalom!" cuando se conoce a alguien. "?Shalom!" cuando se va. Aunque se traduce com?nmente como "paz", shalom tiene un significado mucho m?s profundo para el pueblo jud?o del que hemos tomado prestada la palabra. Mucho m?s que la ausencia de conflicto, shalom implica una sensaci?n de plenitud y totalidad. La palabra deriva del verbo "shalem", que sugiere una plenitud y unidad en el cuerpo, la mente y el estado de vida. Celebra una tranquilidad o armon?a interior que se manifiesta en el impulso de retribuir, restaurar y hacer algo completo. Cuando un jud?o saluda a otro con shalom, le est? deseando salud, bienestar y prosperidad. Lo mismo ocurre cuando los jud?os o los cristianos bendicen a alguien con la famosa invocaci?n del Libro de los N?meros: "?El SE?OR te bendiga y te proteja! Que el SE?OR haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia. Que El SE?OR te descubra su rostro y te conceda la paz" (N?meros 6: 24-26).? No se trata de la "paz y tranquilidad" que a veces pedimos a gritos en tiempos de estr?s. Es una tranquilidad y armon?a que no podemos fabricar y que s?lo Dios puede darnos. S?lo de Dios mismo, de "su rostro" que brilla sobre nosotros, de su protecci?n que nos rodea, podemos recibir la paz interior y la plenitud que son el verdadero significado de Shalom. La Escritura identifica a Dios con la paz hasta tal punto que Shalom se convierte en un nombre de Dios. En el Libro de los Jueces (6:24) Gede?n construye un altar al SE?OR y lo llama "Yahv?-Shalom" ("Dios es la paz"). Cuando deseamos shalom a alguien, le estamos deseando a Dios. Un anticipo Desde el punto de vista cristiano, shalom se convierte en otra palabra para referirse al Reino de Dios. En su sentido m?s profundo, el Reino es Jesucristo mismo. En su persona, Jes?s encarna el Reino de Dios. Cuando dice: "El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios est? cerca", Jes?s anuncia que en su persona, como Dios y como hombre, el cielo y la tierra se han encontrado y el Reino de Dios, la presencia misma de Dios, est? ahora entre nosotros. Y qu? entendemos por reino sino el gobierno de Dios sobre nosotros, su reinado extendido por la tierra, una manifestaci?n de los mismos atributos del shalom: plenitud, seguridad, tranquilidad, armon?a y paz. En un libro titulado Not the Way It's Supposed to Be: A Breviary of Sin, el autor Cornelius Plantinga presenta la comprensi?n de la Biblia hebrea de shalom de esta manera: "El entrelazamiento de Dios, los seres humanos y toda la creaci?n en justicia, plenitud y deleite es lo que los profetas hebreos llaman shalom. ... En la Biblia, shalom significa florecimiento universal, plenitud y deleite - un rico estado de cuestiones en el que se satisfacen las necesidades naturales y se emplean fruct?feramente los dones naturales, un estado de cuestiones que inspira un alegre asombro cuando su Creador y Salvador abre las puertas y acoge a las criaturas en las que se deleita. Shalom, en otras palabras, es la forma en que las cosas deben ser". Qu? descripci?n tan perfecta del Reino de Dios. Como cristianos, cuando decimos shalom, deseamos la plenitud del Reino. Pedimos que Dios nos gu?e como individuos y como naciones. Anhelamos la plenitud de la morada del Esp?ritu Santo en nosotros. El shalom en los labios de Jes?s era un recordatorio para los disc?pulos de que lo que ?l tra?a no era m?s que un anticipo de lo que vendr?a en la plenitud del Reino de Dios. Este concepto de shalom es lo que experiment? el d?a de la boda de mi hija: una sensaci?n de armon?a, la ausencia de lucha y de preocupaci?n por uno mismo, el abandono del miedo y la confianza sin esfuerzo en la providencia de Dios. Por eso Jes?s reprendi? m?s que los vientos cuando los disc?pulos gritaron: "?Se?or, s?lvanos! ?Estamos pereciendo!" en respuesta a la repentina tormenta que los llen? de terror mientras Jes?s yac?a dormido en la parte trasera de la barca. Les ech? en cara porque se siento decepcionado de que hubieran renunciado al shalom. No estaban simplemente ansiosos; ten?an mucho miedo en el fondo. Olvidaron que no estaban en verdadero peligro porque el SE?OR del cielo y de la tierra estaba en la barca con ellos. Tem?an que les fallara, que se durmiera ante el peligro y que les dejara ahogarse. Pero el verdadero shalom significa saber que nunca estamos en peligro mortal; recordar que siempre estamos en manos del SE?OR del cielo y de la tierra. Significa confiar, en lo m?s profundo de nuestro ser, que en las manos de Dios encontramos seguridad, consuelo, armon?a y paz. Si quisieras crear un ministerio para llevar las buenas noticias del Evangelio a millones de personas en todo el mundo, si so?aras con una revista impresa, una programaci?n de televisi?n y una oraci?n permanente que animar? a los lectores y espectadores con el mensaje de Jes?s: "Les digo esto para que encuentren la paz en m?. En el mundo tendr?n que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo" (Juan 16:33). ?C?mo llamar?an a ese ministerio? ?Qu? tal Shalom World?
By: Graziano Marcheschi
MoreLe pregunt? al Se?or,? ??Por qu?, por qu? esta cruz en nuestras vidas?" ?Y me dio una respuesta incre?ble! Como Sim?n el Cireneo, es vocaci?n de todo cristiano llevar la Cruz de Cristo. Es por eso que San Juan Mar?a Vianney dijo: "Todo es un recordatorio de la Cruz. Nosotros mismos estamos hechos en la forma de la Cruz". Hay mucho que desempacar en esa ense?anza profunda, aunque aparentemente simple. El sufrimiento que experimentamos nos permite participar del sufrimiento de Cristo. Sin la voluntad de abrazar el sufrimiento por Cristo, no podemos cumplir nuestra misi?n cristiana en la tierra. El cristianismo es la ?nica religi?n que reconoce los aspectos salv?ficos del sufrimiento y ense?a que el sufrimiento puede ayudarnos a alcanzar la salvaci?n eterna, si lo unimos al propio sufrimiento de Cristo. El venerable Fulton Sheen, dijo que a menos que haya una cruz en nuestras vidas, nunca habr? una resurrecci?n. Jes?s mismo nos dice lo que se requiere para ser su disc?pulo, ?Si alguno quiere ser mi disc?pulo, que se niegue a s? mismo, tome su cruz y me siga? (Mateo 16:24). Una vez m?s dijo Jes?s en Mateo 10:38, ?El que no tome su cruz y me siga, no es digno de m??. Jes?s muri? en la Cruz para salvar al mundo. Despu?s de su muerte, ascendi? al cielo, pero dej? la cruz en el mundo. ?l sab?a que cada persona que quisiera seguirlo al cielo lo har?a a trav?s del camino de la cruz. San Juan Mar?a Vianney tambi?n nos recuerda que ?La Cruz es la escalera al Cielo.? Nuestra disposici?n para abrazar la Cruz nos permite subir por esa escalera al cielo. Hay muchos caminos a la destrucci?n, pero un s?lo camino al cielo ?el camino de la Cruz. Lo Profundo de mi Coraz?n En 2016, mientras estudiaba para mi Maestr?a, mi madre comenz? a mostrar signos de debilidad. Los m?dicos sugirieron una biopsia. Durante la Semana Santa, recibimos el informe de que mi madre ten?a c?ncer. Mi familia estaba devastada por la noticia. Esa noche, me sent? en mi habitaci?n y mir? una estatua de Jes?s cargando Su Cruz. Lentamente, las l?grimas fluyeron de mis ojos mientras le reclamaba a Jes?s: durante los ?ltimos dos a?os casi nunca falt? a la Santa Misa, rezaba Rosarios todos los d?as y dedicaba mucho tiempo al trabajo del reino de Dios (yo estaba bastante activo en Jesus Youth en ese momento). Mi piadosa madre era muy devota de la Virgen Mar?a. As? que le pregunt? a Jes?s desde lo profundo de mi coraz?n, "?Por qu?, por qu? esta cruz en nuestras vidas?" Durante esa Semana Santa, yo pas? por una gran agon?a. Mientras estaba sentado en mi habitaci?n mirando la estatua, un pensamiento lleg? a mi mente. Jes?s est? solo llevando Su cruz. Despu?s de un momento, escuch? una voz en mi coraz?n que dec?a: "Josin, ?puedes ayudarme a llevar mi cruz?" Me di cuenta de lo que Jes?s me estaba llamando a hacer y mi vocaci?n se hizo evidente. Iba a ayudar a llevar la Cruz de Jes?s, como Sim?n de Cirene. Alrededor de ese tiempo, hice una visita a uno de mis mentores en Jesus Youth y compart? con ?l el dolor que estaba sufriendo desde el diagn?stico de c?ncer de mi madre. Despu?s de escuchar mis problemas, me dio s?lo un consejo: ?Josin, al orar por tu situaci?n actual, encontrar?s una de dos respuestas: o Dios sanar? completamente a tu madre, o de lo contrario ?l no tiene ning?n plan para curar esta enfermedad, sino que est? permitiendo esta enfermedad como una cruz para llevar. Pero si ese es el caso, ?l tambi?n les dar? a ti y a tu familia la gracia y la fuerza para soportarlo". Pronto llegu? a entender que Dios estaba respondiendo a mis oraciones de la segunda manera. Me dio la gracia y la fuerza para llevar Su cruz; y no s?lo a m?, sino a toda mi familia. Con el paso del tiempo, comenc? a darme cuenta de que esta cruz de c?ncer estaba purificando a nuestra familia. Aument? nuestra fe. Transform? a mi padre en un hombre de oraci?n. Me ayud? y me gui? a elegir la vida religiosa. Ayud? a mi hermana a acercarse m?s a Jes?s. Esta cruz finalmente ayud? a mi madre a ir pac?ficamente a la Jerusal?n celestial. La Carta de Santiago (1:12) dice "Feliz el hombre que soporta pacientemente la prueba, porque, despu?s de probado, recibir? la corona de vida que el Se?or prometi? a los que lo aman." En junio de 2018, la enfermedad de mi madre hab?a empeorado. Ella estaba bajo tremendo dolor, pero sorprendentemente, se mantuvo alegre. Un d?a le dijo a mi padre: "Basta ya de todo este tratamiento. Despu?s de todo, me voy a ir al cielo". Unos d?as m?s tarde, se despert? de un sue?o y le dijo a mi padre "Vi un sue?o", pero antes de que pudiera elaborar, Celine Thomas parti? de este mundo, completando su peregrinaci?n terrenal. Durante el transcurso de dos a?os, a trav?s de 30 quimioterapias y dos cirug?as mayores, ella llev? su cruz fielmente sin alivio de su dolor. Ahora estoy seguro de que ella est? viendo la gloria de Cristo, cara a cara. EL SECRETO ?Podemos imaginar a nuestro Se?or dici?ndonos: "Tengo muchos amigos en Mi mesa, pero muy pocos en Mi Cruz?" Durante la crucifixi?n de Jes?s, Mar?a Magdalena estuvo valientemente ante la Cruz. Ella busc? estar con Cristo en su sufrimiento. Y por esto, tres d?as despu?s, fue ella la que vio por primera vez la gloria del Se?or resucitado. Este encuentro transform? su dolor en alegr?a y la convirti? en Ap?stol de los Ap?stoles. El gran m?stico carmelita San Juan de la Cruz dice: ?El que no busca la cruz de Cristo no busca la gloria de Cristo?. La gloria de Cristo est? oculta en Su Pasi?n. ?Este es el maravilloso secreto de la cruz! San Pedro nos recuerda, ?M?s bien al?grense de participar en los sufrimientos de Cristo, pues tambi?n se le conceder?n las alegr?as m?s grandes el d?a en que se nos descubra su gloria? (1 Pedro 4:13). Al igual que Santa Mar?a Magdalena, si estamos al pie de la cruz con la voluntad de sufrir con ?l, tambi?n nosotros encontraremos al Se?or resucitado, y ?l convertir? nuestros problemas en mensajes, nuestras pruebas en testimonios, y nuestras dificultades en triunfos. Se?or Jes?s, me entrego totalmente a ti a trav?s de las manos de la Virgen Mar?a. Dame la fuerza para llevar mi cruz despu?s de Ti, todos los d?as de mi vida. Am?n.
By: Brother Josin Thomas O.P
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