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Nov 17, 2020 257 Reshma Thomas
Contratar

El Cielo es Real

Criar hijos en la fe no es tarea f?cil.

?Les esperan muchas sorpresas a aquellos que realmente lo intentan!

Alegr?a Burbujeante

«Los ni?os entran en mi vida… con su risa y su canci?n.

?Cu?ndo ser? como ellos?… Ens??ame, Se?or, a cantar…»

Cada vez que cantaba estas letras de la canci?n «Las aguas vivas fluyen» mi coraz?n anhelaba tener mis propios hijos. Como hija ?nica, siempre me atrajeron los ni?os y nada pod?a superar la alegr?a que experimentaba cuando estaba con ellos. De hecho, escog? la vocaci?n del matrimonio para tener estos montones de alegr?a burbujeante.

Recuerdo que escrib?a en mi diario acerca de las canciones que les ense?ar?a y las historias de los Santos que les contar?a. Anhelaba tanto criar a mis peque?os en el camino de la santidad, ense??ndoles a amar a Jes?s y a nuestra Madre Mar?a con todo su coraz?n, que hasta compr? libros de historias b?blicas para ni?os antes de mi boda. Tales fueron los profundos revuelos en mi coraz?n, que desde el comienzo de mi primer embarazo rode? a mi peque?a con oraciones, cantos de alabanza a Dios y numerosas se?ales de la Cruz sobre mi vientre. Ser puesta en reposo de cama s?lo duplic? mi fervor para orar m?s. Nunca sospech? que Dios planeaba traer a mi beb? al mundo a las 27 semanas de embarazo. Cuando sostuve a mi hija primog?nita en mis brazos, mi alegr?a se desbord? con himnos de alabanza. Incluso cuando pas? sus primeros 45 d?as en la unidad de cuidados intensivos atada con agujas y c?nulas en su cuerpo me alegr? con el regalo de mi hija.

Le hablaba constantemente de Jes?s a mi peque?a Ana. A pesar de que s?lo ten?a unos minutos con ella cada d?a, nunca me olvid? de hacer la se?al de la Cruz dondequiera que pudiera encontrar su piel libre de yeso y tubos, susurrando que no estaba sola y que nuestra Madre Mar?a y Jes?s estaban a su lado. A veces, cuando hac?a un himno, las enfermeras cantaban y la unidad se convert?a en una casa de oraci?n. Cuando finalmente pude llevarme a mi beb? a casa mi alegr?a no conoc?a l?mites.

A Trav?s de las L?grimas

Unos tres meses despu?s, nos enteramos de que nuestra peque?a Ana no ser?a como los dem?s ni?os. Adem?s de sus discapacidades f?sicas, su intelecto hab?a sido severamente afectado. Los doctores dijeron que su cerebro se hab?a encogido debido a la falta de ox?geno durante el parto. Yo segu?a orando por ella y cant?ndole himnos. Extra?amente, aunque nunca me mir? a los ojos, hab?a una alegr?a en su rostro que era contagiosa. Cada vez que rezaba el Santo Rosario, todos sus corajes y berrinches se convert?an en tranquilidad pac?fica. Se sent?a como si estuvi?ramos rodeadas de ?ngeles que oraban junto con nosotros. Nunca me cans? de contarle historias de santos, sin saber si entend?a algo de eso. Hubo d?as en los que llor? mientras rezaba el Rosario con ella, pregunt?ndome si la peque?a Ana alguna vez podr?a orar conmigo.

Pasaron cuatro a?os pasaron y tres abortos espont?neos aumentaron nuestro dolor. Los doctores dijeron que ser?a imposible que yo tuviera beb?s saludables. ?Se necesitar?a un milagro! En Su infinito amor y misericordia, Dios nos bendijo con dos querubines, Issa y A?rico, con dos a?os de diferencia. Ahora mi peque?a Ana tiene 6 a?os, con un hermanito y una hermana para unirse a su sinfon?a de llantos.

Despu?s de los nacimientos de Issa y A?rico volv? a orar y cantar como lo hab?a hecho con Ana. Pero no pude conseguir el ambiente espiritual que hab?a sido tan fuerte alrededor de Anna. Cuando trataba de bendecir a A?rico con la se?al de la cruz o trataba de colocar mi mano sobre su cabeza, huir?a como un vampiro al ver la Cruz; Issa simplemente me miraba y parpadeaba como diciendo «?Es en serio?»

?Fue dif?cil darme cuenta de que criar a los ni?os con fe no es tarea f?cil despu?s de todo!

Podr?as pensar que es una broma que me preocupara tanto por la formaci?n de fe de mi hijo de 2 a?os y mi bebe de 5 meses. ?No es broma! En serio empec? a preguntarme: «?Lo estoy haciendo bien? ?Se est?n alejando de Jes?s en lugar de acercarse a ?l? ?Soy demasiado compulsiva al tratar de ense?arles a amar a Dios?

Los Latidos de mi Coraz?n se Detuvieron

Una noche, mientras yo meditaba sobre estas preguntas, A?rico se subi? a la cama, estir? la mano hacia una cita b?blica enmarcada colgada en la pared, y luego movi? su mano a los labios de la beb? Issa. De repente me di cuenta. ?Lo entiende! Regularmente traigo a A?rico a nuestra imagen del Sagrado Coraz?n de Jes?s, pongo mi mano sobre la imagen y luego toco sus labios. Me di cuenta de que A?rico no s?lo imitaba mis gestos, sino que entend?a que lo que tocaba en la pared no era una imagen ordinaria, sino algo sagrado. Me record? a Jerem?as 15:16

Al encontrarme con tus palabras,

yo las devoraba;

ellas eran mi gozo

y la alegr?a de mi coraz?n,

porque yo llevo tu nombre,

Se?or Dios Todopoderoso.

De ese incidente recib? el claro mensaje de que no ten?a que estresarme por la fe de mis hijos. De hecho, mis hijos me ense?ar?an sobre la fe.

Cuando los ni?os lloran constantemente buscando mi atenci?n y no me dejan salir de su vista, recuerdo la frecuencia con la que trato de llamar la atenci?n de Dios y hacer que me mire. Me veo obligada a preguntarme: «?Soy tan persistente al tratar de estar cerca de ?l todo el d?a como lo son mis hijos al tratar de acercarse a m???

Cuando disciplino a mi hijo por sus travesuras, nunca pierde un segundo antes de venir a abrazarme y hacer las paces. Pero cuando he hecho un comentario desagradable o exagerado de alguna manera, ?cu?n pronto me dirijo a Dios para pedir perd?n? Dios tambi?n nos disciplina y luego espera que lo abracemos y hagamos las paces.

Si yo amo a estos ni?os que crean tal desorden para el cual los d?as, semanas y meses no son suficientes para limpiar, entonces ?cu?nto m?s debe amarnos Dios incluso cuando hacemos nuestros propios des?rdenes?

Impenetrable a la Vista

A veces, mientras veo la adoraci?n transmitida por la televisi?n en vivo, veo a A?rico levantar los brazos y al beb? Issa balance?ndose con las canciones de alabanza. Me doy cuenta de que nuestros hijos imitan nuestras expresiones de fe. S? que no importa lo bien que hable de Jes?s o trate de inspirarlos con historias de santos, lo que m?s ven es lo que hago. ?Soy tierna y humilde como Jes?s? ?Amo a los que no me aman como Jes?s me instruy?? A medida que crecen, los ni?os son m?s conscientes de lo que hacemos que de lo que decimos.

Siempre me fascina cuando mi peque?a Ana se enciende durante la Santa Misa. Ella siempre es pac?fica. Durante la Misa, sus gritos fuertes y de alto tono est?n completamente ausentes. Tal es la vigilia que ella mantiene. En el momento en que el sacerdote dice, ?Y as? con los ?ngeles y arc?ngeles? con los coros y los poderes celestiales cantamos el himno de Tu gloria y cantamos sin cesar: Santo, Santo, Santo es el Se?or Dios del Universo…? los ojos brillosos de la peque?a Ana se lanzan como si estuviera viendo objetos voladores. Ella se emociona y su rostro se vuelve tan celestial que una mirada a ella ser?a suficiente para convencerte de que el Cielo es real. El ?xtasis en el rostro de la peque?a Ana me convenci? de que los ?ngeles y los santos est?n con nosotros celebrando la Santa Misa como una verdadera fiesta.

Mis hijos me recuerdan las palabras de Jes?s: «… a menos que ustedes cambien y se vuelvan como ni?os, no entrar?n en el reino de los cielos?. Entonces, con gran sencillez y la fe de un ni?o, ofrezcamos nuestras oraciones que van a atravesar las nubes y llegar?n hasta los cielos.

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Reshma Thomas

Reshma Thomas serves on the Editorial Board of Shalom Tidings. She resides with her family in Kerala, India.

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