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Feb 05, 2021 323 Kevin and Johanna Caldwell
Disfrutar

Dile S? a los Milagros

A?os de Dolor de Coraz?n

Cuando mi esposa y yo nos casamos, est?bamos ansiosos por comenzar a formar una familia, pero mes tras mes, est?bamos afligidos al ver que Johanna no quedaba embarazada. Despu?s de un a?o, visitamos a un m?dico que orden? algunos ex?menes m?dicos. Johanna tuvo un chequeo y confirm? que ten?a problemas m?dicos que har?an muy dif?cil que quedara embarazada. Tambi?n me diagnosticaron subfertilidad.

Aunque vivimos en Darwin, Australia, cruzamos el continente al menos una o dos veces al a?o para visitar a mi oftalm?logo en Melbourne. Ya que su cl?nica estaba justo al otro lado de la calle de la Catedral de San Patricio, siempre ?bamos all? a orar. Cuando nos arrodillamos delante de una estatua de nuestra Santisima Madre, oramos para que se hiciera la voluntad de Dios, pero oramos con la esperanza de que su voluntad fuera que tuvi?ramos un hijo.

Despu?s de muchos a?os de intentar diferentes tratamientos, Johanna finalmente qued? embarazada de Gabriela. Nos alegramos y le dimos gracias al Se?or por responder a nuestras oraciones despu?s de ocho a?os de dolor de coraz?n. En nuestra pr?xima visita a Melbourne, encendimos una vela delante de la estatua de nuestra Santisima Madre y oramos con agradecimiento sincero por su intercesi?n.

Cuando Gabriela naci? en perfecta salud, nos alegramos de las bendiciones generosas de Dios. Luego, a los cuatro meses, nos sorprendi? cuando tuvo una convulsi?n durante una clase de nataci?n. Aunque los m?dicos al principio pensaron que era solo una convulsi?n febril, Gabriela sigui? teniendo convulsiones siempre que ten?a el m?s m?nimo resfriado. Finalmente, se le diagnostic? el s?ndrome de Dravet, un tipo de epilepsia con convulsiones que son dif?ciles de controlar. Deber?amos habernos sentido destrozados cuando recibimos el diagn?stico, porque la posibilidad de recibir una lesi?n cerebral grave era bastante alta, pero sent?amos que la mano de Dios nunca estaba lejos de nosotros incluso en este momento. Cuando creci?, empez? a correr, bailar, cantar y jugar, acurruc?n?ndonos para decir, «Te quiero.» En mis o?dos a?n resuena su risa cuando me dijo «pap? eres gracioso».

Bebe Milagrosa

Esper?bamos que Gabriela no fuera una hija ?nica, pero no hab?amos podido concebir de forma natural. As? que volvimos al m?dico para buscar el mismo tratamiento de fertilidad que nos ayud? a concebir a Gabriela. Para nuestra sorpresa, descubrimos que Dios ya nos hab?a bendecido. ?no tuvimos que empezar el tratamiento ya que Johanna ya estaba embarazada de Sof?a! Llamamos a Sof?a nuestra ‘beb? milagrosa’.

En medio de nuestras pruebas, nos sentimos tan bendecidos al haberla concebido sin ninguna intervenci?n. Despu?s de leer la hermosa explicaci?n del Papa Juan Pablo II sobre los prop?sitos unitivos y procreativos del matrimonio en su Teolog?a del Cuerpo, hab?amos tomado en serio nuestros votos matrimoniales y estado abiertos a la vida que Dios deseaba para nuestro matrimonio. Sin embargo, Gabriela y Sof?a fueron las ?nicas hijas que Dios nos dio.

Como Gabriela segu?a rebotando de sus convulsiones, ten?amos esperanza. Pero cuando ten?a 3 a?os, mientras est?bamos todav?a en medio de la emoci?n y el duro trabajo de apreciar a nuestra nueva beb?, Gabriela fue diagnosticada con gastroenteritis. Est?bamos acostumbrados a que sufriera convulsiones cada vez que se enfermaba, pero esta vez las convulsiones continuaron durante cuatro d?as. Cuando fue puesta en un coma inducido y llevada a cuidados intensivos, no est?bamos seguros de si lo lograr?a. Est?bamos en shock, pero el amor de Dios nos sostuvo a trav?s de las largas horas en el hospital y la tristeza al ver a nuestra brillante y hermosa ni?a deterior?ndose. Vimos cada momento, cada d?a como una bendici?n.

Si solo pudi?ramos tenerla con nosotros por otro a?o o dos, entonces este momento ser?a lo suficientemente bueno y la rodear?amos con nuestro amor. Apoyada por la oraci?n, sorprendi? a sus m?dicos por sus ganas de sobrevivir, pero las convulsiones recurrentes le hab?an causado una lesi?n cerebral grave que eliminar?a su capacidad para caminar, hablar o comer, as? que tuvo que pasar 3 meses en el hospital.

Alti-Bajos

El siguiente desaf?o fue llevarla a casa en silla de ruedas, totalmente dependiente de nosotros para todo, mientras tambi?n ten?amos que cuidar a la beb?. Gabriela lloraba todo el tiempo, d?a y noche, pero cuando recib?a medicamento para aliviar su llanto constante, dorm?a todo el tiempo. No est?bamos seguros de qu? hacer con la ni?a que estaba llorando o durmiendo todo el tiempo. Es dif?cil ver a una ni?a inocente sufriendo tanto cuando no le hab?a hecho nada malo a nadie.

?C?mo era posible? ?por qu? ella? ?y por qu? nosotros? Est?bamos en un altibajo emocional, vi?ndola tan mal y sin poder ayudarla. As? que, la encomendamos a Dios que respondi? a nuestras oraciones con amor. Lo sentimos diciendo: «Yo soy tu Padre. Yo soy el Se?or que gu?a tu vida». Aunque estaba fuera de nuestras manos, ?l nos dio la fuerza para caminar esta jornada con ella.

Nos sentimos seguros de que si Dios quer?a esto para nosotros, ?l permanecer?a y luchar?a junto a nosotros. Era dif?cil, pero tener a esta ni?a con una discapacidad nos permiti? confiar unos en otros y cambiar nuestro enfoque de nuestros propios problemas y debilidades, as? que podr?amos poner toda nuestra energ?a en esta ni?a que nos necesita tanto. Nunca podr?amos haber hecho esto sin el apoyo de nuestra comunidad. Cuando nos mudamos a Brisbane para tener acceso a las terapias que han ayudado a Gabriela, fuimos apoyados por nuestra comunidad Neo-Catecumenal.

Su ayuda y el apoyo con la recaudaci?n de fondos de la comunidad cat?lica en general fueron cr?ticos para los desaf?os que nos esperaban. Gabriela tiene un depende en otras personas para poder completar tareas y no puede ser dejada sola. No puede cepillarse el pelo o los dientes, alimentarse o ir al ba?o. No habla y no puede caminar. Johanna y yo estamos agradecidos por haber obtenido ayuda para sus cuidados y terapias a trav?s del Plan Nacional de Seguro de discapacidad (NDIS). Adem?s de las terapias, Gabriela necesitaba operaciones para realinear sus caderas. Cuando ten?a siete a?os, la insuficiencia card?aca despu?s de una operaci?n la dej? luchando por su vida otra vez. Los m?dicos nos dijeron que llev?ramos a nuestra familia para despedirse de ella.

Sentimos dolor en el coraz?n. Una vez m?s, no est?bamos listos para abandonar a nuestra hija anhelada. Ped? la intercesi?n de San Juan Pablo II, Santa Mar?a de la Cruz (MacKillop) y Nuestra Se?ora. Fue un momento de intensa e incesante oraci?n, pidiendo la voluntad de Dios, pero tambi?n orando por un milagro. Por su gracia, Dios nos hab?a enviado mensajeros en forma de nuestros hermanos y hermanas en nuestra comunidad neo-catec?mena. Era como Isa?as 50:4 «El Se?or Dios me ha dado lengua de disc?pulo, para que Yo sepa sostener con una palabra al fatigado?. Nuestros hermanos y hermanas en Cristo oraron con nosotros la Liturgia de las horas y el Rosario. Cuando la encomendamos a Dios, tambi?n rezamos con confianza y esperanza.

Nos hab?an dicho al comienzo de ese d?a que la vida de Gabriela era «hora por hora». La oraci?n vespertina de esa noche estuvo acompa?ada conmovedoramente por la breve lectura de Job 1:21 «el Se?or da y el Se?or quita». Me llam? la atenci?n el significado de esas palabras en ese momento. Le pedimos a Dios que tuviera misericordia de nosotros y que preparara nuestros corazones. Nuestro sacerdote se uni? a nosotros en el hospital para ungirla y orar con nosotros junto a su cama.

Nos aconsej? que oraramos, cada hora, una palabra que los israelitas hab?an orado en el desierto?»Dayenu». Esta palabra, vinculada con la Pascua y la Historia de la Salvaci?n, dice «Dios, debes ser alabado por todo lo que hagas… si solo nos hubieras sacado de Egipto, habr?a sido lo suficientemente bueno… si solo nos hubieras tra?do a trav?s del mar, habr?a sido lo suficientemente bueno». Esta fue una palabra poderosa para nosotros en ese momento m?s dif?cil de nuestras vidas. Alrededor de las 3 de la ma?ana, de repente comenz? a mejorar y continu? su recuperaci?n hasta que estuvo lo suficientemente bien para salir del hospital. Creo que fue un milagro que Gabriela sobreviviera. Ninguno de los m?dicos de la unidad de cuidados intensivos esperaba que sobreviviera.

Cosas favoritas

A pesar de sus discapacidades, a Gabriela le encanta la vida. Ella se deleita en unirse a sus amigos en una Escuela Especial con un gran sentido de comunidad, donde disfruta de actividades como la pintura y el interruptor – ella levanta su mano derecha para pulsar un interruptor y cambiar las p?ginas en un libro digital en el iPad. Ella se comunica con un parpadeo y un ligero movimiento de la cabeza para decir ?si? y desviando la mirada para un ‘no’. Las preguntas especialmente estructuradas ayudan a este proceso.

Gabriela se deleita con su hermana, primos y amigos. Sus cosas favoritas incluyen m?sica, pel?culas, obras musicales, luces brillantes, colores y comida. Puede comer sopas espesas, helados, salsas y chocolate. Le gusta mucho salir al sol y visitar el jard?n de hierbas en los Jardines Bot?nicos donde puede oler diferentes plantas olorosas. A Gabriela le encanta bailar y ha sido parte de Superstars, un grupo de danza, por m?s de seis a?os. La ayudan a participar moviendo sus brazos y movi?ndola. Las otras chicas bailan a su alrededor para incluirla en las rutinas de baile.

Un Gigante de Oraci?n

Gabriela sabe que Dios la ama y la ayuda con los muchas cruces y dificultades que enfrenta. Uno de los momentos m?s destacados de su semana es ir a la Misa. Ella adora recibir la Santa Comuni?n y participar en la m?sica en la liturgia infantil y en nuestra oraci?n en casa, con su hermana ayud?ndole a tocar instrumentos de percusi?n, como los tambores o el xil?fono.

La oraci?n es una parte importante de la vida de Gabriela. Tiene una foto del Papa San Juan Pablo II junto a su cama, junto a iconos y una colorida cruz tradicional de El Salvador. Gabriela conoce muchas oraciones, como el Padre Nuestro y el Shema (Deuteronomio 6:4-10) que recitamos con ella antes de que ella duerma y cuando se despierta. A pesar de que no habla, sus ojos se iluminan con el reconocimiento.

Si una familia est? luchando con la discapacidad, a?n as? pueden alabar a Dios, y seguir caminando hacia ?l. Debido a todo lo que hemos pasado, hemos sido capaces de aconsejar y guiar a las parejas que tienen problemas en su matrimonio. A pesar de nuestras luchas, no abandonamos a Dios. La oraci?n diaria en casa y con nuestra comunidad eclesi?stica nos ha ayudado a enfocarnos en Dios y a confiar en que hay un prop?sito para todo en nuestras vidas.

A lo largo de nuestras vidas, ha habido muchas cruces, pero Jes?s dijo, «toma tu Cruz y S?gueme» (Mateo 16:24). Ha sido posible para m? ver las dificultades en nuestra vida, como las frustraciones de Gabriela cuando su lesi?n cerebral le impide hacer cosas que sol?a hacer, como oportunidades para llevar la Cruz.

No sabemos lo que Dios ha planeado para nuestro futuro, para ella o para nosotros, pero podemos ver cada d?a como una bendici?n. Veo el prop?sito de Gabriela en su conexi?n con Dios. Ella es muy consciente de Dios en su vida y de su papel como mensajera para ser testigo del amor de Dios. La gente se siente atra?da por ella y quieren saber m?s acerca de su historia y Dios contin?a respondiendo a sus oraciones de maneras profundas.

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Kevin and Johanna Caldwell

Kevin and Johanna Caldwell live in Brisbane with their daughters, Gabriela and Sofia. Article is based on Shalom World TV program ?Triumph? featuring Gabriela and their personal testimony. To watch the episode visit: shalomworld.org/episode/gabriela-elizabeth-caldwell-triumph

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