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Abr 20, 2020 400 Carlos Briceno
Encuentro

Deja de Preocuparte y Comienza a Vivir

«Me rindo …»?

Ning?n l?der militar quiere decir esa frase. Implica p?rdida. Abandonar. Inclinarse ante alguien m?s poderoso.

Esa frase tambi?n asusta a muchos cristianos. Significa que tienen que seguir la voluntad de Dios. Significa que Dios est? a cargo y a nosotros, como criaturas ca?das, no nos gusta entregar el control a Dios. Quer?a entregar mi vida al control de Dios, pero el miedo y el orgullo excesivos me deten?an.

En el verano de 2018, finalmente descubr? la clave para ceder a la voluntad de Dios. Mi rendici?n a Dios se inici? por el diagn?stico de mi esposa con una enfermedad terminal llamada enfermedad de Huntington, una rara enfermedad neurodegenerativa sin cura. Si usted est? relacionado con alguien que lo tiene, -el padre de mi esposa muri? a causa de ?l, al igual que varios familiares de su lado de la familia -, tiene un 50 por ciento de posibilidades de contraerlo. Le doy una descripci?n com?n de la enfermedad: imagina que tienes Alzheimer, Parkinson y ALS (enfermedad de Lou Gehrig) en una sola enfermedad. Una prueba gen?tica el verano pasado revel? que mi esposa la ten?a. Nuestra hija de 22 a?os tambi?n dio positivo por el gen la primavera pasada.

Esta noticia fue devastadora. Cayendo de rodillas en oraci?n ferviente, arroj? mis problemas a los pies de Jes?s. Me di cuenta de que necesitaba recurrir a ?l para obtener la respuesta. Su vida y mentalidad modelaban la rendici?n. Solo ?l pod?a darme el amor y la paz que necesitaba para aceptar la voluntad de Dios, y solo ?l pod?a llenarme con el tipo de paciencia y amor que necesitar?a como cuidador.

Desterrar el ?Si solo?

En los meses posteriores, he aprendido que rendirse a la voluntad de Dios requiere vivir en y reconociendo el sacramento del momento presente, una frase muy usada en el famoso? siglo? 17 por el padre Jean-Pierre de Caussade, SJ , en su libro cl?sico, «Abandono a la Divina Providencia».

Esta frase significa que debemos aceptar con amor todo lo que Dios est? permitiendo, en Su divina voluntad , en cada momento del d?a. Mi camino hacia la santidad depende de ver a Dios en cada momento, siendo totalmente indiferente a lo que puedo percibir como cosas «malas» en la vida, como algo que no sale como yo quiero o un sufrimiento que desear?a no tener que soportar.

En esta espiritualidad, vivimos cada momento con confianza como una bendici?n de Dios, llenos de fe y gratitud por su amor y misericordia, no estamos ansiosos por el futuro, o empantanados por el pasado, pero sometiendo cada momento con amor a quien es Amor.

Para mostrarle el poder de esta rendici?n, aqu? hay un ejemplo concreto. El pasado noviembre, mi hermana, Rose, muri? en un tr?gico accidente. Durante una fuerte tormenta, un ?rbol cay? sobre su autom?vil en su camino de entrada mientras ella y su hijo esperaban a que pasara la tempestad. Acababan de regresar, llenos de alegr?a, de un evento relacionado con la fe esa noche. Su hijo vivi?, pero su m?dula espinal fue fatalmente cortada.

Una semana despu?s, la noche antes de su funeral, mi sobrino (su hijo), un amigo de mi difunta hermana y yo asistimos a una charla sobre la rendici?n a Dios que ofreci? el padre Jeffrey Kirby. Hab?a escrito un libro, «No te preocupes», basado en el libro del padre de Caussade.

Rebotando al miedo

Esa noche, conduje hasta el aeropuerto para recoger a tres de los amigos de mi hermana que llegaban para asistir al funeral. Estaba en un viejo Crown Victoria, un autom?vil mucho m?s grande y viejo que mi autom?vil en casa. No estaba acostumbrado a los frenos. Realmente ten?a que pisar fuerte para obtener una acci?n de frenado decente.

Los caminos estaban resbaladizos, la noche era fr?a y no estaba familiarizado con la ruta. Todos estos factores se combinaron para ponerme ansioso. Permanec? ansioso durante unos tres minutos. Entonces record? la charla del padre Kirby y su libro, que acababa de leer esa semana. Tambi?n pens? en c?mo, en los ?ltimos meses, me hab?a estado entrenando para estar en el momento presente. Para aceptar la voluntad de Dios, repet? «Jes?s, conf?o en ti» una y otra vez.

Mi ansiedad desapareci?. Estaba en el momento y Dios estaba conmigo, as? que todo estuvo bien. Cuando regresaba con los amigos de Rose, un ciervo cruz? dos carriles de la carretera, en un curso de colisi?n con mi autom?vil. Me deslic? ligeramente hacia la derecha cuando fren?, pero el venado salt? al costado del auto, esquivando el espejo retrovisor izquierdo. Sucedi? en un instante.

Mi reacci?n: estaba tan tranquilo como antes de que apareciera el venado. Los amigos de mi hermana estaban asombrados. Estaba en el momento presente. Dios estaba ah?. Agradec? a Dios.

En su libro, el padre Kirby escribi?: ?La santidad se encuentra aqu? y ahora. La santidad la hayamos buscando la presencia de Dios donde estamos, y no donde preferir?amos estar. Es ver la bondad de Dios? presente en circunstancias o personas que preferir?amos no est?n. La santidad deja el mundo de la fantas?a y las ilusiones y es estar en el momento presente. Es estar atento a d?nde estamos y lo que estamos haciendo ahora, no en el futuro, sino aceptando la providencia de Dios que est? a nuestro alcance «.

Me estoy rindiendo ?Y t? podr?s?

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Carlos Briceno

Carlos Briceno is a veteran Catholic journalist and joyful missionary disciple. To discover the divine in the sacrament of the present moment visit his website at sotpm.design.blog/.

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