Home/Evangelizar/Article

Feb 05, 2021 352 Emily Shaw, Australia
Evangelizar

Cuando la Marcha se Pone Dif?cil?

Aqu? tienes 3 maneras de ayudarte a pelear en la buena batalla.

?Por qu? a menudo evitamos las cosas que queremos hacer y las que no queremos hacer si las hacemos? San Pablo tampoco pudo averiguarlo (v?a Romanos 7:15). ?Y por qu? se necesita una pandemia para eliminar las distracciones no deseadas de nuestras vidas? Parece ser una parte desafortunada de nuestra naturaleza humana. Pero tal vez la pandemia actual que ha tra?do enfermedades graves y la muerte en todo el mundo pueda ayudarnos a superar algunos aspectos de nuestra naturaleza humana obstinada.

El distanciamiento social ha sido un desaf?o de varias maneras, pero ir?nicamente para algunos tambi?n ha demostrado ser ?til y beneficioso. El mayor tiempo que muchos de nosotros hemos experimentado a solas ha proporcionado oportunidades inesperadas para enfocarnos en lo que es realmente importante y para acercarnos m?s a Dios. Cuando estas restricciones terminen ser? demasiado f?cil volver a nuestros viejos h?bitos. As? que, para mantener cualquier progreso que hayamos hecho, hagamos lo que hacen los buenos cat?licos: Ensuciemos nuestras las manos, sacudamos el polvo de las cuentas del Rosario, encendamos las velas en el altar de casa y elevemos nuestras mentes en el cielo mientras examinamos tres pasos simples que pueden impedir que perdamos terreno.

Oren sin cesar

Aunque es maravilloso que su vida de oraci?n se haya vuelto m?s fervorosa durante este tiempo de crisis, recuerde que generalmente es m?s f?cil orar cuando tenemos una intenci?n decidida y apremiante en nuestra mente. As? que, cuando las cosas se alivien, tenga cuidado de no volverse perezoso y perder el fervor.

No cambie su tiempo de oraci?n para que se ajuste a su rutina mientras restablece su nueva vida ?normal?, cambie su rutina para que se ajuste a su tiempo de oraci?n. Si ha conseguido dedicar m?s tiempo a la oraci?n, la meditaci?n y la contemplaci?n durante la pandemia, procure mantener su rutina cuando las escuelas y los lugares de trabajo reanuden las operaciones.

Encuentre soluciones que se adapten a sus circunstancias: los podcasts o los CDs que puede tocar en el coche en su viaje diario, el Rosario familiar alrededor del comedor mientras los m?s peque?os todav?a est?n atados a sus sillas para ninos, lectio Divina con la? familia o lectura b?blica por la noche.

Hacer que el domingo sea m?s que una obligaci?n

Asistir a la Misa y recibir a nuestro Se?or en la Eucarist?a suena atractivo para muchos de nosotros en este momento. La falta de acceso a los Sacramentos nos hace anhelar esto. Como dicen, «no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.»

Pero, ?conservaremos nuestro anhelo por la Misa una vez que podamos volver a asistir libremente? Nos tomar? esfuerzo para acercarnos a cada Misa con la misma intensidad que sentimos ahora. De lo contrario, en alg?n momento despu?s de que nuestras iglesias sean reabiertas, podemos encontrarnos cada vez m?s complacientes y tratar nuestra fe como una obligaci?n en lugar del don y privilegio que realmente es.

Reflexionando sobre esta misma idea, Josemar?a Escriv? dijo: «Muchos cristianos toman su tiempo y tienen suficiente tiempo libre en su vida social (no hay prisa aqu?). Tambi?n est?n relajados en sus actividades profesionales (no hay prisa aqu? tampoco). Pero, ?no es extra?o c?mo esos mismos cristianos se encuentran en tal prisa y quieren apresurar al sacerdote en su ansiedad para acortar el tiempo dedicado al sacrificio m?s Santo del Altar?»

?C?mo podemos dedicarle m?s tiempo a Dios?

Haga que el domingo ?todo el d?a? sea dedicado al Se?or. S?, asista a la Misa, pero no se detenga all?. Construya una comunidad en su parroquia. ?Qu? tal un t? por la ma?ana despu?s de la Misa, o quiz?s invitar a otra familia cat?lica a su casa para un t? o un almuerzo? ?Tal vez podr?as intentar llegar temprano a la Misa, hacer uso del Sacramento de la Confesi?n, ofrecer un Rosario juntos como familia, o pasar tiempo en oraci?n tranquila?

Reparte los extras

El encierro y el distanciamiento social han alterado dr?sticamente el n?mero de cosas a las que les dedicamos tiempo.? Tal vez la pandemia nos haya invitado a pensar en las actividades de nuestras vidas. ?Qu? echamos de menos y qu? no echamos de menos? ?Qu? necesitamos y qu? no?

?Estamos sobre programados? ?Todo lo que hacemos nos causa estr?s y crea pesadillas log?sticas? ?Nuestros hijos necesitan asistir a todas las actividades extracurriculares que hay? ?Les estamos fallando si limitamos sus actividades extracurriculares o les estamos haciendo un mayor favor? Tal vez sea hora de reevaluar esas actividades extracurriculares para que pueda encontrar un equilibrio saludable para su familia.

Menos tiempo en actividades estructuradas significa m?s tiempo no estructurado juntos como familia. Y son las actividades no estructuradas las que nos traen un mejor tiempo de calidad. Juegos de mesa espont?neos, galletas para hornear y paseos en bicicleta no planificados forman los recuerdos que los ni?os atesoran.

La pandemia nos ha dado la oportunidad de evaluar nuestras vidas y prioridades de oraci?n. Sin duda, el sufrimiento y los desaf?os que enfrentamos durante este tiempo ir?n acompa?ados de gracia que nos ayudar? a hacer cambios para mejor.

No hay tiempo como el presente para hacer un balance de nuestras vidas.

Share:

Emily Shaw

Emily Shaw is a former Australasian Catholic Press Association award-winning editor turned blogger for australiancatholicmums.com and is a contributor to Catholic-Link. A wife and mother of seven, she resides on a farm in rural Australia and enjoys the spiritual support of her local catholic community.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Latest Articles

This site is registered on wpml.org as a development site.