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Ago 06, 2019 634 Shalom Tidings
Encuentro

UN HUECO EN MI CORAZ?N

?Crec? en la India con la instrucci?n de la Iglesia Episcopal. Mi madre nos le?a la gran Biblia Marathi, ymis primeros recuerdos son los de mi amor por Jes?s. Sol?a sentarme en la mitad de la silla porque laotra la reservaba para Jes?s, y por ese motivo con frecuencia me ca?a de la silla. Cuando comenc? a ir ala escuela del Convento de San Jos?, quer?a ser religiosa.?

El mejor amigo se convirti? en extra?o
Pero conforme fui creciendo y d?ndome cuenta del sufrimiento que me rodeaba, no pod?a entender c?mo un Dios amoroso pod?a permitir tanto dolor. ?Haz algo,? le dec?a en oraci?n, pero mis oraciones no eran respondidas. A los doce a?os dej? de hacerle un lugar a Jes?s en mi silla, y tambi?n en mi coraz?n. Dej? de hablar con ?l pensando que no se preocupaba lo suficiente, y lloraba y lloraba porque hab?a perdido a mi mejor Amigo. Un par de a?os despu?s, cuando cumpl? catorce, nos fuimos a vivir a los Estados Unidos de Am?rica y nos unimos a la comunidad episcopal. Asist?a a la iglesia pero s?lo para complacer a mi madre y para cantar en el coro. Mi madre muri? poco despu?s de que yo cumpliera veintid?s a?os, y ya no tuve deseos de regresar. No quer?a pretender amar a Jes?s cuando me sent?a tan sola. Tuve que encargarme de m? misma, ser independiente y auto suficiente porque ya no ten?a en quien confiar. Llen? mi coraz?n con mis estudios y mi trabajo, mis amigos y amantes, m?sica y danza, sin darme cuenta de c?mo se me iba endureciendo el coraz?n, hasta el punto de confesarme atea. Durante muchos a?os fui investigadora cient?fica. Me cas? con mi dulce colega, Michael, y tuvimos dos hijos, Max y Dagny. Dej? de trabajar para quedarme en casa y poder educarlos. De vez en cuando me paraba en la iglesia para asistir a bodas y funerales, y buscaba alguna se?al de que a Jes?s le importaba, pero nunca sucedi? nada especial. La vida continu? como siempre. Los ni?os siguieron creciendo y una vez que comenzaron a ir a la escuela, Michael y yo nos pregunt?bamos c?mo contrarrestar la cultura tan permisiva que estaba lejos de educarlos. Ten?amos autoridad como padres, pero eso era todo. ?Hab?amos cometido un grave error de no haberles inculcado el conocimiento de Dios? ?Qu? derecho ten?amos de negarles este conocimiento fundamental? Una cosa es conocer a Dios y rechazarlo como yo lo hice por voluntad propia, y otra cosaes no tener ni siquiera la oportunidad. No podr?a perdonarme si ese vac?o se llenara con otras cosas, cosas malas, tan reales y presentes. Quer?a armar a mis hijos con algo real y tangible para combatir el mal, la verdadera causa del sufrimiento.

 

El regreso al primer Amor
Quer?a que mis hijos tuvieran lo que yo tuve de ni?a: amor a Cristo. Incluso aunque s?lo fuese un cuento, no pod?a negar el poder que ?l hab?a tenido sobre m? y sus efectos: absoluta confianza de quetodo estar?a bien, una seguridad que era completamente irracional dada la situaci?n mundial, y una cierta fortaleza que tampoco era de este mundo. No me hab?a dado cuenta de que hab?a tenido una paz que sobrepasaba todo entendimiento.

 

El coraz?n se ablanda
En el a?o 2006, de Navidad les regal? a mis hijos una Biblia para ni?os con hermosos dibujos y referencias hist?ricas. Michael, que no hab?a sido educado en un ambiente religioso, se ofreci? a
leerla. Tard? casi un a?o en leerles a los ni?os historias b?blicas, y estaba encantado y admirado con las historias. Sin embargo, nos sent?amos como hip?critas, porque por mucho que dese?ramos quenuestros hijos tuvieran una instrucci?n religiosa, nosotros no cre?amos, as? que la conversaci?n pas? a ser ?deber?amos ir a la iglesia? ?y a cu?l?. El n?mero de iglesias parec?a haberse diseminado como hongos desde que yo era ni?a. En la cafeter?a de la escuela se reun?an cristianos sin ninguna denominaci?n, pero parec?a algo muy casual. Yo sab?a que cuando dos o tres se re?nen en el nombre de Jes?s, ?l est? all? presente, pero quer?amos algo con un sentido de lo sagrado, algo trascendental.

Investigu? la Iglesia Episcopal, pero no ten?a nada de la que hab?a en la India, ni siquiera se parec?a a la Iglesia Episcopal a la que yo asist?a cuando nos mudamos a los Estados Unidos. En otras iglesias me di cuenta de que ten?an cierto tipo de disputas doctrinales con la Iglesia Cat?lica. La respuesta era bastante obvia: necesit?bamos la Iglesia que Cristo hab?a fundado. En el mes de octubre de ese mismo a?o, fuimos a la Iglesia cat?lica de San Judas. Me la pas? llorando toda la liturgia, y mis hijos se preocuparon. Les susurr? que me sent?a feliz de haber regresado a casa.
Despu?s de la Santa Misa, intent? inscribir a los ni?os en la escuela dominical, pero la se?ora encargado me pregunt? la edad de los ni?os (7 y 9 a?os), y que si estaban bautizados. Cuando le
respond? que ?no,? me dijo que necesitaba hablar con el di?cono sobre el Rito de Iniciaci?n Cristiana para Adultos. En primera instancia me molest? pensar que tendr?amos que comenzar a vencer obst?culos, pero despu?s me di cuenta de que la Iniciaci?n Cristiana estaba dise?ada para que uno pudiera tomar una decisi?n informada. Comenzamos el largo proceso del estudio y los cuestionamientos. Los domingos en las ma?anas Michael y yo nos sal?amos despu?s de la homil?a para estudiar el Evangelio, mientras que los ni?os se sentaban con nuestros padrinos para seguir con el Canon de la Misa. Despu?s de la Misa, se nos daba instrucci?n sobre la fe con nuestros padrinos. Siempre estar? agradecida con los Caballeros de Col?n por apoyar a nuestros hijos. Despu?s de unas horas en casa, regres?bamos a la Misa vespertina y la instrucci?n religiosa de los ni?os. Quiz?s nuestra familia necesitaba una doble dosis de la Palabra para echar ra?ces, pero siempre estar? agradecida de ver c?mo nuestros domingos autom?ticamente se convirtieron en d?as santos.

 

?Una nueva creaci?n!
Cuestionamos much?simas cosas: la ense?anza sobre el matrimonio y la sexualidad, la Eucarist?a, asuntos sobre la vida. Le di reversa a todas las creencias que yo ten?a, que eran contrarios a los
dogmas de la fe. Lo hice de buena gana, incluso cuando no comprend?a todo, porque miraba a Mar?a como ejemplo, ella que no discuti? con el ?ngel durante la Anunciaci?n, sino que le dio su fiat. Parad?jicamente, todo fue embonando de manera hermosa, incluso los misterios de la fe. Ahora me pregunto si eso habr? sido resultado de las poderosas oraciones del Rito de Aceptaci?n,
cuando nuestras frentes fueron marcadas con las siguientes palabras: ?Recibe la se?al de la Cruz en tu frente. Es Cristo mismo quien te fortalece ahora con su amor. Aprende a conocerlo y a seguirlo.? Despu?s de eso, el sacerdote pronunci? las siguientes palabras mientras mi padrino hizo la se?al de la
cruz sobre mis o?dos, ojos, labios, etc.
?Recibe la se?al de la cruz en tus o?dos, para que puedas escuchar la voz del Se?or.
Recibe la se?al de la cruz en tus ojos, para que puedas ver la gloria de Dios.
Recibe la se?al de la cruz en tus labios, para que puedas responder a la Palabra de Dios.
Recibe la se?al de la cruz sobre tu coraz?n, para que Cristo pueda morar all? por la fe.
Recibe la se?al de la cruz sobre tus hombros, para que puedas soportar el suave yugo de Cristo.
Recibe la se?al de la cruz en tus manos, para que Cristo sea conocido en el trabajo que realices.
Recibe la se?al de la cruz en tus pies para que puedas caminar por la senda de Cristo.?
Llor?. Estas palabras y la sensaci?n de tener mis manos y s?, incluso mis pies, bendecidos, fue
sobrecogedora. Hab?a vuelto a enamorarme de Jes?s. Esa Navidad tuvo mucho significado cuando
cantamos ?Venid, adoremos a Cristo el Se?or.?
Durante la Pascua, mientras meditaba la dolorosa pasi?n de Jes?s, me sent? indigna. Sab?a que merec?a la muerte, no la vida, pero Jes?s me atrajo hacia S? y me inund? en su tierna misericordia. No quer?aotra cosa que estar refugiada en su Cruz, ser limpiada con su Sangre. Durante la Vigilia Pascual, el 11 de abril del 2009, una fecha igual de importante como la de mi boda y cuando di a luz a mis dos hijos, observ? c?mo se bautizaban Michael, Max y Dagny. Mi coraz?n estaballeno. Sent? como si le estuviera entregando estos tres amores m?os a Jes?s, mi primer Amor. Despu?s,
juntos hicimos una profesi?n de fe y recibimos el Cuerpo y la Preciosa Sangre de Nuestro amado Se?or Jes?s. Semana tras semana, el hueco en mi coraz?n en forma de Dios, comenz? a llenarse. Ya no me caigo de las sillas, pero me siento totalmente plena.

Vijaya Bodach
? Vijaya Bodach es una cient?fica convertida en escritora infantil que cuenta con m?s de 60 libros
para ni?os y un tanto m?s de historias, art?culos y poemas en revistas infantiles. Puedes saber m?s
de ella en https://vijayabodach.blogspot.com

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