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Todos est?bamos impactados y devastados cuando mi hermano anunci? que quer?a ser sacerdote, y es que no s?lo quer?a ser sacerdote, sino que quer?a ser sacerdote cisterciense. Eso quer?a decir que una vez que saliera de casa, jam?s regresar?a. Mi madre estaba totalmente p?lida. Se sent?a orgullosa de que su hijo quisiera ser sacerdote, pero ?por qu?, por qu?, tambi?n quer?a ser monje? Ella no sab?a qu? hacer, pero afortunadamente s? supo a qui?n recurrir, y ?se fue Gus, un amigo de la infancia que tambi?n hab?a dejado el hogar para convertirse en sacerdote y monje, y que en ese entonces era el Abad de Belmont.
EL SIGNIFICADO DE LA MATERNIDAD
Gus le dijo que una madre llega a cumplir totalmente con su maternidad cuando por el gran amor que le tiene, permite no s?lo que su hijo elija su propia vocaci?n en la vida, sino que lo alienta a que la siga (cualquier cosa que eso signifique). Tambi?n le coment? que ese hab?a sido el sacrificio de Mar?a al dejar que el Hijo que hab?a engendrado tomara su propio camino para responder a la vocaci?n a la que hab?a sido llamado.
Mi madre se sinti? mucho mejor despu?s de platicar con Gus, o Abad Williams como le dec?an entonces. Despu?s de todo, ?l mismo era sacerdote monje y estaba en posici?n de consolarla y animarla mejor que nadie. Si bien mi hermano hab?a sido aceptado como prospecto a monje en la Abad?a de Mount Saint Bernard, el Abad le hab?a pedido terminar sus estudios en la Sorbona de Par?s donde estaba estudiando. Naturalmente, mi hermano se sent?a feliz de haber sido aceptado, porque estaba en la creencia de que su incapacidad no le permitir?a ser sacerdote (ten?a una pierna m?s corta que la otra como resultado de la polio que le dio a los seis a?os).
UN TERRIBLE ACCIDENTE
Desgraciadamente mi hermano tuvo un terrible accidente cuando iba de camino a presentar sus ex?menes finales. En parte debido al calibrador de hierro que llevaba en la pierna, resbal? por la escalera en el metro golpe?ndose la cabeza y muriendo instant?neamente. Ten?a s?lo veintid?s a?os. En ese entonces yo ten?a diecisiete, y me sacaron de la escuela para informarme de la tragedia. Cuando llegu? a casa encontr? a mi madre totalmente inconsolable. Si bien ella ya se hab?a hecho a la idea del sacrificio que se le ped?a cuando mi hermano hab?a elegido ser monje, ahora se le ped?a hacer uno m?s, un sacrificio m?s grande todav?a y final, que jam?s lleg? a imaginar ni por un momento que se le pedir?a. Una vez m?s, recurri? al Abad Williams para pedir ayuda espiritual.
COMO MAR?A, MI MADRE SE CONVIRTI? EN SACERDOTE
El Abad Williams le dijo que ahora se le ped?a a ella ser el sacerdote que su hijo no podr?a llegar a ser, a?adiendo que Mar?a hab?a sido sacerdote al ofrecer el mayor sacrificio posible: el de su propio Hijo. La vida de Mar?a se centr? en dar generosamente todo por el Hijo amado al que hab?a dado a luz. Siempre todo hab?a sido para ?l, ???y despu?s tuvo que entregarlo incluso a ?l mismo, convirti?ndose en el sacrificio m?s perfecto y completo que cualquier madre haya hecho jam?s, y lo hizo estando a su lado al pie de la cruz. Mi madre jam?s olvid? lo que Gus le dijo. No le quit? el gran dolor que sent?a, pero s? le dio sentido y lo hizo soportable. Lo que m?s la ayud? fue reflexionar en que el sacrificio que ella estaba haciendo, era exactamente el mismo sacrificio que hab?a tenido que hacer Mar?a en el Calvario.
UNA LECCI?N APRENDIDA DE MI MADRE
Solamente hay un verdadero sacerdote, y ?se es Jesucristo, quien realiz? el sacrificio m?s perfecto que nadie haya podido hacer, el sacrificio de S? mismo. Nosotros somos sacerdotes porque participamos de su sacerdocio. Durante toda su vida, Jes?s se ofreci? incondicionalmente a su Padre por el pueblo al que lo envi? para servir. Participamos del sacerdocio cuando nosotros tambi?n nos ofrecemos al Padre, ?por Cristo, con ?l y en ?l? por la misma familia humana a la que su Hijo vino a servir.
Eso es lo que mi madre lleg? a ver y comprender m?s claramente que nadie m?s que yo haya conocido, no s?lo en la forma en que pensaba, sino en su forma de actuar. Fue una lecci?n que ella ten?a que aprender en el momento m?s doloroso de su vida, cuando tuvo que participar del sacrificio de Cristo exactamente de la misma forma en que Mar?a lo hab?a hecho. Las lecciones aprendidas en momentos as? jam?s se olvidan. Marcan indeleblemente la memoria y determinan la forma en que piensas y act?as por el resto de tu vida, para bien o para mal. En el caso de mi madre, fue para mejor y no para peor, como lo fue con Mar?a.
Para ambas, ese terrible calvario signific?, de alguna manera, poder profundizar y refinar su maternidad en beneficio de otros hijos que las buscaban para recibir el amor maternal que siempre hab?an recibido sin medida. Yo lo s? porque as? lo experiment? en carne propia, y as? sigue siendo. Cuando recuerdo el pasado, lo que m?s resalta en mi memoria son esas dram?ticas demostraciones del sacrificio de mi madre, pero mientras m?s reflexiono, m?s me doy cuenta de que toda su vida fue un continuo y generoso sacrificio por su familia, justo como lo fue la vida de Mar?a. Cada d?a de su vida y cada momento de su d?a lo entreg? por sus hijos, en ciento ?un formas diferentes mediante las que ejercit? su sacerdocio, como lo hizo Mar?a durante su vida en la tierra. No era de sorprender que sus tres hijos quisieran convertirse en sacerdotes; despu?s de todo, ?hab?an vivido con uno toda su vida!
RECORDEMOS QUE EL AMOR
VIVE A TRAV?S DEL SACRIFICIO
Y SE NUTRE AL DAR.
SIN SACRIFICIO, NO HAY AMOR.
– SAN MAXIMILIANO KOLBE
EGO?SMO Y SACRIFICIO
Cuando la familia se reun?a para asistir a misa los domingos, ve?an a mi madre totalmente absorta en aquello que ellos f?cilmente daban por hecho. Su ego?smo les hac?a ofrecer muy poco, mientras que ella ofrec?a mil y un actos de auto sacrificio realizados durante la semana que terminaba. Eso significa que mi madre recib?a en la medida en la que daba porque es en el dar que recibimos, y ella recib?a abundantemente con cada semana que pasaba. Eso la ayud? a recibir la fortaleza que necesitaba para seguir dando la semana siguiente, para seguir sacrific?ndose por esa familia que con tanta facilidad la daba por hecho.
Sin ninguna educaci?n teol?gica formal, mi madre descubri? por s? misma que la Eucarist?a no s?lo es un sacrificio, sino tambi?n el lugar donde nos podemos ofrecer al Padre en Cristo, con Cristo y a trav?s de Cristo, y que es un alimento sagrado sacrificial en el que recibimos de Aqu?l a quien hemos ofrecido nuestros sacrificios, el amor que eternamente se derrama exterior e interiormente en todos aquellos que est?n dispuestos a recibirlo.
EL HIJO AL QUE SIEMPRE LE LLORABA,
JAM?S SE CONVERTIR?A EN EL SACERDOTE
QUE ?L DESEABA SER,
PERO ELLA SUFICIENTEMENTE
TOM? SU LUGAR.
La maternidad para mi madre fue, como para tantas otras generosas y sacrificadas madres, una forma de participar en el misterio central de nuestra fe. Si su muerte cotidiana la un?a a la muerte de Cristo, tambi?n la abr?a a recibir el amor que lo levant? de la muerte el primer d?a de Pascua, empoder?ndola para compartir lo que hab?a recibido con su familia para quien hab?a entregado todo. El hijo al que siempre le lloraba, jam?s se convertir?a en el sacerdote que ?l deseaba ser, pero ella suficientemente tom? su lugar. El sacerdocio que ella ejerci? no s?lo inspirar?a a su propia familia, sino tambi?n a otras familias, familias que siguen estando inspiradas, como lo estoy yo, por su brillante ejemplo que jam?s se empa?ar?.
LA MUERTE DE MI HERMANO NO FUE EN VANO
La muerte de mi hermano me afect? profundamente, pero su muerte no fue en vano. Me inspir? de tal forma, que he pasado mi vida escribiendo sobre ?l para difundir la profunda espiritualidad que lo atrajo a la vida mon?stica con el objeto de alentar a otros tambi?n. He pasado gran parte de mi vida escribiendo tres principales obras de espiritualidad. El principal protagonista de cada obra es el ermita?o Peter Calvay, que est? totalmente inspirado en mi hermano, Peter Torkington. En mi imaginaci?n, en vez de entrar a la orden cisterciense como era su intenci?n, simplemente lo transfer? a las islas H?bridas Exteriores en donde se convirti? en ermita?o y despu?s de profundizar su vida espiritual, comienza a ayudar a otros.
Si Peter se hubiese convertido en monje, su espiritualidad habr?a sido mon?stica. Sin embargo, el hecho de vivir como laico le permiti? desarrollar una espiritualidad laica profunda basada en la espiritualidad que el mismo Jes?s vivi? con sus disc?pulos, que a su vez lo heredar?an a la Iglesia primitiva. Por supuesto que esto es de particular ayuda para aquellos lectores modernos que intentan vivir una vida cristiana, en tanto que los que est?n fuera del contexto de la vida religiosa realmente lo aprecian. Si los libros que he escrito logran ayudarte, como es el caso de m?s de 300,000 lectores a lo largo de los a?os, entonces la muerte de mi hermano no habr? sido en vano, ni tampoco la sencilla espiritualidad que aprendimos de nuestra madre.
David Torkington (www.DavidTorkington.com) is a Spiritual Theologian, Author and Speaker, who specializes in Prayer, Christian Spirituality and Mystical Theology. He was educated at the Franciscan Study Centre, England, and the National Catholic Radio and Television Centre, Hatch End, London, where he was later appointed to the post of Dean of Studies. He was extra mural lecturer in Mystical Theology at the Dominican University in Rome (The Angelicum). In addition to giving Retreats and lecturing all over Europe, he undertook five prolonged lecture tours to Africa, mainly Equatorial Africa, speaking on Prayer and Spirituality to Religious, Monks, Diocesan Priests and lay people. His personal spirituality is predominantly Franciscan, his Mystical Theology Carmelite, all welded together with a solid blend of Benedictine moderation. He has sold over 300,000 books in more than twelve different languages. His most successful book is "Wisdom from the Western Isles," the popular "Peter Calvay Trilogy" (Hermit, Prophet, Mystic) re-edited in one volume in which he teaches the reader how to pray, from the very beginning to what Saint Teresa of Avila calls the Mystical Marriage. He is at present working on his latest book, "Wisdom from the Christian Mystics" which will be followed by his autobiography "Injured Innocence." When not writing, he spends time on his boat on the peaceful Beaulieu river in the New Forest, Hampshire, and exploring the Jurassic coast, Dorset. He is a member of The Athenaeum, Pall Mall, London. The three books mentioned in the article are ?Wisdom from the Western Isles, Wisdom from Franciscan Italy? and ?Wisdom from the Christian Mystics.? All are available from Amazon.co.uk or Amazon.com or from any bookshop.
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