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Sep 02, 2021 267 Mark Yates
Encuentro

De Miserable a un Milagro

?Adicto, insomne, ansioso y te sientes perdido? An?mate, hay esperanza.

«Hay esperanza.» Estas fueron las ?ltimas palabras que me dijo mi padre antes de morir a la edad de 77 a?os. Estas palabras me ser?an dichas dos veces m?s y cambiar?an mi vida. Me llevar?an de una vida de adicci?n a ser disc?pulo de Jes?s dirigiendo una organizaci?n ben?fica para adictos en recuperaci?n, donde la buena nueva del Evangelio toma forma como una existencia cotidiana y tangible, dando esperanza a todos los que buscan la verdad.

d?jame empezar por el principio. Nac? como el menor de 6 hermanos en lo que ustedes considerar?an una familia cat?lica normal de clase media donde recib? los fundamentos de la fe cat?lica. Pero a pesar de esta s?lida base en La Iglesia, tuve problemas de disciplina, comprensi?n y oraci?n. Asist? a misa, pero mi fe era d?bil.

Cuando llegu? a la adolescencia, estaba decayendo r?pidamente, y cuando fui a la universidad, todo lo que quer?a hacer era tocar m?sica en vivo en una banda de rock. So?? con ser un h?roe de la guitarra mientras disfrutaba de la vida de fiesta.

Logr? reconocimiento, al menos localmente, pero para funcionar siempre necesitaba una sustancia intoxicante dentro de m?. Mi sustancia preferida se convirti? en alcohol, aunque luego me volv? dependiente de muchas sustancias. Pasaron los a?os y beb? cada vez m?s, ya fuera feliz o triste, enojado o en paz, beb?a. En casa o fuera de casa, en concierto o levant?ndome para trabajar al d?a siguiente, no hab?a ninguna diferencia. Yo era dependiente del alcohol, pero no me di cuenta ni lo admit? durante muchos a?os.

Despu?s de la muerte de mi padre, mi ansiedad se elev? a niveles nuevos. Abusaba de los medicamentos recetados, desde bloqueadores de ansiedad hasta pastillas para dormir, analg?sicos y antidepresivos. Mi vida estaba fuera de control. Fui hospitalizado varias veces durante varios a?os, y una vez pas? una semana desintoxicando m?dicamente del alcohol. Fue entonces cuando escuch? esas palabras por segunda vez. Me despert? en mi cama del hospital delirando y balbuceando, pero una enfermera me tomaba la mano y me dec?a: «Mark, est? bien, hay esperanza».

Pasaron unos a?os, y estoy en el mismo hospital, solo que esta vez estoy en una sala despu?s de admitir pensamientos suicidas. Mi cuerpo era una mezcla t?xica de drogas, analg?sicos y alcohol. Me di cuenta del paciente en la cama a mi lado que estaba hablando con su compa?ero por tel?fono, y todo lo que dec?a me irritaba. Esa conversaci?n se enred? con voces que escuch? en mi propia cabeza y que durante a?os me hab?an condenado. Inexplicablemente, de repente sent? la necesidad de matar al hombre en la cama a mi lado. Me qued? all? hasta la medianoche pensando que, sin alcohol o pastillas para dormir, no podr?a dormir. Me enoj? extremadamente.

Creci? la necesidad de violentar al hombre que estaba a mi lado. Me imagin? ahog?ndolo. ?Ten?a ganas de estrangular a alguien? Quiz?s lo hice. Pens? en ponerle una almohada sobre la cabeza y dejarlo sin aliento. Me imagin? golpe?ndolo lo m?s fuerte posible y dej?ndolo inconsciente. Entonces, me contuve. ?Espera, ?acabo de asesinar a un hombre inocente en una cama de hospital? No una, ni dos, sino tres veces. ?Qui?n era yo? ?En qu? me hab?a convertido? ?Hab?a matado a un hombre en mi coraz?n tres veces! »

Dirig? mi ira hacia Dios. ?Creo en ti, y ahora necesitas ayudarme?, llore. Pero tambi?n lo culp?. «?Por qu? me creaste solo para atormentarme y enviarme al infierno?»

Me di cuenta de que estaba d?bil y que no ten?a fuerza para otra pelea. Debido a que hab?a agotado toda mi fe en la humanidad, necesitaba algo o alguien a quien aferrarme. Deb?a tener esperanza. Hab?a intentado docenas de veces limpiarme por mi cuenta, pero siempre ten?a el mismo resultado. Ahora hice algo que no hab?a hecho en muchos a?os. Aunque me hab?a alejado de Dios y de la fe de mi infancia, record? mis oraciones y comenc? a orar. ?Me entrego a Ti, Jes?s. S?lvame. S? que eres mi Dios y Salvador, ?ay?dame! » Segu? rezando. Comenc? a citar las Escrituras: «Pide y recibir?s». Dije: ?Se?or Jes?s, estas son tus palabras. Te estoy citando, as? que debes escucharme. Estas no son mis palabras, sino las tuyas?. Sab?a que estaba citando la Biblia y sab?a que era verdad, pero no ten?a idea de qu? pasaje era.

Ahora s? que estaba citando Mateo 7: 7: ?Pidan y se les dar?; Busca y encontraras; llama a la puerta y se te abrir?. Las ?ltimas palabras de mi padre hab?an sido «Hay esperanza» y aqu? estaba citando Mateo 7: 7.

Alrededor de las 7:00 am, me despert? con el sonido de una enfermera pregunt?ndome si quer?a una taza de t?. ?Hab?a dormido siete horas! La mayor?a de la gente sabe que un hospital no es un lugar para dormir bien por la noche, pero all? me estaba retirando del alcohol, las pastillas para dormir y todo tipo de otras sustancias y acababa de dormir la mejor noche en a?os. Mientras la enfermera me ofrec?a t? y tostadas, escuch? otra voz murmurar: «Hay esperanza». ?Fue la enfermera o Dios me estaba hablando? Decid? que Jes?s hab?a respondido a mis oraciones: hab?a dormido durante horas y de nuevo estaba escuchando: «Hay esperanza».

Pero lo m?s importante es que algo hab?a cambiado, algo profundo. Mi ansiedad se hab?a ido y ten?a una leve sensaci?n de felicidad y alegr?a. No estaba seguro de qu? lo caus?, pero los demonios que me hab?an atormentado durante muchos a?os se hab?an ido.

Este fue el comienzo del milagro de mi conversi?n, el primero de muchos. Me qued? all? en total paz y le di las gracias a Jes?s. Mi viaje con Jesucristo comenz? ese d?a y contin?o caminando el camino en el cual El me sigue guiando.

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Mark Yates

Mark Yates is a business owner and chairman of a charity for recovering addicts. He lives with his family in Manchester, England.

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