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Sep 02, 2021 297 Teresa Ann Weider, USA
Contratar

Dios tiene un sentido del humor

Se supon?a que iba a ser una buena fiesta de cumplea?os a la antigua.

?Para lo que no est?bamos preparados era para que Dios nos sorprendiera con su regalo!

Los cumplea?os son algo muy importante en mi familia, no solo porque hay un delicioso pastel y una gran cantidad de regalos. Es porque podemos celebrar el d?a en que Dios bendijo al mundo con una nueva vida. Es el d?a que Dios eligi? para traer a esta persona ?nica a nuestras vidas. Siempre pens? que era algo que val?a la pena celebrar y quer?a transmitir ese valor a nuestros hijos. Era importante que nuestros hijos supieran que no solo eran amados por mi esposo y yo, sino m?s importante a?n, ?fueron planeados y amados por Dios!

De vez en cuando, les regalamos a nuestros hijos una buena fiesta de cumplea?os a la antigua. Realiz?bamos el evento en nuestra casa, con decoraciones v?vidas, sombreros de fiesta, matracas, juegos, premios y regalos. Luego lo rematamos con helado, un pastel casero decorado y bolsas de regalos de despedida. Sus fiestas no eran necesariamente extravagantes, pero estaban bien pensadas y tardaron muchas semanas en organizarse. Si bien todas las fiestas que planeamos fueron divertidas y especiales, hubo una fiesta en particular que ninguno de mi familia olvidar? jam?s. ?Fue la fiesta en la que Dios nos sorprendi? con su propio regalo!

Galas de cumplea?os

Nuestro tercer hijo cumpli? 12 a?os a finales de mayo de 2002. Nuestros hijos se criaron en el norte de Massachusetts, por lo que cuando apareci? mayo, todos anhelaban estar al aire libre disfrutando del clima primaveral. Nuestro hijo era un chico atl?tico y con su contribuci?n decidimos organizar una fiesta tem?tica de baloncesto al aire libre. Todo en esa fiesta giraba en torno a ese tema, incluido un juego real de baloncesto que ser?a arbitrado por un par que jugaban al baloncesto, adultos que soplan silbatos. Se enviaron las invitaciones, se crearon los uniformes, se horne? el pastel con tem?tica de baloncesto, se prepar? la comida y se inflaron los globos. Aunque las decoraciones estaban listas, planeamos ponerlas en su lugar a la ma?ana siguiente antes de que llegara el maravilloso grupo de chicos animados.

Habiendo orquestado varias de estas galas de cumplea?os en el pasado, la noche anterior a la celebraci?n, me sent? muy segura de que todo estaba en su lugar y listo para un d?a maravilloso, festivo y lleno de energ?a hasta que … una peque?a forma de pensamiento se forma en mi mente y comenz? a avanzar lentamente hasta que el horror se convirti? en una inquietante pregunta dirigida directamente a mi esposo. «Cari?o, ?c?mo se supone que estar? el tiempo ma?ana?» La pregunta flotaba en el aire, como un mal olor. Ambos sab?amos que, si se pronosticaba algo que no fuera un sol maravilloso y brisas frescas, el resultado de la fiesta estar?a en juego. Estos eran los d?as de Internet m?s lento y todav?a confiamos en el Canal del Clima para nuestro pron?stico. Mi intensa mirada y mi respiraci?n de p?nico hicieron que buscara a tientas el control remoto del televisor. Su rostro se puso p?lido. Luego se volvi? lentamente hacia m?. Enunciando cuidadosamente cada palabra, anunci? que se pronosticaba lluvia constante para todo el d?a. ?Me quede sin aliento! Hab?a planeado cada detalle de esa fiesta y programado cada evento al minuto, ?pero me hab?a olvidado de tener en cuenta el impredecible clima primaveral de Nueva Inglaterra! ?Qu? iba a hacer yo?

Palmas sudorosas

Eran las 8 de la noche y no ten?a un plan B para ma?ana por la ma?ana. El interior de nuestra casa no estaba preparado para soportar a todos esos chicos en?rgicos. De repente, un pensamiento cruz? por mi mente. Podr?a tomar el tel?fono y llamar a todas las instalaciones posibles en el ?rea que podr?an tener un gimnasio bajo techo, explicar mi situaci?n y suplicar humildemente que usen su cancha de baloncesto por un par de horas. Sin embargo, la hora era tarde y signific? que nadie contest? el tel?fono o que los gimnasios ya estaban reservados para eventos de fin de semana. Llam? a todos los lugares que se me ocurrieron, con la excepci?n de un gimnasio. Este gimnasio pertenec?a a la escuela primaria local a la que hab?an asistido mis hijos.

En varias ocasiones, la directora y yo ciertamente no nos hab?amos visto cara a cara y no acariciaba la idea de humillarme o endeudarme con ella. Sin embargo, estaba claro que no hab?a otras opciones. Era un pueblo peque?o, la mayor?a de la gente se conoc?a y, afortunadamente, ten?a su n?mero personal. Cuando son? su tel?fono, mi pulso se aceler?, mi garganta se apret? y verifiqu? que las mujeres pueden tener palmas sudorosas. Ella respondi?. Mientras le explicaba lo que quer?a y por qu?, hubo una pausa significativa al otro lado de la l?nea.

Finalmente, dijo que verificar?a si el personal de conserjer?a pod?a dejarme entrar, pero que no lo sabr?a hasta despu?s de las 9 de la ma?ana del d?a siguiente. Mi mente se aceler?. Me sent? incapaz de relajarme sin saber, en ese mismo momento, que se hab?a orquestado un Plan B exitoso. La fiesta estaba programada de 11 a. M. A 2 p. M., Por lo que no hab?a mucho tiempo para alertar a los asistentes de un cambio de plan si no llamaba hasta pasadas las 9 a. M. Sin embargo, su tono me advirti? que ten?a que ser cautelosa en esta cuesti?n urgente si quer?a atraerla con ?xito. Repetida y humildemente, le agradec? antes de colgar el tel?fono.

Volvimos a verificar el pron?stico del tiempo en numerosas ocasiones esa noche con la esperanza de que el impredecible clima de Nueva Inglaterra avanzara en nuestra direcci?n, pero no hab?a se?ales de esperanza … hasta que … otro pensamiento m?s positivo apareci? en mi cabeza. ?Quiz?s este sea un momento muy bueno para orar. Despu?s de todo, ?no estaba Dios a cargo del pron?stico? » Oh, or? y or? y or?. La fiesta solo durar?a de 11 am a 2 pm, as? que le supliqu? desesperadamente a Dios por un descanso bajo la lluvia durante esas 3 horas.

La ma?ana siguiente comenz? con lloviznas y cielos nublados. Tuve 3 horas m?s de inquietud que esperar antes de recibir noticias de la directora de la escuela. Mis otras opciones se hab?an agotado, as? que segu? orando desalentada, no con fe, sino con desesperaci?n. ?Por favor, Se?or?, le rogu?. «No dejes que llueva entre las 11 a. M. Y las 2 p. M.». La adrenalina fue lo ?nico que contuvo el torrente de l?grimas detr?s de mis ojos. El tel?fono permaneci? en silencio mientras el reloj marcaba firmemente las 9 a. M. Le pregunt? a mi esposo: «?La llamo o espero un poco m?s?» Antes de que pudiera responder, el timbre de bienvenida del tel?fono reson? en la quietud mientras contuvimos la respiraci?n con anticipaci?n. Mi voz temblaba mientras trataba de contestar el tel?fono con calma, estoy segura de que tropec? con cada s?laba al saludarla. Sin mucho pre?mbulo, me dijo que pod?amos usar el gimnasio para la fiesta, pero que deb?amos limpiarlo como si no hubi?ramos estado all?. Quer?a agradecerle profusamente, pero interrumpi? la conversaci?n y de repente me dijo que estuviera en el gimnasio de la escuela alrededor de las 11:15 am, donde encontrar?amos las puertas abiertas.

Un regalo sorpresa

Mis ruedas mentales comenzaron a girar, porque ahora hab?a un Plan B s?lido para orquestar. Aunque todav?a esperaba y rezaba para que la lluvia constante se detuviera durante esas 3 horas, ten?amos que seguir adelante con el plan alternativo para el d?a que ten?amos por delante. Parec?a que solo hab?an pasado unos momentos antes de que llegara el momento de que aparecieran los chicos. Est?bamos tan preparados como pod?amos dadas las circunstancias. Diez minutos antes de que llegara el primer autom?vil, mir? por la ventana y no pod?a creer lo que ve?a. Llam? a mi esposo y le indiqu? que mirara y confirmara lo que hab?a visto.

Nos quedamos all? juntos y sin palabras contemplamos la vista que ten?amos frente a nosotros. Dios hab?a respondido a mis oraciones. Hab?a dejado de llover, tal como le ped? y justo a tiempo. Sin embargo, sucedi? algo extraordinariamente extra?o que nunca podr?amos haber anticipado. Aunque hab?a dejado de llover, de manera impredecible, ?hab?a comenzado a Nevar! Estoy seguro de que escuch? a Dios re?r y re?r. Nos quedamos all? con asombro y asombro moment?neos. Nunca hab?amos visto nevar a fines de mayo en todos los a?os que hab?amos vivido en Massachusetts. Nos re?mos de la vista, pero no pudimos demorarnos en su significado mientras los chicos comenzaban a llegar para la fiesta. Sorprendentemente, la directora se reuni? con nosotros en el gimnasio y me dijo que trabajar?a en su oficina durante un par de horas, hasta que terminara el juego.

Todos se divirtieron mucho y luego nos ayudaron a limpiar el gimnasio y se ve?a incluso mucho mejor de lo que lo hab?amos encontrado. Agradecimos a la directora y trajimos a todos a nuestra casa para el pastel y regalos. Antes de que nos di?ramos cuenta, llegaron las 2 de la tarde y los padres de los ni?os comenzaron a subir por el camino nevado para recoger a sus hijos. Sin embargo, Dios no hab?a terminado con Su broma y estaba a punto de presentar Su gran final. Dej? en claro que hab?a escuchado mis oraciones porque exactamente a las 2:10 pm, la nieve imprevista se convirti? en una lluvia constante. Las l?grimas que hab?a reprimido antes me inundaron los ojos.

?Dios hab?a estado asistiendo a nuestra fiesta? ?Hab?a demostrado que respondi? a mis oraciones al no permitir que lloviera entre las 11:00 am y las 2 pm? ?Hab?a sido Dios el orquestador del Plan B, no yo? ?Fue Dios quien nos proporcion? un lugar para tener una gran fiesta mientras me daba una lecci?n de humildad? ?Dios tiene sentido del humor? La respuesta a todas esas preguntas y m?s fueron S?, S?, S?, ???S? rotundamente S?!!!

Dios ense?a lecciones en capas a veces. Cuando miro hacia atr?s, se cometieron muchos errores al planificar esa fiesta. Sin embargo, Dios us? mis debilidades para realinear gentil, pero con humor mi pensamiento y conducta. Todo lo puedo en aquel que me fortalece. (Filipenses 4:13 *) Inicialmente, casi todo lo relacionado con ese d?a parec?a haberse logrado gracias a mi propia fuerza y orgullo. Ni siquiera pens? en invitar a Dios a esa fiesta o al proceso de planificaci?n.

Qu? verg?enza sent? cuando reflexion? sobre el papel que tuvo mi Creador al traer a nuestro hijo a nuestras vidas. Deber?a haber sido el primer invitado y result? ser, con mucho, el invitado m?s bienvenido. Dios respondi? a mis oraciones, no exactamente de la manera que me imaginaba, sino de una manera clara, sin dejar ninguna duda de que ten?a la intenci?n de ense?arme algo. Dios me ense?? que siempre est? conmigo, escuchando, proporcionando y deseando ser parte de las vidas que cre?. Me otorg? gracias de humildad, perd?n y gratitud en respuesta a mi oraci?n. Esa fiesta result? ser muy divertida y memorable para todos. Despu?s de todo lo dicho y hecho, no llovi? entre las 11:00 am y las 2:00 pm, tal como ped? en oraci?n …

En cambio, Dios trajo Su propio presente: ???NIEVE!!! Lo voy a decir de nuevo … …

?Dios tiene un sentido del humor!

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Teresa Ann Weider

Teresa Ann Weider serves the Church remarkably through her active involvement in various ministries over the years. She lives with her family in Folsom, California, USA.

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