Home/Encuentro/Article

Oct 20, 2018 725 Misty Smith
Encuentro

VEN, ESP?RITU SANTO Y DANOS PACIENCIA

Un maravilloso sacerdote me dijo alguna vez que el tipo de sufrimiento m?s peligroso era el espiritual, ?se que es cr?nico y no se le ve fin. En otras palabras, ese sufrimiento que siempre anda por all? rondando s?lo para golpearte, rehus?ndose a sacarte de tu miseria, como podr?a ser la enfermedad mental, un matrimonio problem?tico, cuidar a un ser querido discapacitado o la infertilidad.

Algunas veces el sufrimiento ni siquiera tiene nombre, pero es m?s que la muerte provocada por mil cortadas, como podr?a ser ese par de a?os en que tu familia estaba luchando econ?micamente, cuando perdiste a un hijo, cuando tu esposo fue despedido, aquel tiempo en que las relaciones con tu familia se hicieron tensas y desarrollaste problemas de salud. Todos pasamos por momentos en nuestra vida ?ya sea que la fuente del sufrimiento se identifique con ese monstruo como el c?ncer o simplemente sea un largo periodo de implacables problemas- en que tenemos ganas de alzar los brazos al cielo y gritar, ?De verdad, Dios ?otra vez? ?ACASO NO PUEDO DESCANSAR UN RATO??

El sufrimiento prolongado que no nos mata, espiritualmente resulta ser muy peligroso porque nos tienta a dudar de la bondad de Dios y su amor por nosotros. Tambi?n nos induce a la amargura, pues agotados por el sufrimiento (y muchas veces tambi?n locos de rabia), nos convertimos en personas enojadas y fr?as que cierran el coraz?n s?lo para evitar m?s dolor.

El ?nico ant?doto para este tipo de sufrimientos es el don de la paciencia o sufrimiento prolongado que otorga el Esp?ritu Santo. Definido como la habilidad para soportar pacientemente continuas ofensas o sufrimientos, la paciencia es una de las virtudes m?s dif?ciles de practicar porque requiere responder con paciencia y amor una y otra vez a la misma situaci?n durante un largo periodo de tiempo. Cuando estamos cansados, abatidos, o simple y sencillamente cansados del dolor y la lucha, de alg?n modo tenemos que encontrar la fortaleza para seguir enfrentando ese dolor con amabilidad y fe.

La buena noticia es que tenemos a mucha gente que nos ayudar? en el camino. Personas como t? y yo quienes, al menos inicialmente, lucharon contra la desesperaci?n, la rabia y la frustraci?n por el sufrimiento prolongado.

La autora Ronda DeSola Chervin, en su libro ?The Kiss from the Cross: Saints for Every Kind of Suffering? (El beso desde la Cruz: Santos para cada tipo de sufrimiento), nos ofrece modelos de santidad para virtualmente todo tipo de sufrimientos: dudas, frustraci?n, temor, dolor f?sico y fatiga, tentaci?n, pruebas interiores, soledad, fracasos, explotaci?n, persecuci?n y discordias materiales. Lo que m?s me impact? de cada uno de los santos que ella menciona, es que mucho antes de que las personas experimentaran paz espiritual en relaci?n a su sufrimiento, ?l o ella soportaron un largo periodo de intensa angustia emocional. Muchas de estas personas a quienes ahora s?lo recordamos por las cosas buenas que hicieron durante su vida, batallaron con todas esas emociones que nosotros pasamos cuando sufrimos: estaban enojados con Dios, se sintieron abandonados, algunas veces incluso perdieron su camino por un tiempo. Sus reacciones iniciales no fueron de ning?n modo ?santas?, a?n cuando eventualmente aprendieron a vivir con sus luchas, crecieron a partir de ellas e, incluso, le dieron gracias a Dios haberlas padecido.

Siendo yo misma una persona que se encuentra en ese camino, valoro mucho saber que mis hermanos y hermanas mayores lucharon con muchas de las mismas dudas, frustraciones y ansiedades que yo cuando soy enfrentada a largos periodos de sufrimiento. En esos momentos en que mi espalda grita ?otra vez- de dolor durante un espasmo de fibromialgia, me ayuda saber que Santa Ludwina, una joven holandesa que sufri? casi cuarenta a?os con los dolores f?sicos m?s extenuantes posibles, pas? sus primeros cuatro a?os de enfermedad consumida por la rabia, la amargura y la desesperaci?n. Su madre constantemente le recordaba que era una carga para la familia y la Santa se convenci? de que sus sufrimientos eran el resultado de haber sido rechazada por Dios. Al escuchar a otros j?venes jugando afuera de su ventana, lloraba de frustraci?n y tristeza porque ella estaba tan enferma que ni siquiera pod?a salir de la cama. En m?s de una ocasi?n Santa Ludwina ha intercedido por m? ante el Esp?ritu Santo obteni?ndome las gracias que necesito para ser paciente y confiar en Dios con esta enfermedad cr?nica que tengo, en vez de azotar a mis seres queridos y enojarme con Dios por permitirme sufrir durante tanto tiempo. Lo hermoso de nuestros Santos es que hay uno para cada situaci?n imaginable, especialmente aquellas que requieren de mucha paciencia.

Es f?cil olvidar ?o ignoramos- que San Damian de Molokai ten?a muy mal genio y experiment? d?cadas de frustraci?n al tratar con la jerarqu?a eclesi?stica y oficiales gubernamentales (jefes molestos, ?habr? alguno?); o que el esposo de Santa Cornelia Connelly la acus? de abandono cuando fue ?l quien la abandon? intentando que la declararan loca para poder quedarse con el dinero de la familia; o que San Juan de la Cruz fue encarcelado por miembros de su propia orden; o que el Beato Francis Libermann desde su infancia fue carcomido por la ansiedad al punto de llegar a sufrir terribles migra?as, ?lceras estomacales y ataques de p?nico. Con frecuencia se nos olvida que los santos no nacen?se hacen, y se hacen a trav?s del sufrimiento.

Adem?s de pedir la intercesi?n de los santos, hay algunas cosas pr?cticas que podemos hacer que nos ayudar?n a recibir el don de paciencia del Esp?ritu Santo: Lleva un diario espiritual anotando especialmente las ocasiones en que Dios te ha mostrado su amor claramente. Estos registros de qui?n es Dios en tu vida, te ayudar?n a disipar las dudas que se trepan cuando has pedido esa paciencia que no acaba de llegar tan r?pido. Muchas veces cuando estoy luchando por reconciliar la idea de un Dios que me ama personalmente con el hecho de estar con tan terribles sufrimientos, veo un par de viejos Crocs que alguna vez recib? como respuesta inmediata a mi oraci?n. Esos zapatos, junto con todos los apuntes de mi diario que me hablan de todo el bien que Dios ha hecho en mi vida a lo largo de los a?os, me ayudan a no sucumbir en un mar de dudas, me recuerdan qui?n es Dios y me cuelgo de ese ?registro? cuando el dolor se atreve a susurrarme que, despu?s de todo, ?l no es digno de confianza.

Reflexiona en los logros/lecciones/beneficios espirituales que has recibido de tu sufrimiento. En mi caso, durante muchos a?os simplemente me quedaba en blanco cuando llegaba el sufrimiento, a?n cuando se quedaba largos periodos de tiempo. No estaba interesada en saber si estaba creciendo espiritualmente -o como-, sino simplemente si podr?a aguantar hasta que aquello terminara. Ahora intento estar abierta y comprender lo que Dios est? queriendo hacer en mi alma. ?Est? intentando ense?arme a ser m?s paciente, a amar a los dem?s m?s que a m? misma? ?Est? tratando de ayudarme a crecer en la confianza? Algunas veces oro diciendo: ?Dios, por favor dame la gracia de ver lo que est?s tratando de hacer en mi alma,? y otras no tengo la habilidad o las fuerzas de hacer estas preguntas hasta que el sufrimiento ha pasado, pero la diferencia es que ahora las estoy haciendo. El ser capaz de ver que Dios est? tratando de hacer alg?n bien en mi alma me ha ayudado para abrazar verdaderamente mi sufrimiento y conservar la fe en su bondad, incluso cuando el mundo, la carne y el demonio me est?n diciendo que deber?a odiarlo por ello.

Y finalmente? No tengas miedo de pedir ayuda y hazlo FRECUENTEMENTE. Algunas veces Dios permite nuestro sufrimiento para que los dem?s salgan de su amor ego?sta y hagan algunos sacrificios. Por muchos a?os sufr? en silencio con mi fibromialgia, odiando hasta pedirle a mi esposo ayuda cuando estaba enferma. Ahora veo mi sufrimiento como una oportunidad espiritual para los que me rodean y no me esfuerzo tanto en negarles la oportunidad de darse a s? mismos. ?Qu? tan seguido escondemos nuestras necesidades de los dem?s por temor a que piensen que somos d?biles? Al contrario, cuando lleguen los momentos dif?ciles reconoce que tus circunstancias proveen la vital e importante oportunidad para que te hagas m?s humilde y pidas ayuda, as? como la oportunidad para que los dem?s aprendan a sacrificarse por amor. Una vez que dej? de tener miedo de pedir ayuda y dej? de preocuparme de que los dem?s me vieran tan d?bil, pude apreciar mucho mejor c?mo Dios se vale de mi enfermedad para hacer que mis hijos, mi esposo y mis amigos sean personas m?s compasivas y amorosas a trav?s de m?.

Me gusta referirme a esos periodos largos de sufrimiento en la vida como ?amor a prueba.? Una cosa es soportar una crisis repentina que pasa r?pidamente, y otra es soportar d?as, semanas o a?os de abuso, temor, ansiedad, enfermedad o decepci?n y, pese a todo ello, convertirse en una persona santa y amorosa. Si bien Dios permite nuestro sufrimiento -incluso las luchas prolongadas- tambi?n sabe que necesitamos de su ayuda, no s?lo para soportarlas, sino para utilizarlas como formas de crecimiento espiritual. No olvidemos que tenemos a nuestros amados Santos, as? como al Esp?ritu Santo para que nos ayuden: ??con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soport?ndoos unos a otros por amor? (Ef 4,2).

Share:

Misty Smith

Misty Smith se convirti? del ate?smo al catolicismo hace diez a?os. Antes de ser madre y ama de casa, trabaj? de tiempo completo como escritora de revistas y editora. Vive con su esposo y sus cuatro hijos, y se deleita en el gozo de ser cat?lica despu?s de haber pasado mucho tiempo de su vida en oscuridad espiritual. Reimpreso con licencia de ?Catholic Sistas? (www.CatholicSistas.com)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Latest Articles

This site is registered on wpml.org as a development site.