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Oct 20, 2018 1041 John McCloskey
Encuentro

7 HABITOS DE LA GENTE SUMAMENTE APOST?LICA

Existen varias formas de conocer a Jes?s, porque el deseo de uno es llegar a conocer, amar y servir a Jes?s de la misma forma que uno aprende a amar y seguir amando a cualquier persona: la esposa, los miembros de la familia, los amigos cercanos. La forma de lograrlo es conviviendo con la gente y dedic?ndole tiempo regularmente y, en el caso de Jes?s, diariamente. La recompensa o paga, por as? decirlo, es la ?nica y verdadera felicidad que existe en esta vida, y la visi?n de Dios en la pr?xima. No hay substitutos f?ciles: la santificaci?n es un trabajo de toda la vida y se requiere de nuestra determinaci?n y esfuerzo para cooperar con la gracia santificante de Dios que nos llega a trav?s de los Sacramentos.

Los 7 h?bitos diarios que les propongo a ustedes son los siguientes:

  1. Ofrecimiento matutino
  2. 15 minutos de oraci?n mental (como m?nimo)
  3. Lectura espiritual (Nuevo Testamento y un libro espiritual sugerido por el director espiritual)
  4. Santa Misa y comuni?n
  5. Recitaci?n del ?Angelus? a medio d?a
  6. El Santo Rosario
  7. Breve examen de conciencia en las noches

Estos son los medios principales para adquirir la santidad. Si eres uno de los que quiere llevar a Cristo a los dem?s con tu amistad, necesitar?s practicar los medios anteriores para llenarte de energ?a espiritual y poder lograrlo, ya que la acci?n apost?lica sin los Sacramentos y sin una s?lida y profunda vida interior, a la larga, resulta ineficaz. Puedes estar seguro de que todos los santos, de una u otra forma, incorporaron todos estos h?bitos en su rutina diaria, y tu meta debe enfocarse en llegar a ser como ellos: contemplativos en medio del mundo.

PUNTOS IMPORTANTES

En primer lugar, no olvides que, al igual que cualquier dieta o programa f?sico de ejercicio, la superaci?n de los h?bitos cotidianos es un trabajo gradual y progresivo, y por lo tanto no esperes incluir en tu agenda diaria los siete o, incluso, dos o tres de golpe, del mismo modo que no intentar?as correr 5 kil?metros si no lo has hecho regularmente, o no intentar?as tocar a Liszt despu?s de tu tercera lecci?n de piano. El apresurarse a hacerlo s?lo ser?a una invitaci?n para el fracaso, y Dios quiere que lo hagas tanto a tu paso como al de ?l. Ser?a recomendable que trabajaras de cerca con tu consejero espiritual para que, de una forma gradual y fruct?fera, fueras incorporando los h?bitos a tu vida durante el periodo de tiempo que se ajuste a tu situaci?n particular, y hasta podr?a ser necesario que, por tus circunstancias de vida, se requiera hacer una peque?a modificaci?n de los 7 h?bitos.

En segundo lugar, es preciso que al mismo tiempo hagas un compromiso firme -con la ayuda del Esp?ritu Santo y tus intercesores especiales- para que estos h?bitos sean una prioridad en tu vida, es decir, mucho m?s importantes que las comidas, que el sue?o, el trabajo y la recreaci?n, y aprovecho para aclarar que los h?bitos no se pueden adquirir a la ligera: esa no es la relaci?n que deseamos tener con las personas que amamos. Por lo tanto, deber?n practicarse cuando estemos m?s alertas durante el d?a, en un lugar silencioso y sin distracciones y donde sea f?cil ponernos en la presencia de Dios para dirigirnos a ?l; despu?s de todo ?acaso la vida eterna no es m?s importante que la vida temporal? En el momento de tu juicio particular, no quedar? m?s que el amor que albergaste en tu coraz?n por Dios.

Tercero: quiero subrayar que la pr?ctica diaria de los siete h?bitos no es un juego en el que acabes en ceros, es decir, que no estar?s perdiendo tiempo sino todo lo contrario: lo estar?s ganando. Jam?s he conocido a una persona que viviendo los h?bitos diariamente se haya convertido en un trabajador menos productivo, o en un c?nyuge peor que antes, o que alguien haya tenido menos tiempo para sus amigos o que ya no haya podido crecer en su vida cultural. Muy por el contrario, Dios siempre recompensa a los que lo anteponen en todo, y Nuestro Se?or multiplicar? nuestro tiempo de una forma asombrosa como lo hizo con esos pocos panes y peces que alimentaron a la multitud y todav?a hubo muchos sobrantes. Puedes estar seguro de que el Beato Papa Juan Pablo II, la Beata Madre Teresa de Calcuta o San Maximiliano Mar?a Kolbe oraban mucho m?s que la hora y media diaria que se requiere para practicar los 7 h?bitos, y eso a lo largo de todo el d?a.

PRIMER H?BITO : OFRECIMIENTO MATUTINO

El primer h?bito es el ofrecimiento de la ma?ana, cuando uno se pone de rodillas y utilizando sus propias palabras -o una oraci?n compuestabrevemente se ofrece el d?a para la mayor gloria de Dios. Lo que no resulta tan sencillo es lo que sucede antes del ofrecimiento. El fundador del Opus Dei lo expuso as?: ?Conqu?state cada d?a desde el primer momento levant?ndote de inmediato a la misma hora y sin conceder un solo minuto a la flojera. Si con la ayuda de Dios te conquistas a ti mismo en el momento, habr?s logrado mucho para el resto del d?a. Es muy decepcionante encontrarse vencido a s? mismo en la primer peque?a batalla? (El Camino, 191). En mi experiencia pastoral, aquellos que en la ma?ana pueden vivir el ?momento heroico,? y en la noche acostarse a una hora temprana, a lo largo del d?a tendr?n tanto la energ?a f?sica como la espiritual para dejar lo que est?n haciendo y vivir los dem?s h?bitos.

SEGUNDO H?BITO : ORACI?N EN SILENCIO

El segundo h?bito es hacer por lo menos 15 minutos de oraci?n en silencio; con el tiempo quiz?s quieras agregar 15 minutos extra en otra hora durante el d?a porque, despu?s de todo, ?qui?n no querr? m?s tiempo en tan excelente compa??a? La oraci?n es simplemente una conversaci?n personal y directa con Jesucristo, y siempre ser? preferible hacerla ante el Sant?simo Sacramento en el Tabern?culo. Este es el ?momento de la verdad? o ?el momento de calidad? si lo prefieres, cuando uno se puede abrir de capa y decir todo lo que est? en la mente y el coraz?n. Asimismo podr?s ir adquiriendo el h?bito de ?la atenta escucha? como lo hizo Mar?a (Lucas 10,38-42) para saber lo que Jes?s te est? pidiendo y lo que desea darte. Aqu? es donde llegamos a comprender plenamente sus plabras: ?Sin m? no pod?is hacer nada.?

TERCER H?BITO : LECTURA ESPIRITUAL

El tercer h?bito son quince minutos de lectura espiritual, que por lo general consiste en una lectura sistem?tica del Nuevo Testamento para ir identific?ndonos con las palabras y las acciones de Nuestro Salvador. Si sobre tiempo, se puede leer un libro cl?sico sobre espiritualidad cat?lica que recomiende el director espiritual, y como dijo San Josemar?a Escriv?: ?No seas negligente con tu lectura espiritual; la lectura ha formado muchos santos? (El Camino, 116). De alguna manera ?ste el m?s pr?ctico de los h?bitos, ya que con el paso de los a?os acabamos leyendo muchas veces la vida de Cristo lo que nos permite adquirir y practicar la sabidur?a de los santos y de la Iglesia, as? como leer libros que iluminar?n nuestro entendimiento y poner las ideas all? expresadas en acci?n.

CUARTO H?BITO : SANTA MISA Y COMUNI?N

El cuarto h?bito es la participaci?n en la Santa Misa y la recepci?n de la santa Comuni?n en estado de gracia. De los siete, ?ste es el h?bito m?s importante (cfr. Juan 6,22-65) y como tal, tendr? que ser el n?cleo de nuestra vida interior y, consecuentemente, de nuestro d?a. Es el acto m?s ?ntimo posible que pueda haber para un ser humano. En la celebraci?n eucar?stica nos encontramos con el Cristo vivo, participamos en la renovaci?n de su sacrificio por nosotros, y nos unimos en cuerpo y alma al Cristo resucitado. Como lo dijo el Beato Juan Pablo II en su Exhortaci?n Apost?lica Ecclesia in America: ?La Eucarist?a es el centro vivo y perpetuo alrededor del cual toda la comunidad de la Iglesia se re?ne? (no. 35).

QUINTO H?BITO : EL ANGELUS

El quinto h?bito s?lo toma unos minutos a medio d?a, pero hemos de dejar de hacer cualquier cosa para rezar el ?Angelus? o la oraci?n ?Regina Coeli? (Reina del Cielo) seg?n el tiempo lit?rgico. Se trata de una muy antigua costumbre cat?lica y una maravillosa forma de saludar por un momento a nuestra Sant?sima Madre -como lo har?a cualquier ni?o que recuerda a su madre durante el d?a- y la oportunidad de meditar en la Encarnaci?n y Resurrecci?n de Nuestro Se?or que le da todo el significado a nuestra existencia.

SEXTO H?BITO : EL SANTO ROSARIO

El Sexto h?bito tambi?n es mariano: rezar el Santo Rosario diariamente y meditar en los misterios que rodearon la vida de Nuestro Se?or y Nuestra Se?ora. Como lo dice San Josemaria Escriv?: ?Para aquellos que utilizan su inteligencia y su estudio como un arma, el Rosario es la m?s efectiva porque aunque sea una manera aparentemente mon?tona de rogar a Nuestra Se?ora, como ni?os a su madre, puede destruir las semillas de vanagloria y orgullo? (Furrow, 474). El Rosario es un h?bito que, una vez adquirido, es dif?cil de romper. Al repetir palabras de amor a Mar?a y ofrecer cada d?cada por sus y nuestras intenciones, tomamos el camino corto hacia Jes?s, que es a trav?s del coraz?n de Mar?a. ??l no le puede negar nada!

S?PTIMO H?BITO : BREVE EXAMEN DE CONCIENCIA POR LA NOCHE

?El s?ptimo h?bito es un breve examen de conciencia por la noche antes de acostarse. Te sientas, invocas al Esp?ritu Santo para que te ilumine, y durante varios minutos repasas tu d?a en la presencia de Dios examinando si te has comportado como un hijo de Dios en la casa, en el trabajo, con tus amigos, y tambi?n revisas esa ?rea en particular, que identificaste con la ayuda de la direcci?n espiritual, y que sabes es necesario mejorar para crecer en santidad. Asimismo, podr?as dar un repaso r?pido para ver si has sido fiel a los h?bitos diarios que hemos repasado en este art?culo. Despu?s das gracias a Dios por todo lo bueno que has hecho y haces un acto de contrici?n por aquellas fallas voluntarias que tuviste durante el d?a. Al terminar estar?s listo para tu bien merecido descanso el cual te esforzar?s en santificar dialogando interiormente con la Sant?sima Trinidad y con tu madre Mar?a mientras te acurrucas para dormir.

S? honesto contigo mismo y con Dios

Si una persona con toda honestidad examina su d?a ?sin importar lo ocupada que haya estado, porque al parecer nunca he conocido a nadie que admita no estar ocupada salvo los retirados- por lo general se dar? cuenta que pierde algo de tiempo durante el d?a. Pensemos en esa tasa extra de caf? que fue innecesaria, cuando se podr?a haber ido a visitar al Sant?simo en el Tabern?culo por un espacio de 15 minutos antes de comenzar a trabajar; la media hora -o m?s- desperdiciada viendo programas superficiales y est?pidos de televisi?n o videos; el tiempo desperdiciado durmiendo en el tren o escuchando la radio en el auto, mientras se podr?a haber rezado el Rosario, ?y qu? hay del peri?dico que podr?a leerse en diez minutos en lugar de veinte para hacerle un espacio a la lectura espiritual? ?O esa comida que podr?a terminarse en media hora y dejar tiempo para la Misa de la tarde? Y no olvides esa media hora que ocupaste desperdiciando el tiempo al final del d?a, cuando pod?as haber hecho alguna buena lectura espiritual, examinado tu conciencia e irte a la cama a buena hora restaurando tus energ?as para los combates del d?a siguiente. La lista contin?a. Haz la tuya. S? honesto contigo mismo y con Dios.

Estos h?bitos, bien vividos, nos permiten obedecer la segunda parte del gran mandamiento ?amar a nuestro pr?jimo como a nosotros mismos.? Estamos en la tierra ?para servir y no ser servidos,? como lo hizo el Se?or, y la ?nica forma de lograrlo es a trav?s de nuestra propia y gradual transformaci?n en otro Cristo mediante la oraci?n y los Sacramentos. La pr?ctica de los siete h?bitos nos permitir? santificarnos y ser ap?stoles con la plena seguridad de que siempre que fallemos, en lo peque?o o en lo grande, tendremos al Padre amoroso esper?ndonos en el Sacramento de la Penitencia, as? como la ayuda piadosa de nuestro consejero espiritual que nos regresar? al buen camino.

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John McCloskey

John McCloskey (www.catholicity.com/McCloseky) es sacerdote del Opus Dei y actualmente funge como miembro investigador del ?Faith and Reason Institute? (Instituto de la Fe y la Raz?n) (www.frinstitute.org). Es co-autor (con Russell Shaw) de ?Good News, Bad News: Evangelization, Conversion and the Crisis of Faith? (Buenas nuevas, malas nuevas: evangelizaci?n, conversi?n y la crisis de la fe). Tambi?n es co-editor de ?The Essential Belloc? (El Belloc esencial).

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