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Sep 02, 2020 306 Sean Booth
Encuentro

Beso de Amor

?Jes?s a?n sana y realiza milagros hoy en d?a?

Un Llamado Intenso?

Recuerdo que cuando yo ten?a ocho a?os de edad, mi madre y yo vimos un anuncio por televisi?n, el cual ped?a donaciones para los ni?os pobres y hambrientos de ?frica. Sent? un dolor y una atracci?n casi magn?tica por un ni?o de una edad parecida a la m?a que aparec?a llorando. Sent? que su mirada quemaba mis ojos mientras que una mosca se par? sobre sus labios y ?l ni siquiera se dio cuenta. A la misma vez, me sent? envuelto por una agobiante ola de amor y dolor.

Ve?a a personas morir por falta de comida mientras que yo estaba c?modamente sentado cerca de un refrigerador lleno de comida. No pod?a comprender la injusticia y me preguntaba qu? podr?a hacer. Cuando le pregunt? a mi mam? que c?mo pod?a ayudar, ella me dijo que pod?amos enviar dinero, pero sent? la necesidad de hacer algo de manera personal, de forma directa. Ese sentimiento hizo eco en mi coraz?n varias veces a lo largo de mi vida, pero realmente no entend?a c?mo pod?a hacer algo m?s directo o personal. Crec? creyendo que ten?a un llamado en mi vida, que yo exist?a para traer un cambio, y que hab?a nacido para amar, servir y ayudar a los dem?s. Pero la vida siempre parec?a interponerse en mi camino de obrar sobre esas convicciones.

Escribiendo a lo Largo de la Vida

En el 2013, serv? en una prisi?n Inglesa por un tiempo. Fue all? donde tuve un encuentro con el Se?or resucitado en la experiencia que m?s cambi? mi vida. El espacio no me permite explicarme (Refi?rase a mi biograf?a acreditada al final del art?culo para obtener el enlace al episodio del programa «Jes?s mi Salvador» de Shalom World TV donde cuento esa parte de mi historia), pero despu?s de ese encuentro yo le entregu? mi vida al Se?or y he estado en la jornada m?s incre?ble de mi vida desde entonces.

En el 2015, cuando conoc? a un hermano religioso Americano que trabajaba con los pobres de Calcuta, India, finalmente reconoc? la oportunidad de servir entre los pobres. Y dentro de unos meses yo estaba en un avi?n rumbo a la India para servir como voluntario con los Misioneros de la Caridad de la Madre Teresa.

Tan pronto como aterric?, mir? al cielo nocturno y sent? la presencia de Dios. Cuando me sent? en el taxi, pens? de inmediato, ?estoy en casa?. Sin embargo, aqu? estaba yo en un lugar donde nunca antes hab?a estado. Cuando comenc? mi trabajo de voluntario comprend? porque me sent?a como en casa: La casa est? donde est? el coraz?n.

Encontr? a Jes?s en la gente pobre y hermosa de la India un sinn?mero de veces. La Madre Teresa dijo que el Evangelio se puede contar en 5 dedos: ?me? lo? hiciste? a ? mi? (Mt 25:40), y yo regularmente ve?a los ojos de Jes?s en los pobres. Experiment? el amor cada d?a, desde el momento en que me levantaba para orar hasta el momento en que mi cabeza descansaba sobre una almohada por la noche. Cada noche antes de irme a dormir me sentaba en la terraza y escrib?a en mi diario hasta las altas horas de la noche. La gente se preguntaba c?mo segu?a adelante, por qu? no me desplom?. Hay una sola explicaci?n: el fuego del Esp?ritu Santo que est? en mi coraz?n.

Ventana al Alma

Se dice que los ojos son la ventana del alma. Con frecuencia me conecto con personas a trav?s de los ojos. Me conect? de esta manera con un joven discapacitado al cual cuidaba y quien cada d?a me invitaba a un juego de cartas. Ya que ?l era mudo y no pod?a usar sus manos ni sus piernas, ?l se?alaba la carta que quer?a que yo volteara. Al pasar de los d?as, nos comunicamos m?s y m?s aunque no sal?an palabras de su boca. Sol?amos comunicarnos con los ojos en el lenguaje universal del amor. Un d?a, ?l me pidi? que lo empujara en su silla de ruedas dentro de la casa y me llev? a una imagen de La Divina Misericordia que se extend?a desde el piso hasta el techo. Le pregunt? si ?l amaba a Jesus, y me sonri? y me? dijo que s? con su cabeza. Fuimos a la capilla y cuando lo llev? cerca del tabern?culo, ?l se sali? de su silla y se tir? al piso. Pens? que se hab?a ca?do y fui a ayudarlo, pero ?l me alej? e hizo uno de los m?s hermosos actos de adoraci?n que jam?s he visto. Usando toda su fuerza, se movi? y se puso de rodillas. Con l?grimas en los ojos, me arrodill? a su lado. Mientras yo dirig?a el Padre Nuestro, el Ave Maria y el Gloria, ?l hac?a ruidos que iban en perfecta sinton?a con el ritmo y el tono de mis palabras. Desde su nacimiento, este hombre hab?a vivido una vida de sufrimiento, rechazo y aislamiento. Su cuerpo estaba lisiado, y aun as? se arrodillaba para rezar y dar gracias a Dios con una luz radiante y mostr?ndome c?mo se debe hacer una oraci?n.

Otro d?a, me mostr? sus pertenencias. Abri? una peque?a caja de zapatos, la cual guardaba unas fotograf?as que ?l estaba ansioso por mostrarme. Las fotograf?as eran de ?l cuando los hermanos Misioneros de la Caridad lo encontraron y lo trajeron a casa. Otra era de su Bautizo, una de su Primera Comuni?n y otra de su Confirmaci?n. A ?l le encantaba mostrarme esas fotograf?as y a mi me encantaba verlas y ver la alegr?a con la que ?l me las mostraba.?

M?s Precioso que el Oro

?Cuando lleg? el momento de mi regreso a casa, mis ojos se inundaron en l?grimas y se me hac?a casi imposible despedirme de mi amigo. Est?bamos a lado de su cama cuando ?l se?al? a su almohada amarilla. Yo no entend?a, pero otro residente, un ni?o con s?ndrome de down, levant? la almohada de mi amigo y me mostr? unas cuentas de rosario. Mi amigo las tom? de la mejor manera posible con sus manos lisiadas, se me acerc? y me las entreg?. Sabiendo lo poco que ?l ten?a, le dije que no pod?a tomarlo. Me mir? con sus cejas fruncidas como dici?ndome que ten?a que hacerlo. Extend? mi mano renuentemente y ?l las dej? caer sobre la palma de mi mano. Tan pronto como me toc? el rosario, sent? el amor corriendo por mi cuerpo. El rosario estaba hecho de hilos de pl?stico, pero su valor era m?s grande que el del oro o perlas preciosas. Los bes? a ?l y al rosario, y me fui sinti?ndome pasmado por la manera en que Dios me hab?a bendecido a trav?s de la belleza y el amor de este ser humano. Como la viuda del Evangelio, ?l hab?a entregado algo en medio de su pobreza extrema.

El 4 de septiembre del 2016, la Madre Teresa fue declarada Santa. Tuve el privilegio de estar en la plaza de San Pedro durante la Misa de Canonizaci?n. En la ma?ana del d?a siguiente (el 5 de septiembre, el d?a de su fiesta), antes de tomar mi vuelo de regreso, decid? visitar la Bas?lica de San Juan Letr?n para agradecerle a Dios por mi experiencia y por la Madre Teresa. Entre a la iglesia temprano esa ma?ana y la encontr? casi vac?a, pues s?lo hab?an dos monjas paradas a lado de la reliquia de primera clase de la Madre Teresa. Les pregunt? si era posible que mis cuentas de rosario tocaran a la reliquia mientras yo oraba. Les expliqu? qui?n me las hab?a dado y les di las gracias por aceptar. Cuando me regres? el rosario, lo bes? y me entreg? una tarjeta de oraci?n de la Madre Teresa la cual ten?a escrito: ?Todo por Jes?s a trav?s de Maria?. Esa frase explot? en mi coraz?n. Le hab?a estado pidiendo a Jes?s que me mostrara lo que m?s le agradaba, y esta tarjeta trajo la respuesta a mi oraci?n. Mientras oraba dando gracias, sent? que alguien tocaba mi hombro. Una mujer que llevaba mascarilla quir?rgica me estaba viendo directamente a los ojos. ?No importa lo que est?s pidiendo,? me dijo, ?no temas. Dios est? contigo?. Me levant? de inmediato y con un amor que estallaba desde lo m?s profundo de mi ser, bes? a la mujer.

Me dijo que ten?a c?ncer. ?Pero lo interesante es?, me dijo, ?que no lo puedo curar yo misma?. ?Es verdad,? le dije, ?no lo puedes curar tu misma, pero Dios s? puede hacerlo y necesitas tener fe para que eso suceda.?

Respondi? diciendo que solo ten?a un poco de fe. Le dije que estaba bien porque Jes?s nos dice que solo necesitamos ?fe como un grano de mostaza? para mover monta?as (Marcos 11:22-25). ?Si podemos mover monta?as, sin duda podemos mover el c?ncer?, le dije. Le ped? que repitiera conmigo ?cree que ya lo has recibido? (Marcos 11:24). Lo repiti? y nos fuimos, le di un rosario que hab?a conseguido en Medjugorje e intercambiamos n?meros de tel?fono. Durante las siguientes semanas, a trav?s de textos y correos electr?nicos, yo la motivaba a confiar en Jes?s y a seguir afirmando su sanaci?n.

Poder Indescriptible?

Pasaron algunas semanas. Una tarde recib? un mensaje de parte de ella cuando estaba a punto de entrar a la iglesia para orar. Ella estaba a punto de ir al hospital para una revisi?n y pidi? mis oraciones. Su examen anterior mostraba que el c?ncer se hab?a esparcido. Mientras oraba, sent? los rayos del sol cayendo sobre m? a trav?s del vitral. ?M?s tarde, me envi? otro mensaje diciendo que los doctores no pod?an explicar lo sucedido!

No solo estaba mejor, sino que el c?ncer hab?a desaparecido por completo. M?s tarde, record? algo acerca del momento en que ella toc? mi hombro en Roma cuando sent? la fuerte necesidad de besarla. Unos instantes antes de ese beso, yo hab?a besado las cuentas del rosario que hab?a tocado la reliquia de la Madre Teresa. Cuando le expliqu? esto, ella se qued? at?nita y me dijo que la Madre Teresa la hab?a invitado a unirse a su comunidad cuando se hab?an conocido unos a?os antes. Pero, por temor a decir que si al llamado, la mujer opt? por casarse. Pero ahora en esta sanaci?n dram?tica ella hab?a quedado inesperadamente conectada, a trav?s de mi, las hermanas en la bas?lica y la reliquia sagrada, a una mujer santa a quien ella hab?a conocido a?os atr?s.

Una y otra vez, los acontecimientos de mi vida me han mostrado que Dios responde a las oraciones, que Jes?s a?n sana, y que los milagros s? ocurren. Tenemos la intercesi?n de los santos y el poder del Rosario para ayudarnos. Y eso es suficiente para mover monta?as

Querido Jes?s, te amo sobre todas las cosas en este mundo. Ay?dame a verte en los que me rodean, especialmente en mi familia, y a compartir la alegr?a de amarte. Quiero amarte cada d?a m?s y m?s. Amen.

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Sean Booth

Sean Booth is a Lay Missionary of Charity and has just begun studying a Bachelor of Divinity theology degree at Maryvale Institute in Birmingham, England, UK. He shares his incredible encounter with Jesus through the Shalom World TV program ?Jesus My Savior?. To watch the amazing story. visit: https://shalomworld.org/episode/a-prisoner-finds-jesus-seanbooth.

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