Home/Encuentro/Article

Jul 10, 2020 335 Joseph Melookaran
Encuentro

?El Secreto de la Belleza Eterna!

?Buscas la belleza que nunca se desvanece? ?Entonces esto es para ti!

 

Mark Twain, el c?lebre escritor y humorista estadounidense, dijo una vez: «La edad es una cuesti?n de voluntad. No importa si no te importa?. Dejando el humor fuera, todos sabemos que no es f?cil lidiar con el envejecimiento, independientemente de quienes somos. Y para los ricos y famosos, es especialmente dif?cil ver la juventud y la belleza desvanecerse.

Volando Alto

Cuando era adolescente, a principios de la d?cada de los 60, Mary Ann era hermosa, encantadora y llena de energ?a. Cuando vio la pel?cula Ven a Volar Conmigo de Dolores Hart en el 1963, qued? fascinada por el estatus y el privilegio de las azafatas trotamundos que fueron las protagonistas de la pel?cula. La pel?cula glorific? el glamour, el prestigio y la aventura de ser azafata. Empez? a so?ar con ser como el personaje de Dolores Hart viajando por el mundo en busca de romance y emoci?n.

Encontrar un trabajo como azafata en aquellos d?as era dif?cil. Pero Mary Ann era inteligente y hermosa y pronto consigui? ese trabajo so?ado. TWA, en aquellos d?as, era una de las aerol?neas internacionales m?s prestigiosas y Mary Ann pronto apareci? en la revista Skyliner de la compa??a y recibi? mucha atenci?n. Eventualmente cambi? su carrera a la publicaci?n y el periodismo, y de nuevo encontr? mucho ?xito. Ella disfrut? de la atenci?n que recibi?, y mantuvo un estilo de una vida activo. Para cuando lleg? a los cincuenta a?os, comenz? a notar arrugas en su cara. La horrorizaron. ?C?mo podr?a seguir siendo quien era sin su belleza y su sonrisa juvenil?

Encuentro con la Madre Superiora

Una amiga cercana not? el cambio en el estado de ?nimo de Mary Ann. Cuando hablaron, Mary Ann confes? su preocupaci?n por el proceso de envejecimiento. Su amiga le recomend? que conociera a alguien especial en un convento Benedictino cercano de Regina Laudis, un claustro ubicado en Bethlehem, Connecticut. El d?a de la reuni?n, su amiga present? a Mary Ann a la Madre Superiora, la Madre Dolores Hart. Mary Ann r?pidamente not? el parecido entre la Superiora y la actriz que adoraba en la pel?cula de los a?os 60. ?La Madre Dolores le asegur? que era la misma Dolores! Mary Ann no pod?a creer que la actriz favorita de su adolescencia era la Madre Superiora de un convento, ?y un convento enclaustrado! En su tiempo a solas, Mary Ann le cont? a la Madre Dolores sobre el dolor de envejecer y c?mo le aterraba la idea de perder su belleza y encanto.

Ah? estaba Mary Ann hablando con una mujer que, antes de entrar al convento, fue una actriz prominente a lo largo de las d?cadas de los 50 y 60. No s?lo hab?a recibido el Premio Mundial de Teatro y una nominaci?n al Premio Tony, sino que fue la primera actriz en besar a Elvis Presley en la televisi?n. Ella hab?a crecido cerca de Sunset Boulevard en Hollywood, y so?aba con convertirse en una estrella de cine. Y su sue?o se hizo realidad. Pero Dios ten?a otros planes.

Fuera de la Luz del Espect?culo

A principios de la d?cada de 1960, Dolores actu? en los teatros de Broadway en la ciudad de Nueva York. Durante un largo periodo de descanso, no ten?a una casa a la que ir como otros actores que viv?an en la zona. Un amigo le habl? de un convento en Connecticut, que, de acuerdo con la orden de San Benito, operaba cuartos de invitados.
Dolores decidi? quedarse en ese convento de clausura. Estaba fascinada por c?mo las hermanas trabajaban duro y, sin embargo, segu?an siendo tan amables. ?Su estancia en el convento la cautiv? tanto que supo que pronto volver?a all?! Finalmente, Dolores reconoci? un llamamiento a la vida religiosa y rompi? su compromiso con su prometido, abandon? su carrera de actriz y la vida que hab?a tenido para as? poder abrazar su nueva vida en un claustro.

Una Lecci?n de Vida

Mientras Mary Ann se sinti? totalmente absorbida por la historia que estaba escuchando. La madre Dolores le dijo que en lo alto de su carrera se mir? al espejo un d?a y se dio cuenta de que su fama hab?a llegado debido a su belleza y juventud, pero era una belleza que no durar?a mucho. Lleg? a entender que la ?nica belleza que dura es la belleza interior.

Despu?s de esa conversaci?n, Mary Ann se fue con una nueva perspectiva de vida. Aunque todav?a era una mujer bella, era la belleza interior de la Madre Dolores la que emanaba de ella. El cuerpo es un templo para el alma y cuando cuidamos la belleza del alma, esa belleza interior se ve reflejada en la cara y en todo lo que hacemos. La Madre Dolores hab?a aprendido esa lecci?n. Y ahora, Mary Ann tambi?n.

Share:

Joseph Melookaran

Joseph Melookaran is a retired entrepreneur actively involved in philanthropic activities around the world focusing on youth and orphans. He is a former White House Presidential Commissioner (2004-2007) and National Board Treasurer of World Affairs Councils of America.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Latest Articles

This site is registered on wpml.org as a development site.