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Jul 09, 2020 239 Deacon Doug McManaman, Canada
Encuentro

Descubre tu Verdadera Identidad

?T? eres verdaderamente, perfectamente, magn?ficamente?quien Dios dice que eres!

Olas de desesperaci?n

En el 2011, justo antes de las vacaciones de Navidad, me lleg? una enfermedad extra?a. Nadie en el campo de medicina pod?a determinar qu? era. El 23 de diciembre, empec? a temblar y a agitarme. Sent?a un tremendo dolor en mi cabeza, mi cuello y mis brazos, as? que me sub? a la cama, creyendo que eso pasar?a antes del d?a de Navidad. Pero no fue as?.

Me encontraba en la sala de emergencias el Dia del Boxeo, todav?a con un mayor dolor. El dolor pas? de mi cabeza a mis hombros, mis brazos y hasta mis piernas. El m?dico de emergencia pens? que podr?a ser la polimialgia reum?tica, para lo que no se conoce ninguna cura. Me enviaron a casa con una receta para analg?sicos y Prednisona.

Conforme avanzaba la semana, mi condici?n no mejoraba, y comenc? a pensar que ya no regresar?a al sal?n de clases. No estaba compitiendo solo con el dolor f?sico. Tambi?n estaba luchando contra la desesperaci?n. Regularmente sent?a olas de depresi?n que me devoraban. No me pod?a imaginar c?mo podr?a vivir con esto por el resto de mi vida.

Una Simple Oraci?n

Estaba hablando por tel?fono cada dia con mi director espiritual. En un momento, le dije: «Esto debe ser lo que experimentan todos los d?as aquellos a quienes ministro». Mi ministerio como Di?cono es para aquellos que sufren de enfermedades mentales. Esta aflicci?n me dio un vistazo moment?neo, desde el interior, al camino oscuro y dif?cil que deben recorrer a lo largo de sus vidas. Pude lograr un aprecio m?s profundo por la nobleza de sus vidas como part?cipes de los sufrimientos de Cristo.

Mi director espiritual me inst? a orar; ?En tus manos, Se?or, encomiendo mi esp?ritu. Se?or, en tus manos encomiendo mi esp?ritu». Estas l?neas forman parte de la Oraci?n Nocturna del Breviario, as? que las he estado orando durante a?os, pero cuando decimos ciertas oraciones con suficiente frecuencia, podemos perder el sentido de su profundo significado. Nunca hab?a pensado en esta oraci?n en el contexto de mi enfermedad. Entonces, dije esa oraci?n con mayor concentraci?n. En otras palabras; ?Se?or, en tus manos encomiendo mi esp?ritu; haz conmigo tu voluntad. Si es tu voluntad que yo nunca regrese al salon de clases, entonces que as? sea».

Esa noche tuve el mejor de los sue?os. Me despert? en un esp?ritu de gran alegr?a. Todav?a ten?a mucho dolor, pero la oscuridad se hab?a disipado. Poco despu?s, el dolor comenz? a disminuir y eventualmente, despu?s de que me hab?an quitado lentamente la Prednisona, pude volver a los salones y dar clase durante otros 8 a?os. Ni mi m?dico de familia, ni ninguno de los especialistas que estaba viendo en esa ?poca, descubri? lo que me caus? tal tormento. La ?ltima especialista que vi me asegur? que no era la polimialgia reum?tica, aunque ella no sab?a qu? era, probablemente s?lo alg?n tipo de virus.

El Sabor del Sufrimiento

A lo largo de los a?os he visto a esa experiencia como una gran bendici?n; un regalo. Me ayud? a ver a los enfermos mentales que visito bajo una luz diferente. Me dio una idea de lo que sufren todos los d?as, a?o tras a?o. El poder entender su situaci?n fue esencial para acompa?arlos en su angustia, como mi director espiritual me acompa?? durante ese periodo dif?cil. De esto se trata la Encarnaci?n de la Segunda Persona de la Trinidad. Dios Hijo se une a una naturaleza humana y entra en la oscuridad del ser humano. Al hacerlo, ?l se une al sufrimiento humano.

?l vino para inyectar su luz en nuestra oscuridad y su vida en nuestra muerte, as? que cuando sufrimos, ya no sufrimos solos, y ya no morimos solos. Podemos encontrarlo en medio de nuestros sufrimientos y en la agon?a de nuestra propia muerte, y lo que encontramos es una misericordia inagotable que se une a nosotros y nos hace compa??a en nuestro sufrimiento y nuestra muerte.

Descubre el Verdadero Amor

La justicia divina ha sido revelada en la Persona de Cristo, como la Divina Misericordia. La misericordia de Dios es revelada en Su pasi?n, muerte y resurrecci?n. Aunque no lo merecemos, Dios, quien es la vida eterna, revela la profundidad de su infinita misericordia al morir en la cruz. A trav?s de su muerte, ?l destruye la permanencia, la oscuridad y el desespero de la muerte.

?l habr?a hecho eso incluso si solo tu o yo fu?ramos la ?nica persona que necesitaba ser redimida de la muerte eterna. Dios no ama a la humanidad en general. No, ?l ama a cada persona de forma individual, como si solo hubiera una sola persona por amar. Aunque Dios no tiene nuestra atenci?n en cada momento de nuestras vidas, cada uno de nosotros tiene Su atenci?n en cada instante de nuestra existencia. Eso es lo mucho que cada persona es amada por Dios.

Derrite Tus Temores

Esta vida se trata de aprender a descubrir ese amor perfecto. Muchos de nosotros tenemos miedo de dejarnos tocar por ese amor, ya que es como el sol que calienta todo lo que se encuentra bajo sus rayos. Derrite nuestros m?s profundos resentimientos, pero para algunos de nosotros, esas quejas se han convertido en una parte esencial de nuestra identidad, as? que nos resistimos a ese amor. El perfecto amor de Dios tambi?n derrite todos nuestros temores, pero algunas personas se aferran a esas aprensiones porque su postura autodefensiva es una parte integral de su personalidad. El abrazar a ese amor requiere que nos despojemos totalmente de nuestra independencia y permitir que el Se?or nos gu?e como hijos suyos. Al dejar ir los resentimientos, temores e independencia total, podemos sentirnos perdidos, pero por supuesto que no estamos perdidos. Hemos sido encontrados.

La Misericordia de Dios revelada en Cristo, en su Encarnaci?n, Pasi?n, Muerte y Resurrecci?n, es totalmente y completamente inesperada. Vemos esa Misericordia en la imagen de la cruz, pero debemos permitir que esa imagen de su incomprensible misericordia se mueva desde el exterior hacia el interior, desde un objeto que contemplamos exteriormente a una luz y un amor que conocemos desde nuestro interior. El lograr eso lleva toda una vida, pero el d?a que comenzamos nuestra jornada por ese camino es el d?a en que empezamos a vivir.

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Deacon Doug McManaman

Deacon Doug McManaman is a retired teacher of religion and philosophy in Southern Ontario. He lectures on Catholic education at Niagara University. His courageous and selfless ministry as a deacon is mainly to those who suffer from mental illness.

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