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Abr 18, 2020 394 John Pridmore
Contratar

?De Pandillero a Hijo de Dios!

John Pridmore naci? en Walthamstow, al este de Londres. A la edad de 13 a?os, comenz? a robar, y para la edad de 15 a?os ?l fue puesto en un centro de detenci?n (reclusorio juvenil). A los 19, el fue puesto en la prisi?n otra vez y, debido a su mal comportamiento, fue puesto en confinamiento solitario.?

Estar en confinamiento solitario fue como tener un espejo puesto frente a ti. Yo odiaba lo que ve?a, as? que me odiaba a mi mismo y a la manera en que estaba viviendo mi vida.

Yo fui bautizado Cat?lico, pero no crec? como Cat?lico, as? que nunca fui a la iglesia o a la escuela Cat?lica. Mis padres eran muy amorosos conmigo, pero comenzaron a discutir mucho. Cuando ten?a 10 a?os, me pidieron que escogiera con cu?l de ellos iba a vivir, porque se iban a divorciar. Las dos personas en quienes yo m?s confiaba en este mundo me acababan de aplastar. Realmente pensaba que yo no era amado, as? que, en ese mismo momento, tom? una decisi?n inconscientemente: ya no volver?a a amar. Yo pensaba que si no amaba no ser?a lastimado. Realmente creo que su divorcio me llev? a tomar muchas decisiones muy malas en mi vida.

Me volvi muy feo amargado, y siempre peleaba y perd?a mi temperamento, lo cual yo creo que era un s?ntoma de ese divorcio. Mi mam? me visitaba en la escuela en secreto, y cuando mi padre se enter? de eso, tuvo una enorme pelea con ella en frente de m?. En ese instante, me sent? completamente no amado, y le cerr? mi coraz?n a todos. La iglesia ense?a que el divorcio est? mal, y yo creo que mi comportamiento fue el fruto de eso. Cuando los padres se divorcian, tu vida realmente se destruye.

Llenando el Espacio Vac?o

Comenc? a salir a los clubs en los extremos este y oeste de Londres. ?Me gustaba pelear, y pens? que ser?a mejor que me pagaran por hacerlo! Conoc? unos muchachos que parec?an tener lo mejor de todo. Ten?an poder y respeto, por las razones equivocadas, pero yo deseaba ese respeto, as? que comenc? a vender drogas para ellos. En poco tiempo, ya no estaba trabajando para ellos, sino que con ellos. Estos eran los muchachos que dirigian la mayor parte del crimen organizado en Londres. Cuando yo ten?a 20 a?os, estaba ganando entre 20,000 y 30,000 libras al mes.

Era incre?ble el dinero, pero tambi?n lo era el vac?o. Trate de llenar ese vac?o con lo que el mundo? me ofrec?a. Yo consum?a coca?na, fumaba droga, y tomaba mucho. Tambi?n era muy promiscuo: con frecuencia despertaba con chicas cuyos nombres yo desconoc?a. Entre m?s promiscuo me volv?a y m?s droga consum?a, me sent?a m?s dominado por mi vac?o. Aunque muchos me ve?an como un hombre duro, por dentro era un hombre con miedo: miedo de ser rechazado por lo que yo realmente era. Yo no le confiaba mis sentimientos a nadie, porque ten?a miedo de ser rechazado.

Estaba trabajando en un club del cual ?ramos parcialmente due?os al extremo oeste de Londres, cuando golpie a un hombre con mis pu?o, solo para impresionar a unos de los jefes de pandillas. Lo vi tirado en el piso, y pens? que lo hab?a matado. ?Lo que m?s me asust? es que en realidad eso no me importaba! Me hab?a convertido en una persona que pod?a matar y sin que me importara. Cuando yo era un ni?o, si me importaba: yo quer?a ayudar a las personas y mejorar al mundo. Pero aqu? estaba yo, lastimando a las personas a mi alrededor. Yo nunca despert? y me dije ?Hoy voy a ser malo.? Fue un proceso lento de decirle NO a todo lo bueno y SI a todo lo malo.

Cuando Dios Me Habl?

Despu?s de casi quitarle la vida a ese hombre, algo incre?ble sucedi?. Una tarde normal, me di cuenta de una voz que me hablaba, y yo sab?a que era la voz de Dios. ?l me dec?a todas la cosas horrendas que yo hab?a hecho. Sent? que me estaba muriendo en ese momento y que ir?a al infierno. Llor? y supliqu? por otra oportunidad, no porque estuviera arrepentido, sino porque no quer?a ir al infierno. De repente,? me sent? elevado, y or? por primera vez en mi vida: ?Hasta ahora to lo que he hecho es quitarte, pero ahora quiero dar.? Mientras yo dec?a esto en oraci?n, mi vac?o interior fue llenado por el Esp?ritu Santo y el sentido del amor de Dios en mi vida.

Mi mam? era la ?nica persona con fe que yo conoc?a. Yo casi no la visitaba, pero en ocasiones le daba un regalo caro cuando me sent?a culpable. Cuando le dije que hab?a escuchado a la voz de Dios hablarme, las l?grimas rodaron por su cara mientras ella me confesaba que hab?a estado orando por mi cada dia de mi vida. Mi padrastro me regal? mi primera Biblia. Cuando la abr?, mi mirada fue puesta en la historia del hijo pr?digo. Me di cuenta de que yo era como ?l–con hambre de ser amado.

Cara a Cara con Dios

Despu?s, me invitaron a un retiro con unos 250 j?venes. Algunos de estos j?venes ten?an un jozo que yo nunca antes hab?a visto. Algunos de ellos ven?an y me abrazaban, lo cual me impact? mucho. Como pandillero, nunca hab?a sido tocado por el amor. Un Sacerdote dio una pl?tica, ?Entregame Tu Coraz?n Herido,? acerca de c?mo cada pecado que cometemos es como una herida en nuestro coraz?n. Mientras miraba al crucifijo, me llene de un dolor real por mis pecados. ?El gozo agobiante era mucho m?s que ese dolor! Sent? que Jes?s me estaba diciendo ??John, yo te amo tanto que volver?a hacer esto por ti una y otra vez!? Comenc? a llorar por primera vez desde que mis padres se divorciaron cuando yo ten?a 10 a?os.

Entonces, escuche un susurro en mi coraz?n que me insisti? a que fuera a la confesi?n. Nunca hab?a ido a confesarme, y, a la edad de 27, hab?a rompido cada mandamiento. Fui a confesarme, y no exclui nada. Ten?a miedo de lo que el sacerdote podr?a pensar de m?, pero cuando lo mir? a los ojos ?l estaba llorando. No me estaba juzgando. ?l era Jes?s para mi. Al final, el sacerdote puso sus manos sobre mi cabeza y me absolvi? de mis pecados. Pero no era su mano, era la mano de? Cristo y, en mi coraz?n, yo sab?a que estaba perdonado. Yo pod?a ver cuando Dios me amaba, a pesar de que yo era indigno. Tome todos mis pecados y los dej? a los pies de Jes?s. ?Sent? que volv?a a vivir!

Despu?s de la confesi?n hubo una Misa. Como yo no hab?a crecido en la iglesia, cuando dijeron que la hostia blanca era Jes?s, no ten?a ning?n sentido para mi. Dije una simple oraci?n, ?si realmente eres Tu, Jes?s, entonces? demuestramelo porque yo no entiendo.? Cuando recib? a Jes?s ese d?a, cada sentimiento bueno que yo hab?a sentido en mi vida, incluyendo mi experiencia del amor de Dios para mi y como me sent? cuando sal? de la confesi?n, se magnific? y supe que era Jes?s–cuerpo, sangre, alma y divinidad. Yo cre?, no porque alguien me lo hubiese ense?ado de alg?n libro, sino porque Jes?s me hab?a demostrado personalmente en respuesta a mis oraciones. Supe que ser?a Cat?lico hasta el dia de mi muerte. ?l me hab?a infundido el conocimiento de que todo lo que la iglesia ense?a es verdadera ense?anza de Jes?s, y que ?l mora en cada tabern?culo a trav?s del mundo.

El Dia que Conoci a un Santo

Cuando sal? del retiro, sent? que necesitaba comenzar a dar porque ya estaba tan cansado de quitar. Termin? por irme al Bronx de Nueva York con los hermanos de la Renovaci?n Franciscana. Mientra estaba all?, tuve el privilegio de conocer a Santa Teresa de Calcuta y pasar casi seis horas con ella. Fue una experiencia maravillosa estar en la presencia de alguien que est? tan llena del amor de Dios. Ella me dijo algo que me cambi? la vida: ?cuando compartimos nuestra historia, glorificamos a Jes?s.? Yo creo que era un mensaje de Dios pidi?ndome que compartiera mi historia.

Durante los ?ltimos 20 a?os, he tenido el honor de hablar con m?s de tres millones de personas alrededor del mundo. En el 2008, hable en la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney, Australia, en la presencia del Papa Benedicto XVI. En la escuela me hab?an dicho que era un tonto porque ten?a dislexia y no pod?a escribir o leer: desde que le entregue mi coraz?n a Jes?s , he escrito cuatro libros.

?Si hay alguien que pueda tener dudas, Dios tiene un plan para ti! Yo estuve muerto por 27 dias, pero ahora he vuelto a la vida, y la alegr?a m?s grande de mi vida es hablar de parte de ?l. Durante los ?ltimos 20 a?os, he vivido completamente de la providencia de Dios, viajando por el mundo para compartir mi historia. Le hice tres promesas a Dios: yo ser?a c?libe?es un don y gozo ser c?libe para Dios; me comprometi a la pobreza?as? que no tengo permitido ganar dinero, o cualquier dinero que ganemos ser? usado para apoyar la comunidad y el trabajo que hacemos; y promet? ser obediente a la Santa Iglesia Catolica. Creo que esta es la voluntad de Dios para nosotros. Nos protege y nos mantiene seguros.

Hubo un tiempo en el que nunca sal?a de mi casa sin una arma de fuego. Ahora, nunca saldr?a sin mi rosario. Jes?s es mi mejor amigo. ?l es tambi?n verdaderamente mi salvador.

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John Pridmore

John Pridmore is an ex-London gangster turned Christian, international Catholic speaker and author.

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